☆Capítulo Uno☆

Mulai dari awal
                                        

—Pasen, pasen —dijo haciéndoles paso—. Arreglense y vistanse, hoy recibiremos la visita de un amigo de la familia.

Dirigió la vista a Mangle.

—Sería encantador que los conocieras tú en especial, Mabel.

Mangle suspiró al escuchar su nombre no muy querido provenir de sus labios, pero sonrió en respuesta.

Se dio una buena ducha y se puso uno de sus mejores vestidos. Cepilló su cabello y lo arregló. Aún se le hacía muy temprano, por lo que se recostó en su cama y comenzó a leer uno de sus libros favoritos: Mangle acostumbraba leer poesía o romance, dos de sus géneros favoritos.

El bullicio en el piso de abajo fue lo que la hizo bajar para averiguar de que se trataba. Abajo se encontró con un alto hombre de púrpuras orejas de conejo. Le calculó unos veinticinco años. Parecía muy amable y carismático y le agradó su comportamiento gentil.

—¡Mangle! —la llamó su tía al ver a la albina a los pies de las escaleras.

Mangle comenzó a bajar paso a paso las escaleras.

—¿Mangle? —cuestionó confundido por el apodo el hombre mitad conejo.

—Oh, así prefiere que la llamen —explicó la mayor.

Una vez Mangle terminó de bajar las escaleras, su tía se acercó a ella y la tomó de la mano para acercarla.

—Mangle, quisiera presentarte al señor Bonnie.

Bonnie sonrió de manera amigable mirando a Mangle.

—Justo como dijo, señora Fritz, es una belleza —dijo y tomó la mano de Mangle depositando un beso sobre ésta.

—Es usted muy amable —respondió Mangle cortésmente.

—Debe estar comprometida ¿o me equivoco?

Mangle le dio una mirada fugaz al suelo y retrocedió un paso, suspiró y luego volvió a mirar sonriente a Bonnie.

—Pues realmente se equivoca.

—Oh, no me lo esperaba —se limitó a responder el conejo y luego se dirigió a la señora Fritz—. Mi amigo no tarda en venir, tuvo que resolver algunos asuntos en una casa cerca de por aquí.

—Podemos esperarlo —afirmó la señora Fritz y se dirigió a la sala de estar.

Era una noche fría y pesada, pero el ambiente era prometedor para realizar alguna actividad. La brillante luna resplandecía por entre las espesas nubes y una luz llegaba desde una de las ventanas de la casa. En la sala de estar, estaban la señora Fritz, Mangle, Melisa y Bonnie hablando alegremente. Las risas eran protagonistas del lugar y los chistes no faltaban. Hasta que alguien golpeó la puerta.

—¡Yo voy! —anunció Melisa poniéndose de pie y una vez que arregló su vestido fue a abrir la puerta.

Un silencio abrupto se adueñó de la sala y los presentes se miraban unos con otros en la espera de los invitados. Poco después, Melisa entró a la sala y dos sujetos la seguían detrás de ella.

Uno era un hombre alto y pelirrojo de orejas y colas de zorro, al igual que la familia dueña de la casa. Y el otro era de apariencia similar a la de Bonnie, parte conejo, pero de cabellos dorados.

—¿Ya es costumbre tuya llegar tarde, Foxy? —Bonnie se levantó sonriente saludando a su amigo.

—No bromees con eso, sabes que estaba ocupado.

Bonnie soltó una pequeña carcajada.

—Sí, lo sé.

La mirada de Foxy se detuvo momentáneamente en la albina que descansaba en uno de los muebles, y Mangle, al sentirse observada por tal joven, sintió ruborizar sus blancas mejillas. El sonrojo se hizo ver notablemente dado a la palidez de su piel. Esto fue algo que notó su madre y no tardó en decir algo al respecto.

ᏟON ᏢᎪᏢᎬᏞ Y ᏢᏞᏌᎷᎪ [FOXANGLE] ||TERMINADA [✓]||Tempat cerita menjadi hidup. Temukan sekarang