Los Hijos de Satán han Pagado

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Aquí continua el relato de La venganza contra los Hijos de Satán. 

 Parte 2: Mi padre me contó entonces que un día mi abuelo reunió su particular aquelarre satánico para acabar con la vida de Federico. Lo convencieron para que los acompañase al cobertizo que había al lado de la cabaña de mi abuelo y allí lo asesinaron brutalmente mediante macabros rituales en honor al dios Satán. Según me dijo mi padre, horrorizado, el cuerpo del joven quedó casi irreconocible después de aquello. Lo primero que hicieron fue desnudarlo y atarlo de pies y manos, después le echaron aceite hirviendo por encima y, mientras se retorcía de dolor no dudaron en sacarle los ojos. Todavía moribundo comenzaron a desmembrarlo y después metieron su cadáver fragmentado en un saco y lo tiraron al río.

Muchos de los habitantes del pueblo oyeron esa noche los gritos desgarradores de Federico, pero quien sabe si por miedo o crueldad, nadie hizo nada mientras era torturado. Pero hubo otra persona que jamás volvió a caminar entre los vivos. Cuando a la mañana siguiente mi padre fue a ver a mi abuelo, nadie contestó cuando le llamó por su nombre y dio los consiguientes golpes en la puerta. Al no responder, mi padre tuvo el presentimiento de que algo había ocurrido y empujó la puerta salvajemente hasta que esta cedió. Según me contó, aun tiene pesadillas con lo que vio en ese momento, en la oscuridad completa del interior de una cabaña pero a plena luz del día.

 Según me contó, aun tiene pesadillas con lo que vio en ese momento, en la oscuridad completa del interior de una cabaña pero a plena luz del día

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La luz entro por la puerta y mi padre vio al suyo en el suelo, muerto. Le habían sacado los ojos y cortado una mano y con ella como pincel alguien había escrito: «Sangre inocente ha sido derramada, los hijos de Satán morirán.» Después de eso todos los que habían participado en ese fatal aquelarre desaparecieron sin dejar rastro. Familias quedaron sin miembros muy queridos de la familia, incluso desapareció un matrimonio, aunque la mayoría de ellos eran habitantes más bien solitarios.

Cuando mi padre termino la historia yo no me la podía creer, así que una noche me acerqué a la cabaña, como para buscar alguna prueba de lo que habría sucedido. Entonces vi algo a través de la ventana que me heló la sangre completamente, una figura con las cuencas completamente negras paseaba por allí mientras murmuraba: «He vengado, he vengado, los hijos de Satán han pagadooo...»

FIN

¿Por qué creéis que alguien puede llegar tan lejos como para hacer algo tan terrible solo por superstición? ¿Pensáis que Federico era verdaderamente un peligro? Dejad vuestro comentario.

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