Esta historia comienza en un escenario de árboles color ocre en una tarde de otoño. Una estación favorita para toda persona amante de la melancolía y el recuerdo.
La figura de un hombre de altura mediana se hace presente junto a su único nieto, el cual lleva a su lado desde inicio de la tarde. El mayor de ambos luce cansino, lleno de recuerdos y emociones plasmada en su rostro en forma de arrugas, pero notablemente tranquilo. Sin embargo, eso no ve el pequeño que se esmera en conseguir todas las hojas gigantes que pueda sostener en sus diminutas manos.
Solía oírse, durante las tardes de mero aburrimiento con los nietos, una leyenda llena de polvo y sepia que se arrastraba fuera de los labios de los más viejos.
Era la favorita de todo anciano, y era casi probable que todos los niños y adolescentes que en esa región vivían la supieran.
El día anterior, el hombre de mediana edad le pidió a su hijo una visita de su parte, el cuál el contrario aceptó gustoso y de forma reiterada. Ambos afirmaron de forma pesada que casi no había tiempo y que debían aprovecharlo desde ese momento.
Su hijo lo tomó muy literal y a horas muy tempranas del día siguiente ya se encontraba golpeando la puerta de su entrada principal. El recibimiento, por su parte fue ameno y el almuerzo un deleite para el pequeño grupo de personas en esa casa.
La invitación del ya jubilado señor fue hecha en silencio. Solo bastó una mirada hacia su hijo y ya contaba con su permiso de llevar a su nieto de excursión hacia un espacio bastante impensable.
El adulto señaló hacia unos metros delante de ambos, justo en un grueso tronco cortado que simulaba ser una banca larga y pesada. Perfecta para acompañarse junto a la vieja historia que rondaba sobre todas las bocas veteranas de los que en ese tiempo vivían.
Los pequeños y brillantes ojos del infante se separaron de sus tesoros finos y resecos para admirar el paisaje que a ambos rodeaba. Juraba por sus cinco años de edad que jamás había visto tal tamaño de follaje y arbolada. También sentía que no llegaba a tocar ningún objeto que estaba sobre él, haciendo que su imaginación lo lleve a momentos en donde no llegaba a la mesada de su cocina y lloraba por la frustración de no alcanzar a tomar sus galletas favoritas antes de que mamá se diera cuenta.
Ambos caminaban sobre ramas y restos de árboles resecos, siempre con el cuidado de no lastimarse o generarse algún golpe por un mal paso. El pequeño muchacho de ojos inmaculados se imaginaba como un audaz explorador en una selva altamente aterradora, capaz de cuidar con destreza a su adorable abuelo, sin miedo a lo desconocido o posibles insectos que se encuentren en el lugar.
El señor casi lonjevo sintió como una odisea el ponerse de cuclillas para luego sentarse sobre el cortado tronco, ya sus años hacían estragos y le recordaban lo difícil que todo se le volvía. Olvidó todo en lo que pensaba una vez sintió las manos de su nieto sobre las de él, observándolo.
-A-abuelo, ¿Por qué?
Murmurando, se sentó a su lado de forma delicada. El mayor entendió que su corta pregunta se debía a todo el tramo que habían hecho. Su nieto había tomado la costumbre de acortar las frases ya que a su edad de cinco años desarrolló un tartamudeo y esto hacía que sus palabras sean más difíciles de sacar de su garganta e imposibilitaba a la hora de conocer nuevos niños. Instintivamente apenas formulaba una palabra, los demás se reirían de su forma de hablar o intentaban terminar adivinando sus frases y eso lo mantenía estresado y enojado.
Ninguno le daba la oportunidad de acabar sus palabras y eso lo frustraba. Entendía tantas cosas, pero esa clase de actuar no (aunque tampoco entiende porqué no puede comer un dulce que encuentra en el suelo, las reglas siempre decían que quién lo encontró se lo queda).
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moonchild;; bts
Fanfiction"La vida de un adorable niño con ojos expresivos cambia cuando su amado abuelo decide hablarle sobre la leyenda que traía entusiasmados a todos los humanos del mundo, cierta historia que comenzó en una noche de Luna llena. Ven, él te necesita. Ya e...
