Capítulo 30.- ¿Aceptas?

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Mis pies pesaban como si fueran de acero, trataba de mantener la cabeza firme aunque me costara, cada paso que daba era más difícil que el otro, el escuchar las risas y conversaciones alegres de los estudiantes del Classt no me ayudaban para nada, me sentía cansado, desganado, lo único que quería en ese momento era echarme en mi cama, cubrirme con una manta y olvidar todo lo que había pasado. El camino al comedor me resultó la tarea más complicada del día, pero solo quería llegar ahí para poder estar con Livia, en esos momentos necesitaba tanto su compañía.

Al llegar a la puerta del comedor una chica del servicio se acercó a mí para preguntarme si me encontraba bien, no tuve fuerzas para fingir una buena cara, pero le asentí con la cabeza e hice un intento de sonrisa, al verme de esa manera ella frunció el ceño, era obvio que no me creía, pero prefirió no insistir con el tema, en vez de eso me sirvió un vaso de jugo de naranja y luego se retiró de mi lado dejándome solo. Me quedé en la puerta parado unos instantes y sorbiendo de mi bebida mientras buscaba con la mirada la mesa de mis amigos, al encontrarlos y verlos tan felices dudé por un momento si ir con ellos, no quería arruinarles el día con toda mi amargura y la verdad es que tampoco soportaría el que me preguntaran si me encontraba bien, era obvio que no lo estaba y no quería dar explicaciones sobre el motivo. Al terminar de razonar retrocedí unos cuantos pasos para retirarme y esconderme en un rincón del High school, pero una mano alzada y que se agitaba de un lado a otro interrumpieron mi escape. Ryan me había visto y me llamaba con la mano, al hacerlo mis demás amigos, incluida Livia, se percataron de mi presencia y empezaron a llamarme junto con él. Era inevitable, tenía que acercarme a ellos. Avancé tratando de aligerar mis pasos e hice mi mayor esfuerzo para cambiar mi rostro demacrado por uno totalmente sano, aunque era evidente que no tuvo mucho efecto.

-Te estabas escapando – me acusó Ryan con una sonrisa.

-La verdad es que sí – contesté al mismo tiempo que me sentaba – No me encuentro muy bien, iba a ir a la enfermería para que me recetaran algo.

Tomé lo último que quedaba en mi vaso y luego lo puse sobre la mesa. Livia se acercó disimuladamente a mi oído.

-Dime cuál es la verdadera razón – evidentemente que no podía engañarla a ella.

-Luck y yo terminamos –le conté en susurros.

-ehmm… lo sé, pero eso pasó el lunes – me contestó con un ligero tono sarcástico que me incomodó.

-Me refiero a que ahora terminamos de verdad, para siempre, sin posibilidades de una reconciliación – mientras le contaba Livia ponía cara horrorizada – Él debe de estar muy molesto, porque me pidió otra oportunidad y yo se la negué por completo.

-Eso es muy triste – Me dijo mi amiga viendo a sus platos de comida.

Cuando alzó la mirada para verme pude percatarme que sus ojos se habían cristalizado y que hacía su mayor esfuerzo por aguantar el llanto, el verla de esa manera me dio tanta pena, no sabía lo apegada que podía estar ella con nuestra relación.

-Hey, no vayas a llorar – le pedí – no querrás que yo también lo haga y formemos una escena en pleno comedor ¿Verdad?

-Tienes razón – me respondió pasándose la mano por el rostro – Aunque déjame decirte que creo que le debiste dar una oportunidad.

Estaba a punto de contarle que la verdad era que se la di. Solo le pedí una cosa a cambió de esa oportunidad pero él no la realizó. Cuando las palabras estaban a casi nada de salir por mi boca me callé, para ser honestos lo que le pedí a Luck no fue muy justo, sabía que no lo haría, sabía que no podía, esa fue la razón por la que se la pedí. Decidí no decir nada del tema ya que nadie quedaría bien parado con eso. Solo subí los hombros y ladeé un poco la cabeza.

MPO - ReeditandoWhere stories live. Discover now