Capítulo 29.
“El destino y sus planes son unos hijos de puta. Nos llevan por caminos por los cuales nunca pensamos andar, lo peor es que eso puede convertirse en lo mejor que puede pasarnos.”
Rubén.
––Este es mi lugar favorito. –Decía mientras extendía bien aquella manta en el césped, bajo la sobre de éste gran árbol, que a pesar de que ya era invierno, aún conservaban la mayoría de sus hojas. Puse una pequeña canasta que contenía unos sándwiches que compramos en un mini-súper y unas fantas rojas. Cuando todo estuvo acomodado, ella se tumbó ahí y estiró sus brazos. Yo hice lo mismo.
Eran las 3 de la tarde. El sol estaba ahí, aunque no calentaba del todo, ni iluminaba como lo hacía en verano. Entendible, es invierno, la época favorita de Zoe. Ella dice que en esta estación de año es más fácil pensar sobre nuestras vidas, nuestras acciones, nuestros sueños y esperanzas. Y que era más fácil demostrar afecto a otras personas, aunque sea algo cínico, la intención era demostrar amor.
–Mi madre solía traernos aquí cada fin de semana. –Comenzó a contarme mientras se sentaba y sacaba un sándwich de la canasta, comió un poco y volvió a hablar. –Siempre me hacía vestir un vestido. Recuerdo que algunos de ellos eran realmente vergonzosos, quiero decir, había unos que parecían que fueron vomitados por un unicornio. Muy ñoños. –Ella comenzó a reír y yo hice lo mismo.
Intenté imaginar a una Zoe de 5 años, con un vestido rosa o quizás amarillo, corriendo de aquí para allá, dando vueltas y riendo como si no hubiese un mañana. Sonriendo y dejando a la vista de todas las personas sus hoyuelos. Jugando en los columpios, tratando de trepar esos enormes árboles, peleando con sus hermanos, abrazando a su mamá, a su papá. Intenté imaginarla hablando sobre su futuro, me preguntaba qué era lo que ella esperaba. Intenté imaginar a una Zoe feliz, y me preguntaba por qué la vida la había cambiado tanto.
–Es un lugar muy tranquilo. –Dije saliendo de mis pensamientos. Y eso era cierto, no había mucha gente, quizá porque hoy era lunes.
–¿Tú viviste en Noruega, no? –Preguntó de repente.
–Sí. ¿Cómo lo sabes?
Ella comenzó a reír de la nada. Yo la miré en plan “What the fuck, tía?” y eso la hizo reír aún más.
–Bueno, quizás mi prima estaba obsesionada contigo… Y quizás pude haber visto unos cuantos videos tuyos. –Confesó.
–Fuertes declaraciones, mi amiga. –Dije levantando ambas cejas. Ella se reía todavía más.
El viento comenzó a soplar, no fuerte, y no hacía tanto frío. Era un clima perfecto. Quise preguntarle cosas a Zoe sobre su vida, necesitaba conocerla más, pero supongo que con el tiempo eso se lograría. Además, sabía ya lo suficiente, de alguna manera pude ganarme su confianza para que ella me contara sobre su mamá, lo que había pasado con su padre. Me gustaba la forma en la que ambos disfrutábamos de nuestros silencios, no eran silencios incómodos, eran simplemente silencios. Ambos comíamos lo que llevábamos y hablamos de temas triviales. De alguna manera, ella podía hablarme hasta de su cepillo de dientes y yo le escucharía atento, sin perderme ni un detalle. Ella me contaba anécdotas que tenía en su colegio, me contaba sobre quienes eran sus amigos, sus enemigos y los momentos más embarazosos que vivió o presenció ahí. Dijo que existía ésta chica llamada Lula, ella y sus “perritas falderas” –como ella les llamaba –solían molestarla a ella y a una de sus amigas. Pero Zoe no era la clase de tía que se dejaba, parecía, tenía cara, pero no era gilipollas. Ella se defendía y les gritaba palabras que no eran adecuadas para una chica de 12 años. Ella sabía cómo defenderse, nunca se mostró débil. Y gracias a eso dejaron de molestarla, incluso le pidieron tregua y dijeron que podían ser amigas, cosa que Zoe no rechazo del todo: “Porque, seamos sinceros, todos queremos tener muchos amigos.” Fue lo que dijo para finalizar.
Me encantaba eso de ella. El hecho de que se mostrara fuerte ante cada situación que se le presentaba me hacía sentir aún más atraído por ella. Aún me costaba identificar mis sentimientos hacia ella, no puedo estar enamorado, quiero decir, no es que no quiera, pero es muy pronto para enamorarme, aún tengo que saber más sobre ella, no sobre su vida, tan solo sobre sus gustos, sus pasiones, sus costumbres, todas esas cosas que conforman a una persona. Pero no descartaba el hecho de que en un futuro, existiera algo. Claro, siempre y cuando ella ya no siga con ese Anthony.
“Muy buenas, criaturitas del señóh.” Cuando nos quedamos sin temas de conversación, ella me sugirió que grabara algo para subirlo a mi canal cuando llegara a casa. Le hice caso, además, ellos aman cuando subo vlogs y les cuento sobre las cosas que hago. “Adivinen quién está de viaje y sin Mangel. Exacto, Nicolas Cage.” Enfoqué la cámara hacia el paisaje en el que nos encontrábamos: estaban estos grandes árboles rodeando todo el parque, los juegos estaban un tanto alejados, y el pasto estaba completamente verde, adecuado para tomar una siesta. Después estaban estas flores amarillas, rosas, blancas y rojas. Todo se veía perfecto. “Como podéis ver, me encuentro en un lugar súper awesome. Vacaciones improvisadas, como lo había comunicado por el twitah. ¡Mirad qué belleza de lugar! ¡MIRAAAAAAD!” La risa de ella se escuchaba, se estaba tapando la boca con ambas manos, como tratando de impedir que su risa saliera y arruinara el video, aunque, eso sería imposible. “Y aquí, caballeros y caballos, y tías y gays y cualquier ser viviente… ¡Aquí está una tía!” La enfoqué, ella escondió rápidamente su cara entre sus manos mientras maldecía entre dientes. “No seas maleducada, tía. Di hola, mínimo. O ya se, di “parangutirimicuaro” Ambos comenzamos a reír como desquiciados, al final, destapó su rostro y miró a la cámara con una sonrisa tímida.
“Parangu… ¿Sabéis que Rubén es gay?” Dijo mientras levantaba ambas cejas rápidamente. No tardamos en descojonarnos de risa.
“Calla, calla. Se suponía que era un secreto.”
“Ya no más. Hashtag RubénElPasivoDoblas.” Dijo mientras cortaba algunas flores que estaban cerca de ellas y después se acercó a mi lado, enfoqué la cámara a nosotros. Ella comenzó a colocar las flores en mi cabello. “Te ves divina.” Exclamó ella besando mi frente. El simple contacto de sus labios en mi frente me hizo perder el control sobre mi respiración. Ella no sabía los diferentes efectos que tenía sobre mí.
“Si había algún humano cuerdo, consciente de que yo no era gay, ahora ya no queda nadie. ¡Gracias!”
Zoe comenzó a reír. Momentos como estos eran los que deseaba que nunca terminaran.
° ° °
Bueno, bueno, bueno, pues aquí está otro capítulo. Según yo está largo. xd
¡Gracias por leer!
Corazones con sida. <3
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Zoe |
Fanfiction«Dicen que el mundo fue construído para dos. Sólo vale la pena vivir si alguien te ama... y ahora tú lo haces. »
