—No se comporte como un bebé, señor Jung. Si cree que es lo suficientemente mayor como para saltarse las clases, entonces definitivamente también lo es para hacer frente a las críticas.

Y si Hoseok había sido capaz de aguantar la reunión hasta ese momento, esas últimas palabras y el tono de voz que el hombre había empleado finalmente desencadenaron algo en su interior. Se levantó de golpe, incapaz de controlarse a sí mismo, y golpeó la mesa con sus puños. Jimin se apartó, algo sorprendido debido al repentino movimiento.

—Bueno, director Park. —La voz de Hoseok había adquirido ahora un tono sarcástico. —Estoy bastante seguro de que le gustaría una probadita de este bebé.

Hoseok había perdido totalmente el control y empezaba a darse cuenta de lo que acababa de decir. Observó al director y sus miradas se encontraron, la expresión del hombre aún impasible.

—Señor Jung, cálmese, por favor. —El chico sonrió traviesamente cuando empezó a moverse hacia el director. —¿A dónde cree que va, señor Jung?

Incluso si Jimin hubiera intentado evitarlo, Hoseok se movía demasiado rápido y había conseguido trepar hasta sus muslos, las dos piernas del chico ahora situadas una a cada lado de su cuerpo. El hombre apoyó su espalda contra la silla y posó sus manos en los hombros del chico, empujándolo suavemente para alejarlo.

—Señor Jung, por favor. —Su tono era ahora amable y cálido. —No está pensando con claridad. Vuelva a su silla.

Hoseok apretó su cuerpo contra el de Jimin, empezando a restregarse de un lado a otro, sintiendo como las partes íntimas del hombre crecían involuntariamente debajo de su trasero. Sonrió juguetón mientras miraba a Jimin a los ojos y el hombre de repente le agarró por los brazos, con los que el chico previamente había conseguido rodearle el cuello, y lo apartó bruscamente, poniéndose de pie. Entonces cogió las muñecas de Hoseok con una sola mano, le hizo girarse y lo empujó sin cuidado contra la pared.

—¿Estás seguro de poder jugar a esto, bebé?

Jimin había susurrado aquellas últimas palabras tan cerca del oído de Hoseok que el chico había podido sentir la calidez del aliento del hombre y eso le hizo estremecerse.

Jimin soltó una risita y lo dejó ir. Empezó a encaminarse hacia su asiento después de haber confirmado sus sospechas: aquel chico era demasiado inocente y sólo había intentado provocarle sin siquiera saber qué estaba haciendo.

Por eso se sintió completamente sorprendido cuando el chico agarró su camisa con firmeza, obligándole a darse la vuelta de nuevo. Jimin miró a Hoseok arqueando una ceja, una mirada expectante reflejada en sus ojos. El hombre sabía que no debería haber cruzado aquella peligrosa línea, pero aquel chico estaba jodidamente bueno y él era humano después de todo.

—Pe-pero, señor Park. —La voz de Hoseok sonó inocente, pero Jimin pudo identificar fácilmente su tono seductor. —He sido un chico muy malo. ¿Seguro que no quiere hacer nada al respecto?

Y eso fue todo lo que necesitó para finalmente dejarse llevar. Era incapaz de contener el deseo de tocar a aquel chico por más tiempo. Agarró al más joven por el pelo, obligándolo a arrodillarse delante de él.

—Vamos, supongo que sabes lo que tienes que hacer para pedir perdón, ¿verdad, bebé?

Hoseok sonrió alegremente mientras desabrochaba los pantalones del hombre, deshaciéndose rápidamente de ellos y de la ropa interior.

Tragó saliva nervioso cuando vio la descomunal erección del mayor delante de él. Jimin se sintió como si lo hubieran enviado al paraíso tan pronto como los labios del chico rozaron su glande, disfrutando después de cada lametada, de cada succión que Hoseok le proporcionaba.

Terminó sosteniendo con fuerza el cabello del chico y empezó a meter y sacar la polla dentro de su boca, cada estocada más fuerte que la anterior, hasta que finalmente se corrió dentro de su cavidad bucal.

—Trágatelo.

Hoseok sonrió y obedeció. Después de eso, Jimin, que aún le tenía cogido por el pelo, le tiró la cabeza hacia atrás, obligando al chico a mirarle a los ojos.

—Ahora, quítate la ropa y ponte a cuatro patas para mí, bebé.

El chico hizo caso en silencio. Estaba disfrutando verdaderamente el hecho de que el director estuviera siendo tan dominante.

—Dios, que buen culo tienes.

Jimin chupó dos de sus dedos y los introdujo en el agujero del chico, moviéndolos en su interior para prepararlo. Hoseok se movía debajo de él, pidiendo desesperadamente por más y gimiendo con placer. Ahora la mano libre de Jimin empezó a tocar la erección del más joven mientras seguía jugando con sus dedos en su trasero.

—Por favor, señor Park, estoy listo, por favor, fólleme.

Jimin sintió una gran satisfacción al escuchar esas palabras y retiró sus dedos del ano del chico para colocar solamente la punta de su pene en la entrada del más joven, divirtiéndose mucho cuando sintió como Hoseok se movía para intentar que se la metiera.

—Mm, tan impaciente.

—Fólleme, por favo-or, ah, por favor.

La voz suplicante de Hoseok sólo lo calentó más, si es que eso era posible. Sin poder resistirse más, clavó su pene dentro del chico con fuerza para después empezar a moverse rápidamente, penetrándolo salvajemente.

—Jo-, oh, joder, realmente, ah, me encanta-ah tu culo, mm, bebé.

Los movimientos de ambos eran rápidos, ambos terminaron sudando, ambos gimiendo por el placer que sentían. La mano de Jimin seguía acariciando la erección de Hoseok mientras lo penetraba.

—Me, ah, me voy a, ah, aaah, correr, se-señor Park.

—Mm, sí, bebé, ah, córrete para mí, ah, venga.

Después de escuchar aquel último susurro de Jimin, Hoseok no pudo contenerse por más tiempo y eyaculó en la mano del hombre. Entonces Jimin empezó a penetrarle tan rápida y profundamente que Hoseok pudo notar su polla tocando su rincón más profundo, y eso se sintió tan bien que no pudo evitar gritar, provocando que Jimin se corriera dentro de él con el sonido de su excitada voz.

Tras recuperar el aliento, Jimin sacó su pene del ano del chico, provocando que ambos respirasen agitadamente unos segundos debido a la placentera sensación. Se volvieron a vestir sin mediar palabra, sus miradas cruzándose ocasionalmente y dedicándose alguna que otra sonrisa. Jimin volvió a sentarse en su silla, Hoseok se quedó de pie delante de él con una expresión contenta extendiéndose en su rostro.

—Gracias por su ayuda, señor Park.

—Ha sido un placer. Ahora recuerde seguir teniendo mal comportamiento para que pueda tener una buena excusa para hacer que venga a mi despacho pronto otra vez.

Sorry, mister Park (Jihope)¡Lee esta historia GRATIS!