Amor

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Advertencia: lo siento, este capítulo no es porno como los anteriores, pero necesitaba escribirlo(?)


—Fóllame, Jungkook.

Hoseok apretó más su trasero contra la erección que crecía bajo la ropa de Jungkook. Ya era casi final de curso y Hoseok había arrastrado al otro chico a los baños del instituto después del período de clases, cuando ya no quedaba nadie (o casi) en el edificio. Jungkook se tiró al cuello del chico que tenía sentado encima, dándole cariñosos besos. Se separó un poco y le sonrió travieso mientras le rodeaba la cintura, acercándole más a su cuerpo.

—¿A qué viene esto? —se acercó a su oreja, mordiéndola suavemente. —Pensaba que ya tenías suficiente con tu querido señor Park...

—Pues me equivocaba. —Hoseok empezó a moverse sobre la erección del contrario un poco más insistentemente. —¿Vas a follarme o no?

—Claro que sí, bebé.

—No me llames así. —Hoseok desvió la mirada.

—¿Cómo?

Bebé.

—¿Por qué no? Realmente podrías ser mi be-

Hoseok le interrumpió, cerrando sus puños alrededor de la camisa de Jungkook, dirigiéndole una mirada enfadada.

—Escúchame bien. Yo no voy a ser tu maldito bebé, sólo quiero que me folles porque necesito comprobar algo. Y yo no soy de nadie. —Pronunciar aquella frase hizo que su mente pensara automáticamente en Jimin. «Mierda», pensó. Hoseok dejó ir la camisa del castaño y soltó un suspiro, levantándose y colocándose bien la ropa que a Jungkook le había dado tiempo a descolocar. —Sabes qué, da igual, mejor vamos a dejarlo aquí.

Jungkook se levantó a toda prisa, empujándole contra la puerta.

—De eso nada —susurró contra su oreja— ahora no me vas a dejar así, con las ganas de follarte que tengo.

Antes de que Hoseok pudiera reaccionar, la puerta del cubículo en el que se habían metido se abrió de par en par. El corazón de Hoseok empezó a latir desbocadamente cuando, al levantar la vista, su mirada se encontró con la de Jimin. El pelirrojo tenía cara de pocos amigos y la vena de su cuello se marcaba más de lo normal.

—Jeon, vete a casa.

Jungkook miró primero a Hoseok, a quien todavía sostenía entre sus brazos, y después a Jimin, de forma desafiante.

—¿Por qué debería? Está claro que mi amigo ya no quiere nada contigo, ¿no crees? Quizás serías tú el que deber-

—Jungkook, —esta vez fue Hoseok quien habló, obligando al otro chico a soltarle —vete, por favor.

El joven castaño bufó, y después de gruñir un «como quieras, Hoseokie» entre dientes, se retiró, dejando al moreno a solas con Jimin. Hubo un tenso silencio durante unos momentos, hasta que el pelirrojo se acercó a él, colocando una mano sobre la pared y cerrando los ojos antes de hablar.

—Dime... ¿Tu amigo dice la verdad? —Jimin abrió los ojos y Hoseok sintió algo en el estómago cuando le pareció que la mirada del contrario tenía un brillo triste. —¿Ya no quieres estar conmigo? Si es así, prefiero que seas sincero conmigo a que...

Hoseok le empujó, alejándose de él para dirigirse hacia la puerta. Tuvo que aguantarse las ganas de llorar, estaba teniendo demasiados sentimientos encontrados con todo aquello. Se dio la vuelta y miró al hombre, que le devolvió una mirada sorprendida.

Sorry, mister Park (Jihope)¡Lee esta historia GRATIS!