Lección

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Aviso: contenido +18 y todo eso

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—¡Señor Jung, corra más rápido!

La voz de Jimin se podía escuchar por todo el lugar. Se encontraba de pie a un lado del patio mientras los estudiantes corrían cinco vueltas a la pista, calentando para la clase de Educación Física, y él se dedicaba a disfrutar de las vistas. Hoseok le dirigió una mirada rebelde y chasqueó la lengua para luego empezar a caminar más despacio. Era un día soleado, así que no tenía ningunas ganas de correr, porque ya estaba sudando demasiado y se sentía incómodo.

—Señor Jung... ¿Está sordo? ¡Corra más rápido!

Hoseok caminó hasta llegar a donde Jimin se encontraba y se paró justo delante de él. El profesor se limitó a darle una mirada curiosa y esperó a que el más joven dijera algo.

—Lo siento, señor Park, —dijo Hoseok, el tono de su voz tan inocente como si fuera un ángel puro, pero su mirada llena de lujuria clavada en los ojos de Jimin mientras lamía sutilmente sus labios —es que... Estoy muy cansado y hace demasiado calor aquí.

Hoseok no sabía qué estaba esperando que Jimin hiciera, pero lo que de seguro no esperaba era que lo ignorase completamente. Después de que hubiera dicho eso, el hombre sólo lo había mirado durante un segundo y se había volteado sin siquiera responderle, emprendiendo su camino hacia la puerta del gimnasio para empezar a decirles a los estudiantes que entrasen en el recinto para continuar con la clase allí. Hoseok se cruzó de brazos indignado y no se movió ni un poco. Jimin estaba a punto de entrar al gimnasio cuando vio a Hoseok en el mismo lugar en el que le había dejado. Caminó hasta el chico y se dirigió a él en un tono estricto:

—Señor Jung, vaya al gimnasio. Ahora.

Hoseok miró a Jimin, una mirada desafiante apoderándose de sus ojos.

—O... ¿Qué? —El chico susurró traviesamente. —¿Va a enviarme al despacho del director, señor Park?

Una sonrisa ladeada apareció en el rostro de Jimin y éste se acercó a Hoseok, dejando una pequeña distancia entre sus cuerpos, y susurró sus palabras para que sólo el chico pudiera oírlas.

—Parece, señor Jung, que alguien debería recordarle cuál es su posición.

—Y, ¿cuál es esa posición exactamente, señor Park?

La voz de Hoseok había adquirido ahora un tono seductor y Jimin tuvo que contenerse con todas sus fuerzas para no lanzarse a tocar al chico allí mismo.

—Esa posición, —dijo Jimin, haciendo un gran esfuerzo para sonar impasible —es la de un estudiante que está a punto de ser expulsado de la clase de Educación Física si no va al gimnasio de inmediato, señor Jung.

Cuando escuchó esa respuesta, Hoseok curvó sus labios en un gesto de molestia, sintiéndose algo decepcionado, ya que ese no era el trato que esperaba recibir de parte del hombre. Se sintió realmente frustrado, pero pensó que si sus insinuaciones no estaban funcionando, entonces tendría que intentar algo distinto. El verdadero problema era que, desde aquel día en el despacho del hombre, al chico le había resultado imposible sacar a Jimin, su cuerpo, la forma en que lo había tocado, la manera en que le había follado, fuera de su cabeza y él simplemente quería más. Ansiaba más.

—Está bien. —Dijo Hoseok con una sonrisa en el rostro. —Si eso es lo que quiere, señor Park...

Y sin añadir nada más, se marchó al gimnasio con sus demás compañeros. Cuando Jimin entró al lugar, se encontró con que todo el mundo estaba haciendo estiramientos. Eso era normal, ya que era lo que siempre hacían. Corrían un poco, se estiraban, practicaban los ejercicios que tuvieran programados para aquel día y volvían a estirar. Sin embargo, en ese momento no pudo evitar ver como Hoseok hacía sus estiramientos estratégicamente colocado delante de la puerta, doblando su cuerpo, siendo así su trasero lo primero que Jimin divisó. Aquel bonito y apretado trasero.

Sorry, mister Park (Jihope)¡Lee esta historia GRATIS!