Juego de tres

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—¡Vamos, Hoseok! Al final llegaremos tarde.

Jungkook tiraba de su camiseta mientras le sonreía ampliamente. Como aquellos días todavía había actividades especiales en el instituto, el chico había convencido a Hoseok para apuntarse a un taller de repostería que se daría aquella tarde. No tenía muy claro desde cuando a su amigo le interesaban los pasteles, pero tampoco tenía nada mejor que hacer así que no había podido negarse.

Llegaron al aula en la que se realizaría la actividad cuando todo el mundo ya estaba preparado y la profesora que se encargaba de conducir el taller estaba introduciendo qué iban a hacer: prepararían un pastel o un cupcake por parejas. Tras debatir un poco cual sería la mejor opción, al final Jungkook cedió ante los deseos de Hoseok de preparar un pastel de nata.

—¿En serio? ¿Podrías haber elegido algo más soso?

Hoseok miró a Jungkook con una media sonrisa en los labios y se acercó lentamente. Jungkook tuvo que tragar saliva por la forma en que la mirada de aquel chico estaba afectándole. Como ya habían empezado a preparar su receta, todos los ingredientes estaban esparcidos por la mesa y a Hoseok le bastó con alargar la mano, sin tener que apartar la mirada del otro chico, para bañar su dedo índice en la nata y luego llevárselo a la boca, relamiéndose mientras le sonreía traviesamente.

—Joder, Hoseok...

—¿Qué? —dijo él, aquella media sonrisa aún presente en su rostro. A Hoseok realmente le encantaba provocar a Jungkook porque las expresiones del chico eran divertidísimas, entre otras cosas.

Jungkook no reprimió sus impulsos de acercarse más a Hoseok, colocando su mano en la cadera del contrario antes de hablar casi en un susurro contra su oreja:

—Que me gustaría tanto foll-

Alguien carraspeó justo detrás de ellos, interrumpiendo su conversación. Al girarse, los chicos descubrieron al director del lugar con una expresión poco amigable.

—Si no van a seguir el taller y sólo van a estar tonteando, mejor vayan a la cocina de su casa. Aquí se viene a aprender, no a jugar.

Tras unos tensos segundos, los chicos finalmente se separaron y, tras disculparse con el director por su comportamiento, siguieron a lo suyo. Jimin fue a hablar con la profesora que estaba a cargo. Al parecer, había recibido una llamada de urgencia por la que tendría que ausentarse y sería Jimin quien se quedase el tiempo restante a sustituirla.

Hoseok no paró de tontear con Jungkook en todo el rato, lanzando intencionadamente miradas en la dirección de Jimin mientras seguía comiendo nata con los dedos.

—Llámame loco, pero... —Jungkook de pronto susurró en su oído. —¿Estás intentando tirarte al director?

—¿Intentando? —susurró Hoseok como respuesta, antes de acercarse más al oído de Jungkook. —Me lo tiro cuando quiero, ¿sabes? Seguramente ahora mismo se esté muriendo de los celos.

Hoseok miró al otro chico y al verle con los ojos tan abiertos no pudo evitar soltar una enorme carcajada.

—Señor Jung, ¿por qué no viene a contarme qué es tan gracioso?

Hoseok sonrió primero para sí mismo y luego para Jungkook, a este último diciéndole con la mirada que la reacción del mayor sólo corroboraba lo que acababa de contarle. Se fue hasta la mesa en la que Jimin se encontraba sentado en aquel momento y apoyó sus codos en la madera, para apoyar su rostro en la palma de sus manos. Sonrió alegremente antes de hablar:

—Dígame, señor Park.

Jungkook analizaba toda la escena desde la lejanía y, ahora que su amigo le había confesado aquella información, podía ver claramente la tensión que existía entre los dos. Por otro lado, no podía desviar la mirada porque la vista del culo de Hoseok en pompa mientras flirteaba con el director del instituto era demasiado tentadora.

Sorry, mister Park (Jihope)¡Lee esta historia GRATIS!