Emoción

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Los pasillos del instituto estaban vacíos y sólo reinaba el silencio en el edificio. Los estudiantes habían tomado un descanso entre las clases de la mañana y las actividades de aquella tarde, ya que la escuela había organizado un evento especial debido a su aniversario al que todo el mundo iba a asistir, incluidos los familiares de los estudiantes.

Hoseok caminaba con paso decidido por el solitario pasillo, con una sonrisa traviesa ya asomándose en sus labios y un destino claro en su mente.

Tocó la puerta del despacho de dirección con sus nudillos tres veces.

—Adelante.

Sólo escuchar la voz de Jimin ya le hacía sentir cosquillas en la nuca, se mordió el labio todavía sonriendo mientras abría la puerta. Se quedó de pie bajo el marco mientras observaba a aquel hombre que todavía no había levantado la vista. Se había puesto las gafas para leer unos papeles, y eso sólo le hacía tener una apariencia interesante que provocó que Hoseok mordiese más intensamente su labio sin querer.

—¿Se va a quedar ahí en la puer...? —Jimin levantó la mirada a mitad de frase, encontrándose con los ojos de aquel chico que parecía querer comérselo. Una sonrisa ladeada apareció en el rostro del mayor, pero pronto cambió su expresión a una desinteresada. —Ah, señor Jung... ¿Necesita algo?

Hoseok entró en el despacho y cerró la puerta, apoyándose contra ésta mientras seguía mirando a Jimin. Una de sus manos subió por su propio torso lentamente, levantando un poco su camiseta momentáneamente por accidente, mientras se lamía los labios, hasta que con la misma mano terminó acariciándose suavemente el cuello y tragó saliva antes de hablar:

—Yo... —Jimin le miró levantando una ceja, su expresión tratando de ser indiferente, pero Hoseok era demasiado consciente de que eso sólo era una pose, ya que había aprendido a notar los pequeños segundos que el hombre tenía que usar para ser capaz de controlarse antes de poder poner sus caras de póker. —Quería saber si... —Hoseok arrastró un poco sus palabras a propósito, su tono de voz inocente, mientras se movía hacia la silla en la que el director estaba sentado. —¿Vendrá a ver el número del grupo de baile?

Jimin se quitó las gafas, las dejó encima de la mesa y llevó dos de sus dedos al puente de su nariz, masajeándolo levemente mientras suspiraba.

—Ah, señor Jung... Soy el director, ¿no cree que es lógico que asista a las actividades?

El hombre le dirigió una mirada de reproche a Hoseok, como si le quisiera hacer entender que le estaba haciendo perder el tiempo viniendo a preguntarle cosas obvias. Para cuando Jimin había terminado de hablar, el chico ya se había desplazado sigilosamente hasta quedarse de pie al lado de su silla y con un movimiento ágil, se sentó encima de las piernas de Jimin, rodeándole el cuello con los brazos y dirigiendo su boca a la oreja del mayor.

—No, señor Park... —Susurró, Jimin pudo sentir cómo se le erizaba el vello del brazo y por un momento sintió rabia del poder que aquel chico conseguía tener sobre él con un simple gesto. —Quiero decir si vendrá a verme bailar a mí... —Siguió susurrando, Jimin podía notar el aire caliente de su aliento rozar su lóbulo. —Porque... He entrenado mucho para hacer que se sienta orgulloso.

—Señor Jung, sí que iré a verle. —Jimin contestó con el tono de voz más tranquilo del que fue capaz, ya que no quería alterarse, consciente de que la señora de la limpieza andaba no muy lejos de allí. —Pero ahora haga el favor de salir de enci-...

Antes de que pudiera seguir hablando, Hoseok empezó a besarle el cuello, haciendo que perdiera toda capacidad de razonar. El chico sonrió contra el cuello de Jimin, notando entonces como el cuerpo del mayor se tensaba. Sintió una mano agarrándole los cabellos y como de un tirón era forzado a levantar la cabeza y tirarla para atrás hasta quedarse mirando al techo. Acto seguido, Jimin puso sus labios sobre la piel de Hoseok, en ese punto en el que empieza el pecho y termina el cuello, primero dándole un par de suaves besos para terminar mordiendo profundamente en la piel, clavando sus dientes hasta dejar una marca. Hoseok tembló debido al repentino ataque, en parte debido a la sorpresa y en parte debido a la excitación que aquello le provocó.

Sorry, mister Park (Jihope)¡Lee esta historia GRATIS!