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HACE UN AÑO Y MEDIO


Mi cabeza duele demasiado, parece que explotará. Mis ojos pesan, es difícil abrirlos.

Trato de despertar, pero parece que mis párpados son de hierro.

¿Qué ha pasado?

Con dificultad comienzo a ver la luz blanquecina del lugar donde me encuentro, es lastimosa pero soportable. Mis ojos arden en el momento, segundos después logro adaptarme.

Observo mis brazos y no me sorprendo al ver mangueras conectadas en mis brazos. Trato de buscar con la mirada algo que me diga cómo es que llegué a un jodido hospital. Escucho ruido a mi izquierda e inmediatamente me giro, lo que me provoca un horrible mareo y dolor de cabeza. Suelto un quejido y la enfermera que se encuentra haciendo quien sabe qué cosas me mira sobresaltada con los ojos desorbitados.

—Despertaste —dice con un hilo de voz—. En seguido vuelvo, iré por el doctor.

No me deja responder y corre hacia la puerta para salir dando un portazo.

El dolor es realmente insoportable, intento aminorarlo un poco sujetándome la cabeza con ambas manos y cerrando los ojos, pero es imposible.

A los pocos segundos entra un hombre con una bata blanca, alto y no muy viejo. Tal vez unos treinta años, ya que las canas no hacen mucha presencia y la piel parece cuidada. Se acerca a mí mientras que yo no le quito la mirada de encima. No trato de disimular mi desconfianza hacia él pero no parece importarle.

—¿Cómo se siente? —Pregunta una vez que está a mi lado.

—Tengo un horrible dolor de cabeza. ¿Acaso me emborraché ayer o algo parecido?

—¿No recuerda lo que pasó?

Al escuchar la pregunta mi sarcasmo y mal humor desaparece. No era hasta este momento en que me di cuenta que al despertar ni siquiera intenté recordar lo que había pasado, y cuando lo hice... Mi mente estaba en blanco.

Siento mi corazón latir con tal fuerza y rapidez que parece que fuera salir en cualquier momento. ¿He perdido la memoria? No puede ser cierto, deben ser las cosas que me están metiendo por las mangueras. O es algo temporal por la borrachera de anoche... Si es que fue borrachera. Pero no me emborracho, ¿o sí?

Parece que he tardado mucho en responder, ya que el doctor vuelve a hablar.

—¿Sabe su nombre?

—Reachell Parks —respondo de inmediato.

El doctor hace una seña a la enfermera y estira su brazo, ésta de inmediato le tiende un portapapeles. Comienza a hojearlo, saca una pluma y empieza a escribir algunas cosas que no logro ver, tampoco es que me moleste en hacerlo. Espero que me diga algo, como que es normal o temporal.  No lo hace, sigue escribiendo.

—¿Tiene padres, señorita Reachell? ¿Los recuerda? —Ni si quiera me mira al hacer la pregunta, se limita a seguir escribiendo.

—No recuerdo, creo que sí.

—¿Edad?

—Dieciséis.

—¿Algún hermano o hermana?

—No, creo que no.

—¿Dónde y cuándo nació?

—Aquí en Canadá, en noviembre.

—¿Recuerda la fecha de hoy?

—¿Mayo tres?

—Treinta, señorita. ¿Algo más que le gustaría decirme?

Adam [¡DISPONIBLE EN FÍSICO!]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora