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Espero no llegar tarde. Sé que no me está esperando, pero me gusta imaginar que así es.

Adam caminaba de prisa hacia el teatro Four Seasons Centre, iba vestido elegantemente con un abrigo negro y bufanda gris. El viento le alborotaba el cabello, algo que no se molestó en acomodar. El vaho salía de su boca debido a la agitación de ir casi corriendo.

Antes de la muerte de Leyla, él solía ir a todas sus presentaciones en aquel teatro, ya que era bailarina. El verla bailar tan suavemente sobre el escenario lo hacía imaginar que bien ella podría estar flotando. Leyla siempre lo esperaba en su camarote mientras se alistaba, le contaba lo nerviosa que se encontraba y el temor que tenía por equivocarse frente a esas personas, él sólo la besaba y le decía que todo estaría bien, que lo haría perfecto. Y al parecer eso era suficiente para calmarla y hacerla sonreír.

Aunque Leyla ya no estuviera viva, él seguía yendo de vez en cuando a las funciones del teatro sólo para sentirse cerca de ella. Hoy presentarían El lago de los cisnes, una función donde Leyla fue la protagonista una vez.

Corría lo más deprisa que sus piernas le permitían mientras miraba la hora, tenía que llegar temprano... Aunque ella ya no lo esperara.

Las chicas lo miraban pasar y se quedaban mirándolo atónitas por lo atractivo que se veía, cuchicheaban entre ellas y más de una vez le gritaron para pedirle su número. Sin embargo, él hizo caso omiso. Lo único que tenía en mente era a Leyla.

Minutos después llegó y entregó el boleto para que lo dejaran pasar. Aún no había llegado casi nadie más que unas diez personas que se encontraban dispersas entre los muchísimos asientos del lugar.

El teatro era muy grande, elegante, con luces por todas partes y asientos bastantes cómodos. Pero Adam no pareció sorprenderse, ni si quiera el primer día que lo visitó.

Se acomodó en el asiento correspondiente aguantando las ganas de ir al camarote que había sido de Leyla. Lo habría hecho de no ser que necesitaba un permiso de quien estuviera ahí. Y al entrar así sólo provocaría que lo sacaran.

Pasaron varios minutos y el teatro poco a poco se fue llenando tanto de personas elegantemente vestidas como de bullicio. La gente parecía emocionada, deseosa de ver la función. Recordó haberse sentido así, pero ahora simplemente le daba igual la hora que empezara o terminara. El papel que una vez tuvo Leyla ahora lo tenía otra chica, y no le molestaba. Sólo le dolía. De no ser por él, tal vez fuera ella quien tuviera nuevamente el protagónico. Tal vez.

Estaba tan sumido en sus pensamientos que no se dio cuenta que la función estaba a punto de empezar hasta que apagaron las luces. Ni siquiera escuchó la presentación, su mente hacía demasiado ruido por la culpa que estaba sintiendo.

Eres un desastre, Adam. Un maldito desastre.


~~~~~~~*~~~~~


—¿Y bien? ¿Algo de información útil, Alfred?

Scott caminaba de un lado a otro pensando por qué a su amigo se le hacía tan complicado conseguir información sobre el tal Zarek. Se suponía que era un simple chico, tan común como la mayoría.

—Eso trato, señor. Hasta ahora lo único que pude encontrar es lo siguiente: —rebuscó en un cajón una carpeta con pocas hojas dentro, las ordenó y comenzó a leerlas— Veamos... Tiene diecisiete años, como su prima; el nacimiento no creo que sea importante... Es hijo de Jia West. No tiene padre, parece que fue abandonado. Vivía en Italia pero consiguió beca en Harvard. Al parecer su madre fue encontrada muerta en su casa tiempo después de que él se fue, por esa razón volvió nuevamente a Italia, su asesino fue capturado y encarcelado al poco tiempo. Era un tipo mayor llamado Álvaro Díaz. Y por último, desconozco el propósito de su estadía aquí. Es todo.

Adam [¡DISPONIBLE EN FÍSICO!]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora