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—Deberías estar durmiendo, ¿no? —Zarek se asomó con timidez por la puerta entreabierta.

Reachell se encontraba sentada en el marco de la ventana abierta con una cobija para cubrirse del aire frío que soplaba con fuerza y las pequeñas gotas de lluvia que entraban salpicando su rostro.

—Igual que tú —respondió en un tono apenas audible sin mirar al chico—. ¿Se te ofrece algo? —Ésta vez se volteó a verlo y Zarek entró cerrando la puerta tras de sí con cuidado— No te dije que pasaras.

—Es imposible dormir con lo todo lo que acaba de pasar —dijo ignorando el último comentario de la chica y acercándose más a ella—. Sólo quería decirte que puedo ayudarte con tus heridas. Tomé un pequeño curso de primeros auxilios cuando vivía en Italia así que...

—¿Italia? —Interrumpió sin evitar su sorpresa— ¿Viajaste como nueve horas sólo para conocer a Ted? Debe ser una decepción para ti, ¿no?

Zarek sonrió de lado haciéndolo ver un chico realmente amable.

—Ted no me parece tan mala persona, se preocupó por ti y tú...

—Gracias, Zarek —lo cortó Reachell fríamente—. Mis heridas no son graves, estoy bien.

—Claro —respondió dando un suspiro. Se quedó un momento de pie junto a Reachell mientras ella observaba de nuevo fuera de la ventana—. Siento lo que pasaste —las palabras del chico captaron la atención de Reachell, quien se volteó a mirarlo—. No debió ser fácil estar a punto de ser vendida a aquellos tipos.

La voz de Zarek era increíblemente amable y gentil, lo que le sorprendió a la castaña ya que a pesar de sus comentarios bruscos y sarcásticos él no se veía molesto por ello. O herido.

Reachell había tenido que inventarse una mentira bastante convincente para evitar que fuera a la estación a de policía, ya que decir que Adam era un asesino no la iba a beneficiar en nada. No tenía pruebas y lo observó durante el tiempo suficiente para darse cuenta que no era tan estúpido para dejar cualquier mancha u objeto que lo delatara.

Sus padres y Zarek creyeron que había sido secuestrada por personas de las que no pudo ver sus rostros debido a una máscara que usaban. También dijo que los escuchó hablar sobre vender a unas chicas, incluida a ella. No contó muchos detalles, no quería que la mentira sonara ridícula, y el cómo escapó dijo que fue un "golpe de suerte" donde supuestamente le quitaron los amarres para llevarla a un auto que las estaba esperando, pero ella los golpeó dejando desconcertados a los dos hombres que no esperaban a una chica que supiera de artes marciales, y al tratar de atraparla, le dispararon. Fue por eso que tenía algunos golpes y heridas.

¡Oh, dios! Reachel... —había respondido su madre cuando acabó de contar la mentira— Creíamos que nos llamarían para tu rescate. No puedo creer esto.

—Me alegro que estés bien —dijo Ted tratando de mantener la calma—. Dejaré que... descanses. Más tarde resolveremos esto.

Reachell pensó qué podría responderle al chico pelirrojo. Siempre había ocultado sus sentimientos y no tenía idea de cómo se comportaba alguien con la situación que inventó.

—No sufrí —respondió con una voz seca, y al ver el rostro de confusión de Zarek se corrigió antes de que dudara si era cierto lo que decía—. No realmente. No hubo tortura ni violaciones, así que puedo decir que no la pasé del todo mal.

Zarek no se vio muy convencido por su respuesta, sin embargo se limitó a quedarse callado y apartar la mirada de ella.

—Me alegro, supongo —dijo dándole la espalda y caminando de vuelta a la puerta.

Adam [¡DISPONIBLE EN FÍSICO!]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora