~18~

201K 20K 20.4K
                                    


El agua caía fría y limpia del grifo, al mezclarse con la sangre de Adam poco a poco fue tornándose de un color rojizo.

Las heridas no eran realmente graves. En el hombro, donde Reachell le había enterrado la navaja, se había hecho unas cuantas puntadas. Y en la mano, donde agarró el filo del cuchillo dando como consecuencia un corte profundo, (aunque no lo suficiente para hacer puntadas), tuvo que vendarse, no sin antes desinfectar la herida. Siguió lavándose el rostro donde aún tenía sangre seca. Se encontraba todavía solo en su cabaña, así que el único sonido que había era del agua cayendo chocando con sus manos.

Alguien normal estaría sufriendo por las heridas que Adam tenía, pero él no sentía dolor alguno más que sólo pequeñas molestias. Eran como pequeños cortes que no tardarían en cicatrizar, parecido a los raspones de los niños. En su mente tenía pensamientos más importantes como para preocuparse del dolor, y todos ellos de Scott y Reachell. Por un momento había sentido un odio indescriptible en cuanto escuchó a la chica pronunciar su nombre, fue como un fuego ardiendo en todo su cuerpo donde la única manera de apagarlo era asesinándolo. Pero claro, ella tuvo que entrometerse.

Por un momento sintió que las cadenas que lo tenían preso a Scott, por fin se las quitaría. Que aquel tormento desaparecería y, finalmente, podría ser libre. Libre de verdad.

La esperanza de por fin cobrar todas las injusticias que él le había hecho, desaparecieron por completo en cuanto dejó a ambos libres de irse. Ni si quiera sabía si estaba bien. Se sentía confundido y estúpido, preguntándose por qué tenía que ser tan débil. Había pensado hace sólo unas horas que no moriría por estar junto a Liv, por protegerla. Pero al ver a Reachell mirándolo directamente y asegurándole que Scott no era quien él pensaba, se debilitó. Se veía tan segura de lo que decía, tal como Leyla. La pelirroja tenía el defecto de arrugar el entrecejo cuando aseguraba algo, y siempre había acertado. Y lo mismo vio hacer a Reachell.

No pensaba admitirlo en su mente y mucho menos en voz alta, pero la había dejado ir por el simple hecho de que por un momento vio a Leyla. E incluso para él sonaba estúpido pensarlo, pero era verdad.

No era un chico con miedos, pero por lo que acaba de pasar, temía que hubiera dejado ir al asesino de Leyla. Y tal vez, si no cuidaba a Liv, ella también sufriría las consecuencias de su error. Una parte de él quería ir tras Scott y asesinarlo, pero tampoco quería romper la promesa que le hizo a Reachell. Trataría de tener paciencia hasta encontrar al verdadero "Scott", aunque sabía que ésa no era su virtud.

Esos pensamientos fueron quedando en el olvido cuando el momento en que la voz de Leyla sonó en su cabeza ocupó su lugar. Fue tan real que sintió el dolor de la pérdida crecer de nuevo. Se quedó mirando al agua caer mientras que de su mojado cabello caían gotas, sus músculos se tensaron y su respiración comenzó a cortarse. Era noche, en medio de una tormenta, en un callejón, con Leyla llorando y mirándolo con miedo, él apuntándola con arma y de pronto... Leyla muerta. Él la abrazaba mientras lloraba. Sus manos manchadas de su sangre. Sus lágrimas mezcladas con su piel. Todo derrumbándose, rompiéndose. Su alma hecha pedazos.

Adam no lo soportó y se dejó caer sin poder evitar que las lágrimas comenzaran a salir.


~~~~~~*~~~~~


—No has dicho nada desde que salimos —comentó Scott sujetando el volante y sin apartar la vista del camino.

La chica lo ignoró por completo mientras abrazaba su mochila y miraba por la ventana. El cielo estaba casi oscuro, pero se podía notar que en cualquier momento llovería.

Adam [¡DISPONIBLE EN FÍSICO!]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora