veintitres

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AVISO: EL CAPÍTULO ESTÁ EN PASADO PORQUE LA NOVELA LA ESTOY MODIFICANDO PARA QUE ESTÉ EN ESE TIEMPO Y CONCUERDE CON LA HISTORIA ORIGINAL.


Me levanté agotada.

La ausencia, tanto buena como mala de Harry en mis sueños, definitivamente me había afectado mucho. Extrañada, noté mi cuerpo cálido, pero no tenía la impresión de que me iba a morir como días antes.

A pesar de todo, un sentimiento de tristeza y de añoranza me perseguía, no sólo por la pérdida de mis padres, sino porque había perdido el único atisbo de fuerza que me quedaba: Harry. Me hizo plantearme cosas que nunca antes habían divagado por mi mente. En esos días, Harry había sido mi pierna derecha, mi apoyo, en general, mi ángel guardián.

Me senté en la camilla que me habían asignado. Para mi sorpresa, la doctora a la que le había apuñalado la mano entró en la habitación.

—Has perdido demasiada sangre. Deberías descansar.

Sus palabras eran frías. No me extrañaba. Vi su mano aún vendada, y supe que no se había olvidado de mí. Ni siquiera me miró, simplemente se limitó a ajustar algunos parámetros de las diferentes máquinas a las que estaba conectada.

—Dormir es lo que menos necesito... —musité, aunque pude deducir por la mirada que me echó que lo había escuchado.

Me dolía todo el cuerpo. Lo supe cuando quise taparme mejor con las sábanas. El costado en el que Xavier me clavó el cuchillo me ardía. Recordé que me habían operado... Recordé despertarme en ese hospital de nuevo, confundida, preguntando por Harry.

¿Dónde podría estar? Lo último que recordaba de él era el estado en el que se encontraba. Estaba malherido. Era un ángel, pero también lo podían matar como a un simple humano. Como a mí. En esos momentos podría haber estado muerta. ¿Y si él lo estaba? Sus últimas palabras fueron un te quiero. Y sabía que había sido sincero conmigo. No quería ser la Julieta que se quedara sin su Romeo.

Volví la cabeza cuando la enfermera volvió a hablar:

— ¿Todavía sigues pensando que había un chico contigo? —su tono no me gustó. Parecía que estuviera hablando con una cría que se inventaba cosas—. Lo que menos necesita la prensa ahora es pensar que estás loca.

Se fue hacia el cuarto de baño. La habitación se quedó en silencio. Escuché el grifo, y el agua descender con fuerza.

—Date un baño, te vendrá bien. Cuando termines te traerán la comida —me ayudó a levantarme y me acompañó al cuarto de baño. La bañera ya estaba casi llena—. Te voy a poner un protector, para que no se moje la zona operada.

En cuanto terminó de hacerlo, me dejó sola. A pesar del dolor que sentía en la herida, por lo demás me sorprendió saber que no estaba tan mal. Definitivamente sería fantástico poder darme un baño. Lentamente, me introduje en la bañera.

En cuanto me relajé, los detalles de todo lo ocurrido me acribillaron la mente: el reluciente filo del cuchillo, su hoja clavándoseme en la piel, Harry cayendo encima de mí, Damian mirándonos expectante, los perros gruñendo de fondo...Todo.

Poco a poco, cerré los ojos y caí en un profundo sueño.


Aparecí tirada sobre una sala blanca sin puertas, con sólo cuatro paredes rodeándome. Tenía el presentimiento de que no era un sueño cualquiera. Lo sentía tan real como los que había tenido con Harry.

De repente, aparecieron de la nada tres seres. No eran humanos. Recordaba haberlos visto con Harry en alguno de los sueños en los que habíamos estado. Eran demonios, y Damián estaba entre ellos.

Su presencia aún lograba ponerme los pelos de punta. Como era normal en él, vestía todo de negro. Y, aunque sus ojos eran marrones, brillaban con luz propia.

—Sé que conoces el paradero de Harry —me dijo con los brazos cruzados y rodeado de sus súbditos.

Los demonios no eran otra cosa que sombras negras, tan negras como un abismo. Pero a veces podías distinguir expresiones donde se suponía que tenían los rostros. Eran altos; le sacaban varias cabezas a Damian.

¿Cómo pretendía que supiera dónde está Harry? ¿Acaso no estaba con ellos?

—Mírame —avanzó hacia mí y me agarró fuertemente la mandíbula, obligándome a mirar sus oscuros ojos llenos de ira.

—Yo... no lo sé. No he sabido nada de él.

Su agarre me oprimía, casi no podía gesticular las palabras. No aparté la mirada de sus ojos, no quería que me humillara todavía más.

—Ya veo —me soltó—. Resulta que tu noviecito se escapó. Pero no te preocupes, pronto lo atraparemos, y lo mataremos, igual que a ti —una sonrisa asomó en sus labios.

—No lo entiendo, ¿por qué no me matáis ahora? Me tienes aquí, indefensa, y sin poder alguno sobre mi cuerpo —le grité, incrédula.

Las palabras salieron solas de mi boca. Damian me miró hecho una furia.

—Mataros juntos os crea más sufrimiento. ¿No lo entiendes? No es mi decisión. Si fuese por mí, ahora mismo estarías pudriéndote en la morgue del hospital.

Empezó a andar de un lado a otro, balbuceando palabras incomprensibles y tirándose del pelo.

— ¿Significa eso que Harry está vivo, que es un humano?

— ¡Cállate ya, Lydia! ¡No nos serviste para nada! ¡Despierta de una maldita vez!


Abrí los ojos y sentí que me faltaba aire en los pulmones. Me había quedado dormida. Me froté los ojos, aun sin creerlo. El corazón me empezó a latir a más velocidad. Quería apartar el pensamiento, pero no podía. Una oleada de felicidad me recorrió y me ruborizó las mejillas: Harry podía estar vivo.

Oh, dios, demasiada información por un día.

¿Cómo podía estar vivo si no me salvó?

Me levanté, me sequé y me dirigí a la cama. La cabeza me daba vueltas y me dolía. Al menos, mi cuerpo estaba limpio y por fin olía decentemente.

Pulsé un botón para que me trajesen la comida. Me moría de hambre.

Al poco, apareció una enfermera con la bandeja de comida. Lo destapó, y se me quitaron las ganas de comer. Había una sopa, algo de carne y unas cuantas verduras que tenían un aspecto repugnante. Musité un gracias educadamente.

—Que aproveche —dejó la bandeja en una de esas mesas desplegables y me sonrió.

Justo cuando estaba a punto de marcharse, se dio la vuelta y me dijo:

—Casi se me olvidaba, tu tío Harry vendrá sobre las cuatro a visitarte.


| HOLAAAAAAAAAAAAAAA. Ya pensábais que este día no llegaría, ¿eh? Pero sí, ha llegado. El ansiado capítulo ha llegado. ¿Qué os pareceeeeeeeee? ¡Necesito comentarios vuestros!

Como sabéis, el capítulo está escrito por Erika, que es la chica que continuará con el hilo de la historia. Para que los capítulos se integren en la novela, se los corrijo, así que (sobre todo este) ha sido más bien escrito entre ella y yo ^^

Espero que sigáis leyendo esta novela hasta el final. Nos vemos en el próximo <3 |


Illusion h.s || Español Donde viven las historias. Descúbrelo ahora