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¿Hola?

¿Qué diablos?, pensó para sus adentros

Tae se sentía demasiado confundido. Lo último que recordaba era haber estado en la sala de su casa con Jeon.

No sabía cómo había terminado en ese lugar oscuro y tenebroso. Era como una cueva sin salida demasiado larga, en la que al fondo de ella podía verse una tenue y pequeña luz roja. No parecía un sueño en absoluto, era demasiado real.

El chico arrugó su nariz. Olía a una mezcla de encerrado y tierra húmeda.

Observó un poco más antes de adentrarse y caminar hacia esa atractiva luz, esperando obtener algunas respuestas al porqué de estar ahí.

Sus pasos retumbaban debido al ambiente en completo silencio, lo cual le daba un toque bastante tétrico, y mientras más se acercaba a la luz roja, más calor sentía y el olor penetraba su nariz con mayor fuerza.

Siguió caminando, y a unos metros de su objetivo, pudo observar que se trataba de un pequeño foco encima de una puerta negra. Arrugó su entrecejo y le invadió una terrible curiosidad, así que aceleró su paso y comenzó a escuchar lo que parecía ser música siendo ahogada por la puerta. Tae afinó su oído, al parecer era algo como Dark Electro.

Frente a la puerta miró por un par de segundos la luz roja y enseguida la cerradura. Tenía forma de víbora enrollada y el bombín era demasiado parecido al que Kook tenía en la habitación donde habían realizado aquel ritual.

Una puerta peculiar para un lugar peculiar, pensó.

Estiró su mano esperando que estuviera abierta, y al hacer contacto con la pieza, un escalofrío recorrió su cuerpo. Pero no cualquier escalofrío, no. Era casi como si su cuerpo le pidiera entrar ahí y le excitara pasar del otro lado del lugar... ¿de qué se trataba?

La respiración de TaeHyung se aceleró y lamió sus labios. Giró la perilla, y para su sorpresa, fue abierta antes de que él pudiera empujarla, dejando su mano en el aire.

Inmediatamente sus oídos fueron inundados por la música que había escuchado anteriormente, ahora en un volumen alto.

—Te estábamos esperando.— la voz del chico que había abierto la puerta por él se alzó entre la música y le sonrió. Se trataba de un rostro fino, con facciones marcadas y unos labios bastante gruesos y rojizos... era muy lindo y parecía tener un aura pura. —Mi nombre es SeokJin, soy de seguridad.— se presentó.

Detrás del chico podían verse personas bailando y bebiendo, entre otras cosas. El ambiente no era para nada tranquilo, había luces rojas, moradas y rosas parpadeando y las personas bailaban bastante pegadas, como si no conocieran el termino "espacio personal". Solo había visto esto en las películas, jamás pensó que estaría en algún lugar así por el tipo de lugar en el que vivía.

Tae no dijo nada y la figura lo jaló consigo. Se dejó guiar sintiéndose bastante atareado e impresionado por tantas cosas que pasaban a su al rededor al mismo tiempo. Los cuerpos chocaban contra él al pasar y podía sentir el calor emanar de ellos.

Cada roce con cada persona le hacia recorrer una extraña ola de familiaridad. Era como si los conociese de hace tiempo y su alma los recordara.

Mientras más se adentraba, algunas personas le sonreían dándole la bienvenida. Todos parecían ser bastante amigables y atractivos.

Algunas chicas lo miraban sensualmente, anhelando algún tipo de atención. Tae era bastante guapo y con un porte maduro y sensual, por supuesto que las chicas no podían dejar de verlo como un trozo de carne y un candidato a novio.

El lobo feroz《KookV》Donde viven las historias. Descúbrelo ahora