Capítulo 4

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Milika: ¿Entonces Camila y tu irán a una fiesta hoy? -Pregunto a Dinah mientras le daba una cucharada de cereales al pequeño Seth y corría apresuradamente a dar vuelta a los panqueques para sus otros hijos.

El comedor era pequeño, con apenas seis sillas para trece personas, pero no era algo que a Camila le importara.

Comer de pie no le incomodaba, y tampoco tener que estarse moviendo continuamente para que su madre adoptiva pudiera rodear la mesa. Tenía una familia, y eso era todo lo que realmente le interesaba.

Dinah: Si -Asintió quitándose un auricular del oído. El otro lo estaba usando Normani a su lado, y lo más seguro es que alguna canción de Beyonce se estuviese escuchando-. Ally y Mani decidieron quedarse a ver la misa del padre Alberto.

Ally: El padre Alberto es increíble -Murmuro sentada en el suelo, terminando de bendecir sus alimentos para por fin llevarse un enorme bocado de panqueques a su boca. Era increíble lo que aquel pequeño cuerpo podía ingerir.

Milika: Supongo que iras con Nela -Intuyo.

Dinah: Así es -Afirmo con una sonrisa. El chico podía no ser el más agraciado del planeta, pero hacía feliz a Dinah y eso era todo lo que importaba.

Milika: ¿Y con quien iras tu, Camila?

Camila: Iré con Austin -Respondió en cuánto consiguió tragarse un enorme bocado de panqueques que se había metido a la boca-, lo cual me aterra porque el pobre es tan gay que posiblemente se colocara un vestido rosa….

Gordon: Pensé que irías con esa chica del restaurante -Murmuro extrañado detrás de su periódico.

Sintió las mejillas arder cuándo sus diez hermanos y Milika se giraron a mirarla con los ojos bien abiertos.

Camila: ¿Cómo… como sabes de eso? -Tartamudeo.

Gordon: Estaba reunido con mi jefe en la mesa del fondo. Estoy seguro de que no me viste… Estabas demasiado ocupada mirando ese cuadro del panda… y a esa chica.

Dinah: ¡¿Por qué no me contaste, Mila?!

Camila: Fue solo un almuerzo -Respondió apresuradamente-. No fue nada importante.

Lo cierto es que si lo había sido, pero el contárselo a sus hermanas implicaba que estas la obligasen a llamar a Lauren Jauregui.

Gordon: No parecía ser “solo un almuerzo”, Mila. Te veías bastante entretenida.

Gracias, Gordon”

Milika: ¿Es bonita?

¿La apoyaban con el tema de su sexualidad? Por supuesto que si. La amaban. Amaban cada detalle de ella, desde la forma rápida en la que comía hasta sus débiles ronquidos en la noche. La amaban más de lo que sus padres biológicos lo habían hecho.

Camila: Bastante -Afirmo. No podía mentir-. Deberías ver sus ojos. Son increíbles.

Sofia: Tal vez deberías presentárnosla -Sugirió dulcemente. No había curiosidad en ella como en sus padres y hermanos adoptivos, ni enojo como en Dinah, solo el profundo deseo de ver a Camila feliz.

Y esa era su pequeña hermana biológica, siempre logrando hacerla sonreír. Si había algo que le agradecía a Milika y Gordon más que haberla adoptado era que no la separaran de su hermana menor, la única cosa buena que Sinuhe y Alejandro, sus padres biológicos, le habían dado.

La Tatuadora de Libélulas |CAMREN|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora