Todos los días paso por la misma cafetería antes de comenzar mis clases, la descubrí en mi primer año, ya que queda cerca de las instalaciones y de mi apartamento. No es nada muy extravagante, simplemente una cafetería más en esta enorme ciudad. Con los años empecé a venir más frecuentemente y ahora es parte de mi rutina diaria. Hoy es uno de esos días en los que el universo no está particularmente de mi lado; me desperté tarde y ahora tengo que apresurarme si no quiero estar ausente en mi examen.
Iba corriendo hasta el edificio principal en donde tengo una de las pruebas finales de este semestre. Mientras llegaba al aula, me topé con Nia, quien básicamente es una hermana para mí, aunque iba tan rápido que casi la traigo al suelo conmigo, por suerte me detuvo antes de mi caída.
- ¡Hey! Cuánto tiempo, no sabía que me extrañabas tanto como para atacarme de esta forma ¿aunque, no deberías estar ya en tu examen?
- Pues sí, ¡¿por qué crees que venía tan apresurada?!
- Woah woah, calma repollito, ¿te acompaño hasta tu clase? Además quiero contarte algo muy interesante de lo que me enteré recién.
- Si si, está bien, pero ya voy tarde y no puedo perder más tiempo.
- Bueno, ¿entonces qué esperas? Vamos caminando antes de que ambas lleguemos realmente tarde.
Ya estábamos cerca de llegar a nuestro destino cuando Nia me detuvo fuera de la clase para contarme lo que sea que me tenía que decir antes.
- Ah, y lo que te quería decir antes, creo que te va a emocionar mucho esta gran oport-
En ese momento uno de los profesores nos dirigió una mirada aterradora, mientras interrumpió nuestra pequeña conversación para regañarnos y decirnos que debíamos ingresar a hacer nuestros exámenes en este instante. Ninguna de las dos dudó en hacerle caso, y simplemente nos despedimos con un pequeño gesto y nos deseamos suerte en la prueba que teníamos.
Tomé asiento y empecé con mi prueba. Cuando apenas había escrito mi nombre y la fecha, una voz desconocida llamó mi atención a la puerta. Ahí se encontraba un muchacho que aparentemente se había equivocado de salón, no le di mucha importancia, aunque me llamó la atención que pareciera tan desinteresado, tanto así, que ni siquiera le importaba llegar tarde a su examen. ¿A quién rayos no le interesa si llega tarde a un examen? Pero decidí volver a concentrarme, no podía dejar que la menor cosa me distrajera de mi tarea principal.
Después de dos horas de sufrimiento, por fin terminé mi examen. Al salir, noté que Nia estaba afuera, leyendo mientras me esperaba. Decidimos ir al café de siempre a hablar antes de regresar al campus para la siguiente prueba. Ya estando sentadas en una mesa, Nia llamó al mesero para que nos tomara la orden, yo empecé a buscar en mi bolso mi cuaderno de dibujo. Sentí que el mesero llegó, así que sin siquiera levantar la mirada, pedí un moka frío, mientras que Nia duró un poco más en decidir, hasta llegar a la conclusión de que quería un chocolate caliente.
Mientras esperábamos nuestras bebidas, Nia volvió a hablar
- Bueno, como te estaba mencionando antes, creo que hay una gran oportunidad que nos va a beneficiar muchísimo
- ¿Y? ¡Qué esperas para decírmelo! Me mata la intriga
- Tengo una fuente confiable que me dijo que nuestra universidad está planeando en mandar a seis estudiantes de intercambio al otro lado del país, lo que significa que podríamos viajar a Seúl, gratis.
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Un encuentro sempiterno
RomanceLuka y Elizabeth son estudiantes en la misma universidad, a pesar de que no están en la misma carrera, parecen toparse muy seguido, ya que la cafetería favorita de Eli es el lugar de trabajo de Luka. Cuando su universidad decide mandar a seis estudi...
