Jimin se encontraba nervioso, muy nervioso.
Desde hace ya un tiempo, había notado como un chico de su curso era siempre molestado o intimidado por los demás. El chico simplemente respiraba y ya lo estaban atormentando, pero Jimin no tenía el valor suficiente para decirles que pararan.
Se le había ocurrido una idea un poco descabellada pero haría lo que fuera para ver a ese chico callado de cabello negro sonreír aunque sea una vez. Y se propuso a investigar muchas cosas sobre él.
Su color favorito, las cosas que le gustaban, su comida favorita, sus dulces favoritos y todas las cosas que le hacían feliz.
Su investigación resultó fructífera, y ahorrando el dinero que su mamá le daba para comer en la escuela, le compraba cosas bonitas al chico, dejándolas en su mesa y observando desde lejos como este chico sonreía o se sonrojaba por los detalles.
Cada día lo hacía y nunca se detenía, sea por lo que sea. Y un día encontró encima de la mesa del pelinegro un post-it que decía "¿quién eres?"
Antes no había pensado en la posibilidad de demostrarle a ese chico quien era, pero ahora que él estaba intrigado por verle, tal vez podrían ser amigos.
O incluso algo más.
A Jimin siempre le apenó la idea de admitir que con el tiempo había comenzado a sentir algo por el pelinegro, pero un día se sorprendió viéndole de más después de que ya había abierto su regalo diario.
Jimin no quería aceptar que había comenzado a sentir cosas bonitas en su estómago al verlo, pensarlo, o siquiera que le pasara por el lado.
Y por ende había decidido decirle quién era.
Con una nota en uno de sus regalos, le había dicho que le esperaba en la parte trasera de la escuela en receso y que viniera si quería verlo. Pero ya había pasado más de la mitad del tiempo establecido y se había desilusionado por la idea de que él pudiera venir.
–emm, hola.– se oyó una voz a sus espaldas y Jimin sintió que tocaba el cielo.– ¿Eres tú mi admirador secreto?
Jimin se giró y le vio al rostro, pero bajó la mirada.
Era obvio que aquel lindo chico esperaba a alguien más que él. Solo había que darle una mirada a Jimin para darse cuenta de que él no era nada y probablemente el pelinegro esperaba mucho más.
–Tomaré tu silencio como un sí... Jimin, ¿no?– volvió a hablar, pero fue ignorado por el rubio que ya tenía los ojos cristalizados.– hey, ¿qué pasa?¿Es porque me demoré? Lo lamento tanto, es que me comenzaron a molestar en los pasillos y yo-
–¿Querías que fuera yo?– interrumpió su discurso.
–¿Qué?
–¿Querías que fuera yo o alguien más?
–¿Te digo la verdad?– Jimin sintió como su corazón se rompía un poco, pero aún así asintió esperando su respuesta.– Para mí era un deseo imposible que fueras tú. Quería que lo fueras, pero pensaba que no me notabas.
–¿Cómo no te iba a notar?– habló estupefacto ante la confesión.– Es decir, mirate, eres la persona más linda que alguna vez haya visto y tú sonrisa es muy tierna.
Ambos se sonrojaron al notar lo dicho por el más bajo.
–¿así que soy lindo, eh?– molestó un poco el más alto. Jimin río un poco y golpeó levemente su hombro.– Jungkook, me llamo Jungkook.
Ofreció su mano y Jimin la aceptó gustoso.
–Tú ya sabes mi nombre.
Y ambos sonrieron porque sabían que se venían más cosas a su vida.
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Kookmin Drabbles.
FanfictionDrabbles del pareja más visual de bangtan basados en mamadas que veo en internet jajsja siéntase libre de ver esta porqueria.
