Capitulo 15

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-Hola, señora McFly. ¿Está Dave?

-En su habitación. Pasa. –Asentí entrando en la casa para ir directamente hacia la habitación de Dave.

-Ya estoy aquí, Dave. Y déjame decirte que no me gustó nada el que fueras a casa de Arthur a buscarme.

-Tenia que decirte que...

-¡Para algo sirven los móviles!

-No me respondías.

-Pues hubieras esperado a que lo hiciera. –Le contesté cruzandome de brazos enfadada. –Ese encuentro hubiera acabado muy mal.

-Pero ya viste que no fue así...

-¡Por favor, deja de ser tan crío por una vez en tu vida! No eres consciente ni de la mínima parte que te hubiera pasado por ser tan irresponsable al pisar si quiera esas tierras.

-¿Pero por qué me hablas así?

-Porque yo tengo la razón, Dave. Y se acabó.

-¿El qué se acabó? –Preguntó preocupado.

-Estas cosas que se te metieron en la cabeza. Nunca debiste saber que todo esto existía.

-Porqué no me haces olvidar entonces ¿eh? Tienes poderes, si estuvieras cansada de mi ya me hubieras hecho algo para no recordar nada de esto.

-Las cosas no son tan sencillas como tú crees.

-¿Por qué no? ¿Qué más me ocultas, Lory? ¿A qué le tienes miedo? –Achiqué los ojos en su dirección comenzando a sentir el calor de mi cuerpo salir por todos los lados.

-Nada de esto es asunto tuyo, Dave. Nada.

-Lo es desde que descubrí la misma ballesta en la casa de mi abuelo.

-Olvida esa estúpida ballesta.

-¿Por qué? ¿Por qué debo hacer eso?

-Porque es lo mejor para todos. Sufrirás si sigues por ese camino. Ambos sufriremos...

-No puedes decirme eso ahora y quedarte tan tranquila, Lorraine. Merezco saber la verdad.

-Joder, Dave. ¿Es qué no ves que lo único que hago es salvarte? ¡¿Por qué no entiendes que no quiero que sufras?! ¡Yo no decidí esto y mucho menos estarme enamorando de ti! –Grité haciendo que abriera bien los ojos. –El día que descubras la verdad, vas a matarme.

-¿Q-qué dices?

-El día que descubras la verdad, vas a matarme. –Volví a repetir bajando ahora la voz.
Ese día todo será un caos. Tendrás una lucha interna contigo mismo, te estarás odiando por querer hacer algo que tu cabeza y sangre mande aunque tu corazón no quiera.

-N-no entiendo nada...

-Ese día tus ganas de venganza crecerán como nunca antes lo han hecho y te sentirás poderoso, muy poderoso, y yo no podré hacer nada para salvarte.

Chasqueé los dedos  teletransportándome de vuelta a mi casa.

Mis días estaban contados a partir de hoy. Todo este mundo en el que vivía se iba a acabar en cuanto Dave descubriera la verdad, su verdad.

Mi abuela había luchado con uñas y dientes para poder protegerme de este mal, pero eso ya había dejado de funcionar.

Como bien había estado predicto para el futuro, un cazador de brujas y vampiros se enamoraría de una bruja. Ese punto ya estaba cumplido, Dave estaba completamente enamorado de mí y así me lo hacia saber numerosas veces.

El siguiente punto era el rechazo de ella hacia él. Desde el día en que crucé palabras con él lo rechacé, le dije que no debía hablarme y mucho menos interesarse por mi. Le dije que yo no era buena y aún así me ignoró. Poco a poco consiguió que el tercer punto se cumpliera casi sin darme cuenta, tanto, que incluso ya le había confesado mis verdaderos sentimientos a pesar de tener una lucha interior conmigo misma.

El cuarto punto era el determinante del descubrimiento de la verdad y ese había sido solo por mi culpa. Si no hubiera entrado conmigo al sótano, nunca hubiera descubierto aquella ballesta, al menos no por ahora.

El quinto estaba a punto de llegar, era cuestión de horas que él quisiera saber más sobre lo que yo acababa de contarle e iría a hablarle a su abuelo a por más información. Descubriría la verdad y una lucha interior se formaría dentro de él.

-Tenemos que estar preparados. –Dije poniéndome de pie para pensar en la casa de Keyla antes de teletransportarme hasta allí.

-¡¿Pero qué diablos?!

-¿Lorraine?

-Siento llegar así, pero es importante. Muy importante.
Dije mientras que Efrén seguía quejándose por haber aparecido de la nada en el salón de su casa. –Necesito ver a Nolan. 

-Ven, vayamos a arriba. –Asentí siguiéndola hacia la planta superior para entrar a la habitación de su hijo. –¿Qué pasa?

-Prometo que nada malo va a pasarte a ti, pequeño. –Dije al cogerlo en brazos para cerrar los ojos y murmurar dichas palabras de un conjuro de protección.

-Lory, me estás asustando...

-Tengo los días contados, Keyla.
–Dije meciendo al bebé para mirarla. –Dave es un cazador, uno muy poderoso.

-¿Qué?

-Sí, puede que te cueste creerlo, pero es la verdad. –Y enseguida le conté todo. Ella no sería ni una bruja ni un vampiro, pero también pertenecía a nuestra familia y tenía derecho a saber todo esto.

-¿Q-qué vas a hacer?

-Sobrevivir.

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