Capirulo 7 parte III

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AL DÍA SIGUIENTE

-¿En qué piensas? –Murmuré poniéndome boca arriba aún con los ojos cerrados.

-¿Cómo lo sabes?

-¿Cómo lo sabes?

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-Soy bruja. –Murmuré mirándolo.

-Sí, y aún no me lo creo...
–Suspiró. –Anoche le resté importancia porque estaba algo bebido, pero ahora que estoy ebrio...

-Sí, claro. –Me incorporé en la cama para buscar mis zapatos.
No te preocupes, le diré a Arthur que te obligue a olvidar... No, no, mejor se lo diré a Kashya.

-¿Qué? Yo no quiero que me hagan nada de eso.

-Pues no veo otra solución para que te olvides de mi.

-Pero es que tampoco quiero olvidarme de ti, Lory. Estaría loco para querer hacerlo.

-Por Dios, Dave. Estás diciendo que...

-Solo estoy diciendo que me sorprende, eso es todo. Pero no significa que no quiera seguir contigo. ¿Cómo crees que voy a renunciar ahora a esos labios carnosos que tanto me ha costado besar?

-Idiota... –Murmuré sonriendo. Él también rió para apartarme el pelo de la cara antes de besarme.

•••

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•••

Suspiré quitándome los zapatos nada más entrar en casa para sentir la agradable sensación del piso.

-¿Dónde estabas? –Parpadeé unas cuantas veces al ver a Arthur aparecer frente a mi.

-Por ahí

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-Por ahí. Además, ¿qué haces en mi casa?

-¿Qué es por ahí, Lorraine?

-¿Perdón? No eres mi padre.
Caminé hacia el sillón para sentarme relajadamente.

-No lo quieres decir porque estabas con el niñato ese ¿no?

-Si con niñato te refieres a Dave, te digo ya que no le digas así.

-¿Y encima lo defiendes? Ya te acostaste con él ¿no?

-¿Qué quieres, Arthur?
–Pregunté cansada de sus reproches.

-¿Qué le ves, Lorraine? –Me ignoró. –Es un simple humano.

-No lo es, y tú sabes perfectamente eso.

-Por Dios, Lor. Te dará una patada en el culo en cuanto se entere de sus orígenes. –Rodé los ojos comenzandome a enfadar. Y mira que no quería estarlo...

-Sal de mi casa ahora, Arthur.

-No hasta que le escuches.

-Ya lo hice. Ahora sal de mi casa por favor. Te lo estoy pidiendo a las buenas.

-¿Y a las malas?

-Arthur... –Contrólate, Lory. Contrólate.

-¿Qué vas a hacerme?

-No te gustaría saberlo. –Dije poniéndome de pie para caminar hacia la puerta. –Sal ya.

-Esto no queda aquí, Lor.

-Por supuesto. –Cerré la puerta en cuanto desapareció frente a mi y por fin pude volver a tumbarme en el sillón sin más interrupciones, o por lo menos, eso creía. –Dios, quemaré el timbre.

Me puse de pie para caminar hacia él y abrir la puerta de mala gana.

-Buenos días.

-Para quien los tenga.

-Vaya... –Volví al sillón acostándome en él. –¿Qué pasa?

-El idiota de Arthur. Vino a esperarme y encima con exigencias. ¡Ni que estuviéramos juntos!

-Ah... –Murmuró sin entusiasmo. –Quien tiene buena noche, no puede tener buen día.

-Tú también no, Nina.

-Vale, vale. –Suspiró. –No tienes ganas de salir entonces ¿no?

-Demonios, no. Quiero dormir todo el día. ¿Por?

-Quería que me acompañaras a un sitio, pero no importa.

-Bueno, pues ahí tienes la puerta. O puedes quedarte, me da igual. –Cerré los ojos soltando aire para acomodarme en el sillón. –¿Sabes lo que hizo la loca de Kashya?

-¿Qué?

-Se emborrachó en la fiesta y se portó como la cría que es, pero que disimula bien.

-¿Si?

-Sí, supongo que Arthur vino para eso, pero como tampoco lo dejé hablar mucho...

-Dime una cosa, Lory.

-¿Qué? –Abrí los ojos para mirarla.

-¿Dormiste con Dave?

-Sí. –Sus ojos se abrieron como platos. –Pero como dice la palabra, solo dormimos. No tuvimos sexo.

-Ah... Te gusta él.

-¿Qué dices?

-Sí, si. Se nota, Lor.

-Sí tú lo dices...

-Bueno, te dejo que me esperan. Nos vemos en la Uni.

-Chao.

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