CAPITULO 56

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Fernando llamó al gerente de la Agencia de Viajes, y quedaron en el propio hotel y él los dirigió al ''LE NOIR''. Los ejecutivos estadounidenses se llamaban George y Michael, y hablaban perfectamente el español.

F: Me da mucho gusto conoceros y poderos acompañar. Estamos a su disposición para todo lo que podamos ofrecerles para sus campañas.

G: Señor Fernando Mendiola, antetodo decirle que tenemos una referencias excelentes de usted y de CONCEPTOS. El motivo de nuestra visita es que queremos ampliar nuestro abanico de ofertas al turista y estamos muy interesados en vuestros comerciales. Pero para ello necesitamos que usted viaje con nosotros para acudir a dos comites donde se reunirá con todos los ejecutivos de las distintas oficinas que tenemos repartidas por New York. Una junta es mañana tarde y la otra es a primera hora del Lunes. En las dos reuniones se aprobaran los distintos comerciales que están interesados para cada una de las Agencias de Viaje . Carla Santibañez gran amiga suya, según nos han informado, le acompañará durante toda su estancia. Disculpe encarecidamente la precipitación pero a nosotros también nos ha llegado de sorpresa, necesitan lanzar las ofertas en diez días, por consiguiente no disponemos de mas tiempo. Dígame, ¿les interesa?¿Acepta?

Fernando no quería ir. Sería la ultima opción de su lista de ''las cosas que en este momento no deseaba hacer ni loco'', ya que eso significaba no poder estar con Leticia durante tres noches, y no compartir con ella todo el fin de semana. Pero era consciente que no había mas remedio, el contrato o se formalizaba ahora o lo perderían para siempre.

F: Sí, por supuesto. Es verdad que es muy precipitado. Pero allí estaré encantado de atenderos a todos. De exponeros todos nuestros comerciales, y resolver todas sus dudas.

G: Me parece perfecto. Ahora solo tiene que contactar con Carla y ella se encargará de todo lo demás. Muchísimo gusto en conocerlo. Nos vemos muy pronto.

Se despidieron con un apretón de manos y varios tortazos en la espalda, una despedida bastante afectivo para el poco tiempo que llevaban conociéndose. Pero Fernando se había mostrado con la sencillez y simpatía que que le caracterizaba provocando la autenticidad y espontaneidad en el ambiente.

Ya eran cerca de las doce de la noche, a su pesar le habían entretenido demasiado. Fernando abrió la puerta de su casa, temiendo que Leticia estuviese dormida. Iba a pasar cuatro días de viaje sin ella. Y le gustaría encontrarla despierta.

Entró en la casa y ante su desilusión todo estaba apagado. Se quitó la chaqueta y la dejó en el sofá. Se dirigió a su habitación y allí estaba ella en la cama de costado mirando al interior de la misma y completamente dormida. Sintió la necesidad de deleitarse mirándola. Abrió la persiana y dejó entrar la luz de la noche. No quería quedarse dormido. Necesitaba alargar el tiempo porque la iba a echar de menos, y la necesitaba.

Se descalzó y se tumbó a su lado, y mirándola fijamente pasó segundo tras segundo, y minuto tras minuto, estaba perdido y disfrutando en su imagen angelical cuando empezó a acariciarle el pelo y lo retiró de sus hombros. Leticia se despertó pero no abrió los ojos ni se movió. Ella sujetaba las sabanas con sus manos manteniéndola pegada al pecho. Fue en ese momento que Fernando se percató que sus hombros estaban descubiertos y solo colgaba de ellos un finísimo tirante color champan que inmediatamente reconoció, ¡Leticia llevaba puesto el camisón de seda que él compro para ella! Fascinado cogió el tirante entre sus dedos,y ella abrió los ojos y lo miró fijamente.

F: ¿Lo llevas puesto? ─preguntó asombrado.

Leticia no contestó. Y Fernando le quitó las sábanas de entre sus dedos que ella soltó sin ningún esfuerzo.

Empezó a destaparla con lentitud pidiéndole permiso a su mirada en cada movimiento. Destapó sus hombros, mientras contenía la respiración. Destapó su torso y descubrió el encaje superior que traslucía sus pechos desnudos, lo cual provocó que Fernando entreabriese sus labios de la fascinación por verla. Siguió destapándola, hasta observar su cintura ceñida a la seda; provocando que su corazón bombeara mas sangre y demandase con urgencia mas oxigeno. Y terminó embelesado y capturado por un fervor apetito, al ver sus muslos que la seda con el movimiento había dejado casi al descubierto.

FANFIC: BÉSAME EN LA BOCA CON TU LÁGRIMA DE RISA.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora