OO; Sí, capitán.

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ㅡ¡Capitán! ¡Capitán Min!

El segundo de a bordo abrió bruscamente la puerta del camarote principal, azotándola contra la pared. El malhumorado capitán se levantó bruscamente de la cama; odiaba que interrumpiesen su siesta.

ㅡMás le vale que sea importante, Nam.

El nombrado no se disculpó, era un asunto urgente.

ㅡEntre los corsarios hemos encontrado a un zagal. No va uniformado.

Min Yoongi se frotó la sienes antes de levantarse del todo y colocar su sombrero viejo y destartalado.

ㅡ¿Y en qué me incumbe? Dije que no quería supervivientes. Hazlo andar por la tabla o destrípalo, lo dejo a tu gusto.

Namjoon negó e insistió.

ㅡSé que no quiere que lo haga. Venga a ver ㅡAl ver cómo el delgado capitán lo fulminaba con la mirada, se explicóㅡ. Le aseguro que vale la pena.

El capitán chasqueó la lengua y caminó hacia el exterior de su camarote, siendo seguido luego por el más alto.

En el mástil de la cubierta había parte de una tripulación atada e inmovilizada; todos degollados o con espadas atravesándoles el pecho indiscretamente. Entre todos esos cadáveres había un muchacho; joven tostado por el sol, con la ropa hecha trizas y el rostro salpicado por la sangre de su compañero de la izquierda que yacía inerte.

Miraba hacia abajo, y no alzo el rostro ni cuando todos los infames piratas del barco guardaron silencio al ver a su capitán avanzar hacia el último rehén. En contraposición a todos los tripulantes, su piel era blanquecina -contrastando con su cabello negro- y sus ropajes no estaban tan deshilachados. Caminó hasta posicionarse frente al rehén, haciendo sonar sus botas por toda la cubierta de madera.

ㅡTú ㅡDemandó en voz grave.

Pero no levantó la cabeza.

El capitán Min desenvainó la espada y con sumo cuidado apoyó el filo en el mentón del chico. No hizo fuerza, sólo lo suficiente con la hoja pulida para que el chico levantase el rostro. Yoongi se sorprendió al ver sus facciones; finas pero a la vez con carne en las mejillas, sus labios eran voluminosos y perfectamente cincelados, y sus ojos, enrojecidos del llanto por el pánico a morir. Bajó la mirada por su torso parcialmente descubierto, definitivamente no era un corsario como el resto de los rehenes sin vida, quienes vestían con presuntuosos uniformes de la Marina Real. Los últimos rayos de sol del día iluminaban su mandíbula y el hueso de la clavícula y también cómo fruncía el ceño desafiante, pese a todo el terror que sentía.

Ese chico seguramente sería un esclavo. En ese instante se hallaban cerca de las costas de Inglaterra, y en la época victoriana no es como si alguien oriental pudiera pertenecer a un cargo tan importante como lo era ser corsario.

Min miró a Namjoon, que estaba cruzado de brazos.

ㅡ¿Cómo te llamas, chico? ㅡEsperaba que fuera coreano.

No obtuvo respuesta. ¿Quizá chino? Nadie del navío hablaba chino.

El capitán subió el filo de su espada hasta su párpado inferior, amenazándolo con la mirada.

One Treasure 《YoonMin》¡Lee esta historia GRATIS!