"El comienzo"

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  (Final cuarto libro)  

Capítulo 36

"El comienzo"

-¿Segura que quieres hacer esto?-preguntó Harry, tomando la mano de su hermana.

Tabatha respiró hondo y asintió.

-Es algo que debo hacer.-murmuró.

Harry le apretó un poquito más la mano y le sonrió.

Las puertas de la enfermería se abrieron y el matrimonio Diggory ingresó. Ambos estaban abrazados.

-Tabatha.-sollozó la señora Diggory, al llegar a la cama. A la pelirroja se le contrajo el corazón. Amos tenía los ojos más que aguados pero no había rencor en ellos. Mientras Harry contaba, muy por encima todo lo que recordaba de esa noche, Tabatha solo se limitó a asentir y a mantener la cabeza baja.

-Gracias por haberlo traído, muchachos.-habló el señor Diggory, sollozando nuevamente. A su esposa le temblaba el labio y no podía sacarse el pañuelo con el que se cubría la boca.

-Sufrió muy poco, entonces.-musitó ella, recordando lo que Harry había dicho sobre la muerte de su hijo.- Y, al fin y al cabo, Amos... murió justo después de ganar el Torneo. Tuvo que sentirse feliz.-le dedico una sonrisa a la pelirroja.-Al menos pasó sus últimos momentos contigo.-le acarició la mejilla, sonriéndole tristemente. A la pelirroja se le formó un nudo.-Ahora cuídense ustedes.

Del interior de la túnica, Harry sacó la bolsa con el premio.

-Tomen esto.-le ofreció.- Tendría que haber sido para Cedric: llegó el primero. Tómenlo...

Pero la señora Diggory lo rechazó.

-No, les pertenece a ustedes.-repuso.- Nosotros no podríamos...quédate con él, Harry.-

-Y también queremos que te quedes con una parte de sus cosas, Tabatha.-murmuró Amos. Ella asintió, secándose una lágrima.-Él lo habría querido así.-

La noche antes del retorno a Privet Drive, Harry, Hermione y Ron habían ido a ver a Hagrid. Pero Tabatha decidió quedarse en su habitación; aún no se sentía preparada para afrontar al mundo, por lo que decidió tardar mucho en armar su baúl solo para matar el tiempo. Procuró guardar los portarretratos con fotos de Cedric y ella y los fajos de cartas. Sonrió con tristeza al ver el último San Valentín que habían pasado ese año. A pesar de que se decía a sí misma que debía ser fuerte, no podía. Sentía como que sería una brecha imposible de cerrar.

Una vez que todas sus pertenencias estuvieron bien acomodadas, se decidió a salir del cuarto. Desde la noche de la última prueba, se había negado a probar bocado a pesar de las insistencias de Hermione. Pero hoy, siendo la última noche en el castillo, le apetecía estar en el Gran Comedor.

Caminando por los pasillos, hizo lo posible para bloquear el momento en el cual había tropezado y caído encima de Cedric en primer año. Sentía pánico. Al llegar a las enormes puertas de roble, cerradas, respiró profundo y las empujó hacia atrás. Repentinamente, todas las miradas se posaron en ella. Un profundo hueco se le formó en el pecho al ver que la decoración del lugar era negra en honor y respeto a Cedric

Mientras pasaba buscando a su hermano, cuchicheos se alzaban a sus espaldas pero poco le importaba a ella. Hermione le hizo una seña, haciéndose a un lado para permitirle que se sentara. Harry le sonrió débilmente, pero ella mantuvo la vista pegada en el plato de oro vació.

Los Mellizos Potter |Cancelada|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora