20.

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La noticia se convirtió en una bala conforme las palabras salían de su boca. No entendía nada, y estaba seguro de que cualquier explicación que me diera ahora mismo no serviría para aclarar nada.

No podría procesarlo y si no fuera por la reacción de Michael juraría que todo esto era una cruel broma para hacerme sentir culpable.

Dallas vivo, después de tantos años. Después de tanto tiempo simplemente parecía falso. Debía ser falso, y tal vez el subconsciente de Michael quería que fuera real y lo hizo real.

-Lo vi, Luke. -Me dijo recargado sobre los escombros de la casita. -Fui a comprar café al centro, iba a traerte un café, ¿sabes? -Se rió-Era nuestra última mañana solos. Y cuando me entregaron el café. -Sorbió su nariz, ni siquiera podía escucharlo. Estaba hablando, eso lo sabía, soñaba como ruido y nada más. Mis ojos lo miraban pero no comprendía nada. -Nuestros dedos rozaron cuando me entregó mi capuccino con leche de coco, y al decir mi nombre...lo dudo. Michael, fue una duda. Como si después de tanto tiempo todavía titubeara al escucharlo, como si cada vez que hubiera un pedido para alguien con mi nombre se preguntara si al fin lo había encontrarlo. Y esta vez sí era yo. -Se limpió una lágrima de la mejilla y pude notar como le era imposible mantener su mano firme. -Me miró y...no pude, Luke. No pude hacerlo, no pude pretender que me había olvidado de su rostro y pagar como si nada. Simplemente me fui.

-¿Estás seguro de que era Dallas?

Realmente no se me ocurría nada mejor para decir. No podía decirle que lo sentía porque no estábamos seguros de si en verdad era Dallas. Quiero decir, ¿cómo vuelven las personas de la muerte?

-Sí, estoy seguro. Pero también estoy seguro de verlo en el ataúd y de ver a su padre llorar en el funeral. Y estoy seguro de que me quedé abrazando la caja por horas, Luke, por horas. Estoy seguro de que el rostro hace casi tres años era él. Pero también estoy seguro de que el rostro que vi hoy era el de Dallas.

Ya sé que antes he dicho que conocía el dolor y el pánico y el temor. Pero ahora aquellos sentimientos parecían lejanos e inferiores. Tenía síntomas previos a un ataque de pánico, pero no podía tenerlo justo ahora porque eso empeoraría todo y arruinaría el ambiente de paz que acabábamos de crear. No podía tener miedo ahora porque no era mi turno de tener miedo. Era el de Michael, que acababa de ver a su primer amor regresar desde la tumba. Si yo no lo creía, no podía imaginarme lo que pasaba por su cabeza.

-Michael, han pasado años desde que lo viste por última vez, ¿estás seguro? -Lo tomé suavemente por la muñeca. No quería abrumarlo con algún tacto no delicado, y tampoco quería que me mirara a la cara. No quería hacerle recordar. -No quiero que te crees falsas esperanzas. ¿Sí? Te lo pregunto de nuevo, ¿era Dallas a quien viste en el café?

Observé a Michael apretar sus puños en la tierra y en mi bolsillo trasero sentí la hoja de papel doblada. El nuevo Luke. Ni el viejo Luke, ni el nuevo, ni el más nuevo, ni cualquier versión de mis personalidades estaba hecha para algo así. Tenía ganas de levantarme e irme a caminar, yo también tenía cosas que pensar porque me era demasiado difícil ver a alguien que quiero demasiado doliendo. Y Michael iba a doler por bastante tiempo. Había comenzado todo de nuevo, seguramente este es el Michael de hace dos años y medio que había visto a su novio morir, era ese que dejó de comer y de salir y comenzó a drogarse y a tomar como un loco. Era Michael en su duelo negándose a pasar a la etapa de aceptación. Y era yo otra vez lidiando con el asunto de Michael y Dallas. Otra vez Michael era un drogadicto y yo una copia. Estábamos en el comienzo.

-¿Me estás preguntando sí todavía reconozco a la persona que más he amado? Sí, Luke. Era Dallas, maldita sea.

Si la primera bala no había sido suficiente para detonar el ataque de pánico, estas lo fueron. Hubo una por cada palabra de la frase la persona que más he amado. Supongo que son suficientes para matar.

-Creo que voy a volver a la cafetería.

El ataque de pánico era una cinta aislante alrededor de mi boca; comenzaba cubriendo mis labios y daba vueltas de círculos perfectos alrededor de mi cabeza. Pasaba por mi nuca, se adhería a mi cabello y regresaba a mis labios. Así hasta que daba trescientas cuarenta y siete vueltas, o hasta que se acabara el rollo.
No me permitía hablar algo más de dos palabras y se hospedaba directamente en mis oídos y el sentido de la vista. También atacaba mi comprensión. No entendería nada pero me parecía que este es el momento exacto para levantarme y regresar a mi habitación.

-Está bien.

-Necesito saber si es él-dijo jugando con sus manos. Tenía los ojos hinchados, de eso me di cuenta. Y junto a su pierna izquierda, bajo un pedazo de madera y algo enterrado en el lodo estaba un póster de green day. Recuerdo sentir a Billie Joe observándome mientras Michael me besaba el cuello.

-Está bien.

-Necesito una explicación.

-Lo entiendo.

Entonces Michael se levanta de los escombros y yo no puedo, así que me quedo ahí hasta que mis piernas responden a mis órdenes. Y camino hasta mi habitación esperando recuperar en algún momento el habla.

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Nota: estoy en semanas de exámenes finales así que no esperen mucho de mi.

I'm Not Okay::mukeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora