Capítulo quince.

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LIBRO ERÓTICO

❝LIBRO ERÓTICO❞

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CASSIE HILL

Me encontraba viendo como Justin dormía plácidamente a mi costado, luego de esa vergonzosa conversación el había cambiado de tema y había dicho que iba a tomar una siesta, me dio la espalda y segundos después ya se encontraba dormido. Por contrario, yo hace ya media hora que me había puesto a mirarlo. Tenía la tentación de trazar cada parte de su rostro angelical con mis dedos detenidamente para nunca olvidarme de su rostro.

Alcé mi mano lentamente y trace la comisura de sus labios con mi dedo índice con cuidado, tenía miedo a que se despierte por mi toque.

Su mano atrapo la mía rápidamente y sus ojos me miraron fijamente, me había atrapado, tragué saliva duramente y temí lo peor.

— ¿Qué haces?— me pregunto frunciendo el ceño mientras se sentaba y quedaba en la misma posición que yo.

Diablos.

— Tenías algo, intente sacártelo, parecía un mosquito— mentí torpemente. Él sonrío y me estremecí.

— Claro— no se la había creído.

Tenía que pensar algo para salir de esta situación tan incomoda en la que me había metido. Estas últimas horas habían sido llenas de situaciones incomodas.

— ¿Salimos?— sugerí muy nerviosa y agradecí cuando el asintió.

Cuando salimos de la carpa vimos como Chaz y Miley estaban sentados disfrutando de la fogata, ya se había hecho tarde y hacia bastante frío.

— Buenos días tórtolos— nos molesto Miley mientras reía junto a Chaz.

— Yo creo que los tórtolos son otros— bromeó Justin sentándose al otro lado de la fogata y yo lo seguí.

— Adivinen qué traje— Chaz se paró dirigiéndose hacia unas bolsas que se encontraban al costado de la fogata, parecían pesadas porque la cara de Chaz estaba contraída.

— No me digas que es...— Chaz interrumpió a Justin con una gran sonrisa en la cara.

— Si hermano, son cervezas— saco una de la bolsa — para pasar la tarde.

Sonrío como si supiera que esa era su solución para amistarse otra vez con Justin.

— ¿Cuántas trajiste?— pregunte mirando la bolsa detenidamente, era bastante grande.

— Las suficientes— me respondió cortantemente.

Esta tarde va a ser interesante, pensé.

Minutos después Miley decidió de que estaría bien como un poco de sopa. La verdad era de que yo y a me había artado de la bendita sopa, pero era lo único que había y sin duda no me iba a quedar sin comer. Cuando terminamos, los chicos quisieron meterse al mar, yo me negué ya que no tenía ganas en el tremendo frío que hacia y después de las insistencias de Justin para que vaya con ellos, el había cedido a dejarme.

Me adentré a la carpa y busque entre mi mochila el libro que sería mi compañía estas horas. El segundo libro de cincuenta sombras de Grey. Empece a leer desde la página en la que me había quedado y mi mente se concentró en el libro, los minutos pasaron rápidamente para mí y cuando menos lo pensé Justin entró a la carpa asustándome.

— Dios, Justin casi me matas de un susto— solté el libro y me cubrí la cara con mis manos mientras trataba de que los latidos de mi corazón se normalizaran.

— Lo siento— río débilmente mientras entraba y se sentaba al frente mío— ¿Qué lees?

Saque mis manos de mi rostro y me senté rápidamente al ver que estaba viendo el título del libro, malditasea me había olvidado del libro.

50 sombras más oscuras— susurró cogiendo un libro.

Segundos después levanto su vista hacia mi mirándome detenidamente, esperando a que le de una explicación. Quise gritar en ese momento pero no lo hice, al contrario, me dije a misma que no me altere, puede que el no conozca de esa trilogía.

— Es de Miley— mentí pero cuando vi que habría el libro para leer la primera página supe que me había descubierto.

— Es por eso que dice Cassie y Grey con un corazón al costado— levanto una ceja.

— Bueno ya, esta bien, me descubriste, es mío— me mordí un labio inferior alejando mi mirada de la suya.

— Ya lo sabia de todas maneras— me devolvió el libro y yo lo recibí muy avergonzada, al segundo mete el libro dentro de mi mochila dispuesta no volverlo a sacar hasta que termine este viaje.

— ¿Esto puede quedar entre nosotros?— me mordí el labio— si Miley se entera de esto no dejará de molestarme y la verdad es realmente fastidiosa cuando se lo propone...

— Hey tranquila, mi boca queda sellada— se sentó al costado mío— Yo solo venia a avisarte que ya volvimos y que vamos ya a empezar abrir las botellas de cerveza.— apreté mis labios— Se que no eres fan del alcohol pero pensaba que sería mejor que nos acompañes para que no te quedes aburrida acá.

— Mira, la verdad es que tengo bastante sueño, ¿Te parece si duermo una media hora y después salgo acompañarlos?

— Si, claro— medio sonrío— Como tú quieras.


...


Me desperté exaltada por el grito de Chaz, fruncí el ceño ¿Le habrá pasado algo? Sin embargo esa opción se desvaneció cuando escuché que reía junto a otra voz que no lograba distinguí de quién era.

— ¡Pon la maldita música Chaz!— gritó Justin.

— ¡Qué empiece la fiesta!— gritó Miley.

¿Qué rayos pasaba afuera? Salí de la carpa rápidamente encontrándome a los tres completamente ebrios. Miley no para de gritar que empiece la fiesta pero a mi parecer, la fiesta ya había empezado hace mucho tiempo.

Chaz estaba intentando poner la música torpemente en una radio, la cual no se de donde había salido, Miley se encontraba tomando un trago de cerveza y Justin estaba dando vueltas con los brazos extendidos como si estuviera escuchando su canción preferida.

Dios mío.

Skinny Jeans ➳ Justin Bieber Donde viven las historias. Descúbrelo ahora