capítulo 12;

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- Tienes dos opciones - digo retocando mi brillo de labios.
Jon cierra su agarre con firmeza alrededor de su envase de starbucks.
- ¿Me estás amenazando? - su tono es mordaz.
- Te estoy dando un ultimátum. O me enseñas tú a defenderme o buscaré a alguien que lo haga por ti - me encojo de hombros y guardo mi barra de labial en mi bolso.
- Y si yo me negase... ¿quién te enseñaría? - pregunta clavando sus ojos del de la color coca cola en los míos.
- Allison Argent - pongo mi mejor cara de total incompasible.
- ¿Cómo has dicho? - regruñe Jon entre dientes elevando el tono.
Una camarera se gira para mirarlo.
Le dirijo una mirada tranquilizadora, y en cuestión de segundos vuelve a su tarea como trabajadora con expresión confundida.
- Tranquilizate - coloco mi mano sobre su puño engarrotado - tú o ella.
Su expresión pasa de enfadada y molesta a pensativa suavemente.
- Está bien, yo... - suspira con pesar - lo pensaré.
Le doy la mejor de mis sonrisas, haciendo que mis ojos se achinen.
- Genial - me acerco a él y deposito un suave beso en su mejilla - nos vemos luego a la tarde...
- No - agarra mi muñeca con fuerza antes de que me pusiera a andar. - hoy no vayas a casa al salir del instituto. Ve a la clínica veterinaria.
Le doy una mirada extrañada.
- Alan Deaton - me recuerda él.
El rostro oscuro de aquel agradable hombre se ilumina en mis recuerdos.
- De acuerdo - asiento.
- Y si puede ser, que alguien te acompañe - me besa la mejilla de vuelta.
Asiento una vez más y tomo mi café para salir del establecimiento dándole cortos sorbos a ma vez que No. 1 Party Anthem de Arctic Monkeys sonaba en mis auriculares.

* * *
- ¿Lista para el examen de biología? - me sonríe Stiles.
Le doy una mirada cargada de inseguridad.
- Lo vas a clavar - asegura Allison.
- Vas a aprobarlo, no te preocupes, ¿de acuerdo? - me sonríe Lydia.
- Debería irme ya... - digo cuando cuento 7 segundos desde que sonó el timbre.
- Te acompaño - dice Liam cogiendo su mochila.
Antes de irme del banco en el que todos estábamos, les sonrío a todos con la mayor sinceridad que me puede permitir mi momento de nerviosismo.

Al llegar a la puerta del aula donde se haría mi examen, me encuentro con Isaac recostado sobre un par de taquillas.
También observo que trata de exterminar a Liam con la mirada.
Yo le frunzo el ceño al ojiazul al tiempo que me vuelvo hacia Liam con una sonrisa.
- Mucha suerte, Maya, aunque seguro que no la vas a necesitar - Liam ignora a Isaac y me sonríe.
- Muchas gracias, Liam - me doy un rápido abrazo y le dejo ir escaleras arriba.
Al girarme, Isaac tiene aún esa mirada asesina.
- ¿De qué va ése de primer año? - gruñe Isaac.
- ¿De qué hablas? - levanto la ceja - somos amigos.
Isaac suspira y rueda los ojos dramáticamente.
- Es igual, he venido a verte - se acerca a mí tratando de agarrarme por las caderas.
- Eh, antes de eso - señalo a sus manos - dejemos claro que él es mi amigo, al igual que Stiles o Scott. - me muestro seria.
No entiendo por qué Isaac ha reaccionado así con Liam. Sólo con él.
*¿se sentirá amenazado?*
- Sí, está bien... - frunce su labio inferior - es solo que no me gusta como te mira Dunbar.
- Relajate con eso, ¿me oyes - digo tirando del cuello de su camiseta obligándole a que me mirase - me da igual como me miren los otros. Yo solo te miro a ti.
Tiro de su chupa hasta que al final sus ojos se clavan en los míos.
Le beso con suavidad y él me corresponde.
Pasea su pulgar por un punto oculto tras mi oreja y eso me hace sonreír a mitad del beso.
- Entra ahí y saca un diez - me susurra milímetros de mí.
Solo puedo asentir lentamente y sonreír.

El examen resulta salirme estupendamente.
Las explicaciones de Stiles con sus apuntes se clavaron en mi mente, y me resultaron de mucha ayuda para memorizar los apuntes más rápidos.
Al salir del examen de biología solo me quedan matemáticas y química; dos clases que se me pasan volando ya que estoy con en ellas con Lydia y Allison respectivamente.
Salgo revisando mis mensajería instantánea, y el primer chat que sale en mi lista de no leídos es el de Jon.
'Casi olvido desearte suerte con tu examen de biología...'
Le respondo que me ha salido i increíblemente bien, y luego entro en el chat de Isaac, que tenía debajo.
'¿haces algo esta tarde?'
Le respondo que estoy libre y agrego un emoticono guiñando el ojo antes de enviarlo.
Dos segundos después, recibo una llamada entrante suya.

- Salgamos a comer.
- Hola a ti también - río.
- Hola - dice arrastrando la palabra son su habitual tono ronco - salgamos a comer.
- ¿Cuándo?.
- Ya.
- ¿Cómo que ya?.
- Aham...
- Mi primo me ha dicho que fuese directa a la clínica veterinaria.
- Dile que vas a salir a comer.
- ¡Creía que querías conservar tu garganta!.
Se escucha su risa desde la línea telefónica.
- Y quiero, solo no le digas que saldrás conmigo.
- Uhm... consideraré eso. - digo justo al llegar al aparcamiento.
Diviso a Isaac parado junto a su moto con el casco en sus manos.
- ¿Qué tal si lo consideras más rápido? - me río y cuelgo.

Me dirijo hasta él y le saludo con un beso casto en los labios.
- ¿Qué tal te ha ido? - pregunta abrazándome contra su pecho.
- Muy bien -.
- Lo sabía - me da una sonrisa de oreja a oreja.
- Callate sabelotodo - me saco la lengua.
- ¿Subes? - me pasa el casco.
En vez de contestarle, me subo en un ágil movimiento a la moto.
Él me imita, saca el pedal de apoyo y la arranca, dejando que el motor ruja y dé todo de si.
El olor a gasolina quemándose asciende por mis fosas.
- ¿Esta vez tampoco vas a querer sujetarte a mí? - su tono es burlón.
Tampoco contesto.
Inicio un nuevo pique sujatandome de las asas de la carrocería trasera.
- Bien - se ríe con sequedad.
Sale disparado del aparcamiento y cruza las calles a la máxima velocidad permitida.
Mi pelo serpentea por debajo del casco, al igual que la camiseta blanca de Isaac.
Llegamos a la autopista y él acelera la velocidad.
Trato de mantenerme bien sujeta, pero la adrenalina no deja de ocupar cada milímetro de mi ser a cada segundo que pasa.

Justo para cuando creo que voy a tener que agarrarme a él, llegamos a un kfc.
Al bajar, comienzo a peinar mi pelo con naturalidad.
Isaac se me queda mirando fijamente con una mirada brillante indescifrable ocupando sus ojos.
Le devuelvo el casco golpeándole suavemente en el abdomen.
-¿Qué miras Lahey - levanto mi cabeza a la vez que mis cejas.
Él niega con la cabeza y se remoja los labios con la lengua.
- Estás preciosa hoy - dice enfundando sus manos en los bolsillos de sus vaqueros negros - bueno, hoy y siempre.
- ¿En serio? ¿Cómo de bonita me veía cuando estuve alcancé los 7 grados de temperatura corporal? Y con todos esos cortes y magulladuras... - bromeo.
Él sustituye la sonrisa de sus labios por una línea firme.
- Hasta así te veías increíble - su tono es serio.
Hace que me sonroje y mi mirada caiga al suelo.
Isaac besa mi frente y mezcla su risa con un suspiro.
- A parte de porque solo llevabas una camiseta blanca - su tono juguetón provoca el puñetazo que le propino en el hombre.

Isaac y yo lo pasamos bien mientras devoramos un cubo de tiras de pechuga.
En una ocasión provocamos las miradas reprobatorias de todos los clientes cerca de nosotros en el establecimiento cuando le mancho el labio inferior de salsa con mi dedo, y cuando él me ordena que se lo vuelva a limpiar, muerde la yema de mi dedo inesperadamente, lo que hace que dé un pequeño grito y luego ambos estallemos en carcajadas.

Al llegar a la clínica, recibo un mensaje.
'Maya, ¿dónde te has metido?'
Al levantar la vista, veo al doctor Alan Deaton sonriéndome pero a la vez con la expresión seria.
- Por hoy está cerrado - anuncia él.
- Oh, creía que Jon me... - comienzo a explicar.
Él niega con la cabeza lentamente.
- Apareció hace unos minutos por aquí, le dije que acababas de irte camino a casa -.
Me quedo pensativa el par de segundos que me lleva reajustar las piezas.
Deaton acababa de incubrirme.
*¿sabe que estaba con Isaac?*
La pregunta estaba por salir de mi boca, cuando mi móvil comienza a vibrar sobre la palma de mi mano.
- Gracias... - murmuro hacia el doctor mientras me apresuro a salir de la clínica veterinaria y andar a paso ligero hacia el loft.

Nada más abrir la puerta, Jon me asalta mirándome de manera inquisitorial.
- ¡Me paré a hablar con una amiga! - digo levantando la ceja izquierda muy despacito.
Él suspira, me abraza y me besa la raíz del pelo.
- Estoy preocupado por ti, Maya - susurra él contra mi mata de pelo castaño.
- No digas chorradas, no me pasa nada - digo a la vez que froto mis manos contra su espalda.
Él se despega de mí con aire triste, y me ofrece un chocolate caliente que, obviamente, acepto muy agradecida.
Pasamos casi dos horas en el sofá, jugando a darnos patadas traicioneras a la vez que yo intentaba ver un programa de investigación criminal.
Jon acaba por dormirse sobre mi estómago mientras que yo por fin puedo ver mi programa televisivo en paz.
Su respiración era densa, constante y algo más acelerada de lo normal para una persona que está durmiendo en paz.
Me preocupaba desde hace unas semanas.
Se le veía muy estresado, y no podría decir con certeza si se trataba de su trabajo en el bufete de abogados o por el hecho de que Deucallion y su manada estaba en Beacon Hills tratando de reclutarle.

-7 [Isaac Lahey]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora