Capítulo XXXVI: Un Día Como Mundana

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[ A l i c e ]


Después de haber aterrizado, Amanda y Jeanine junto a otros chicos, nos montaron en otro tren. Este nos condujo hasta un bosque.


Aiden seguía acompañándonos.


─¿Vives en el bosque? ─le pregunté a éste.


─Oh, no ─rió por lo bajo─. Vivo en la ciudad, solo me gusta el bosque por lo hermoso e inocente que es ─me regaló una sonrisa a la que yo la correspondí de igual manera─. ¿Vivirás aquí? ─preguntó señalando un preciosa casa blanca con enredaderas.


─Creo que sí. ─respondí con una cálida sonrisa.


─Ya es tarde, Matt debe estar esperándome en casa ─dijo mirando su reloj─. ¿Te parece si nos encontramos mañana en Starbucks? ─sacó una hoja de papel y me la entregó; tenía su número y una dirección─ Esta es la dirección y mi número. A las... 8:30 am ¿Te parece?


─¡Por su puesto que sí! ─respondí, a pesar de que no tenía idea de que era un Starbucks, ya despidiéndome con un beso en sus dos mejillas─ ¡Hasta mañana!


─Hasta mañana. ─se despidió igualmente y se fue.


Los demás se habían quedado hablando con una chica de tez morena. No pude escuchar lo que decía pero le reste importancia, entramos a la casa y me quedé impresionada de lo acogedora y linda que era.


Me acerqué a Lynn, se veía igual o más sorprendida que yo.

─Es precioso. ─me dijo.

─Wow, creo que ya se me cae hasta la baba. ─hablé jugando, ella rió.


Nuestra sonrisa era inevitable, todo era grandioso.


Jane y Astrid bajaron la escaleras y nos avisaron de cual era su habitación.


─Allie ─Aarón me tocó el hombro─, ¿Compartes conmigo habitación? ─me preguntó haciendo puchero


─Está bien, pero me dejas dormir ─dije riendo por lo bajo─. Ven, vamos a escogerla.


Subimos y entramos a la primera de la derecha; esta habitación era bastante espaciosa y con baño privado, habían dos camas. Las paredes eran de un color lavanda muy claro, casi parecía blanco. Lo que más llamo mi atención fue el pequeño sillón que estaba empotrado en la pared, ésta conectaba con un gran ventanal muy hermoso con unas cortinas de seda blancas. El marco de la ventana era de una bonita madera oscura . La habitación estaba repleta de cosas.


Me senté en mi cama y deje salir a los gatobuhos y a Unicorn. Aarón lo tomó en sus brazos y empezó a jugar con él.


─Voy a llevarle sus mascotas a las chicas. ─le dije sonriente.


Éste asistió y siguió jugando con Unicorn. Me detuve a verlo un momento, realmente se veía adorable.


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