Suspiré con pesadez al dejar las tijeras con las que acababa de podar las plantas, para poder observar a mi vecina salir con sus compañeros, en lo que probablemente, sería una emocionante misión.
Nunca admitiría en voz alta el cuánto envidiaba a mi excompañera por haber podido cumplir mi sueño de convertirse en kunoichi, y no solo eso ¡Llegar a ser chunin!
Creo que ella no era consciente de lo afortunada que era, pero ¿Qué se podía esperar de alguien que tiene en sus venas la sangre de un clan ninja?
Lamentablemente no todo el mundo tiene tal suerte.
—¿Qué te tiene suspirando tan temprano?
La calmosa voz de mi abuela interrumpió mis pensamientos, ocasionando que de un salto tomará las espinas y ramas secas que acababa de cortar, tirándolas en un plato junto a la puerta.
—Podando, ya sabes lo mismo de todos los sábados –Solté una risa nerviosa, evitando la mirada de la abuela– Ahora... ¡Iba a limpiar las ventanas! –Tome rápidamente un trapo que estaba cerca, frotando con fuerza contra la ventana.
—Si, claro –Respondió sarcásticamente, tomando unas cubetas a mi lado– Iré a traer algo de agua. Vuelvo pronto.
Pero tan pronto deje de sentir su presencia, volví a perderme en esas bandas ninjas y chalecos que me parecían tan... brillantes.
Ino era una chica muy bonita, casi siempre era por lo que más la alagaban, pero yo siempre admiré más su labor ninja más que su belleza.
Ella provenía del clan Yamanaka, solía ver cómo en algunas ocasiones sus compañeros venían a buscarla, nunca les preste mucha atención hasta que un día uno de ellos llegó con un chaleco chunin.
Apenas pasaron unos meses de ser genin y uno de sus compañeros ya era chunin, no pasando mucho para que ella y su otro compañero también lo fueran.
Y yo ni siquiera pude convertirme en genin.
—¿Qué estás viendo ahora?
—¡Nada! –Gire, dándole una sonrisa sin dejar de "limpiar" las ventanas– Solo limpio, ya casi es hora de abrir.
—¿No será que observas al pequeño Nara? –Mi abuela me devolvió la sonrisa cargada de diversión, dejando las cubetas bajo una ventana– Es compañero de la hija de Inochin, ¿Verdad?
—¿Eh? –Afloje mi agarre, negando confundida– ¿Por qué crees eso?
—Porque él también te está observando, hija.
—¿Qué? –Mi vista volvió a dar contra el cristal, topándome con los oscuros y soñolientos ojos de uno de los compañeros de Ino que esperaba recostado en la puerta de la florería Yamanaka. Junto a sus compañeros que solo hablaban entre sí.
La vergüenza se apoderó de mí, ¿Desde cuando estaba viéndome? ¿Se habrá dado cuenta de que en realidad, veía a Ino y no a él?
—Deberías ir a hablar con él, parece ser un buen chico –Mi abuela me quito el trapo, dándome una palmada en la espalda antes de empujarme hasta la puerta.
—E-espera, ¡Abuela! –Proteste aferrándome al marco de la puerta, suplicando internamente porque aquel chico no pueda vernos, mucho menos Ino– Ni siquiera lo conozco.
—Siempre hay una primera vez –Me dio una sonrisa aun mas grande que la anterior– ¿Cómo crees que conocí a tu abuelo?
—¿Por qué ambos somos igual de carismáticos? –Sonreí, guiñándole un ojo.
Mi abuela soltó una carcajada, para luego decir entre risas: "Ambos hablan mucho, pero nunca actúan"
Antes de poder refutar, la abuela rasco mi punto sensible a la hora de tener batallas de cosquillas, dándome el último empujón.
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One-shots de Naruto
FanfictionNo hay mucho que decir, solo historias que se me ocurren escuchando música.
