Los epicúreos

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Como ya hemos visto, a Sócrates le interesaba ver cómo los seres humanos podían vivir una vida feliz. Tanto los cínicos como los estoicos le interpretaron en el sentido de que el ser humano debería librarse de todo lujo material. Pero Sócrates también tenía un alumno, que se llamaba Arístipo, que pensaba que la meta de la vida debería ser conseguir el máximo placer sensual. «El mayor bien es el deseo», dijo, «el mayor mal es el dolor».

De esta manera, quiso desarrollar un arte de vivir que consistía en evitar toda clase de dolor. (La meta de los cínicos y estoicos era aguantar toda clase de dolor, lo cual es muy diferente a centrar todos los esfuerzos en evitar el dolor.) Epicuro(341-270 a. de C.) fundó alrededor del año 300 una escuela filosófica en Atenas (la escuela de los epicúreos).

Desarrolló la ética del placer de Arístipo y la combinó con la teoría atomista de Demócrito. Se dice que los epicúreos se reunían en un jardín, razón por la cual se les llamaba «los filósofos del Jardín». Se dice que sobre la entrada al jardín colgaba una inscripción con las palabras «Forastero, aquí estarás bien. 

Aquí el placer es el bien primero». Epicuro decía que era importante que el resultado placentero de una acción fuera evaluado siempre con sus posibles efectos secundarios. Si alguna vez te has puesto mala por haber comido demasiado chocolate, entenderás lo que quiero decir.

Si no, te propongo el siguiente ejercicio: coge tus ahorros y compra chocolate por valor de 200 coronas (4000 Pts.) (suponiendo que te guste el chocolate). Es muy importante para el ejercicio que te comas todo el chocolate de una sola vez. 

Aproximadamente media hora más tarde entenderás lo que Epicuro quería decir con «efectos secundarios». Epicuro también decía que un resultado placentero a corto plazo tiene que evaluarse frente a la posibilidad de un placer mayor, más duradero o más intenso a más largo plazo. (Por ejemplo si decides no comer chocolate durante un año entero porque eliges ahorrar todo tu dinero para comprar una bici nueva o para unas carísimas vacaciones en el extranjero.)

Al contrario que los animales, los seres humanos tienen la posibilidad de planificar su vida. Tienen la capacidad de realizar un «cálculo de placeres». Un chocolate delicioso es, evidentemente, un valor en sí, pero también lo son la bicicleta y el viaje a Inglaterra.

No obstante, Epicuro señaló que el «placer» no tenía que ser necesariamente un placer sensual, como, por ejemplo, comer chocolate. También pertenecen a esta categoría valores tales como la amistad y la contemplación del arte.

Condiciones previas para poder disfrutar de la vida eran los viejos ideales griegos tales como el autodominio, la moderación y el sosiego, pues hay que frenar el deseo. De esta manera también la calma nos ayudará a soportar el dolor. Personas con angustia religiosa buscaban a menudo ayuda en el jardín de Epicuro.

En este aspecto, la teoría atomista de Demócrito fue un recurso contra la religión y la superstición. Para vivir una vida feliz es muy importante superar el miedo a la muerte. Para esta cuestión, Epicuro se apoyó en la formulación de Demócrito de los «átomos del alma».

A lo mejor te acuerdas de que él pensaba que no había ninguna vida después de la muerte, porque todos los átomos del alma vuelan hacia todas partes cuando morimos.

"La muerte no nos concierne", dijo Epicuro, así de simple. «Pues, mientras existimos, la muerte no está presente. Y cuando llega la muerte nosotros ya no existimos." (Mirado así, nadie se ha puesto nunca triste por estar muerto.) El mismo Epicuro resumió su filosofía liberadora en lo que llamó las «cuatro hierbas curativas»:

A los dioses no hay que temerlos. La muerte no es algo de lo que haya que preocuparse. Es fácil conseguir lo bueno. Lo terrible es fácil de soportar.

No constituía ninguna novedad en la cultura griega comparar la misión de la filosofía con el arte médico. Aquí nos encontramos con la idea de que el ser humano se tiene que equipar con un "botiquín de filosofía" que contenga cuatro medicinas importantes. 

Al contrario que los estoicos, los epicúreos muestran poco interés por la política y la vida social. «¡Vive en secreto!», aconsejaba Epicuro. Quizás pudiéramos comparar su «jardín» con las comunas de nuestro tiempo. 

También en estos días hay mucha gente que ha buscado un refugio dentro de la gran sociedad. Después de Epicuro muchos epicúreos evolucionan en dirección a una obsesión por el placer. La consigna fue:«Vive el momento». La palabra «epicúreo» se utiliza hoy en el sentido despectivo de vividor.

El mundo de Sofía-Jostein GaarderDonde viven las historias. Descúbrelo ahora