El helenismo

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.... una "chispa de la hoguera"... 

El profesor de filosofía había empezado a enviar las cartas directamente al viejo seto, pero por costumbre Sofía echó un vistazo al buzón el lunes por la mañana. Estaba vacío. No podía esperar otra cosa. 

Empezó a bajar el Camino del Trébol. De pronto descubrió una fotografía en el suelo. Era una foto de un jeep blanco con una bandera azul. En la bandera ponía "ONU". ¿No era la bandera de las Naciones Unidas? Sofía miró el dorso de la foto y descubrió por fin que era una postal.

A "Hilde Møller Knag c/o Sofía Adnundsen....." Llevaba un sello noruego y un matasellos del batallón de Naciones Unidas, viernes 15 de junio 1990. ¡15 de junio! ¡Ese día era el cumpleaños de Sofía! 

En la postal ponía:

Querida Hilde: Supongo que piensas celebrar tu decimoquinto cumpleaños. ¿O lo harás al día siguiente? Bueno, la duración del regalo no tiene ninguna importancia. De alguna manera durará toda la vida. Te vuelvo a felicitar. Ahora habrás entendido por qué envió las postales a Sofía. Estoy seguro de que ella te las enviará a ti. 

P. D. Mamá me dijo que habrás perdido tu cartera. Prometo pagar las 150 coronas que perdiste. En el colegio te darán otro carnet escolar, supongo, antes de que cierre por vacaciones. Mucho cariño de tu papá.

Sofía se quedó como pegada al asfalto. ¿Qué fecha tenía el matasellos de la postal anterior? Algo en su subconsciente le estaba diciendo que también la postal con la foto de una playa tenía fecha del mes de junio, aunque faltaba todavía un mes entero. 

No había mirado bien... Miro el reloj y volvió a toda prisa a casa. Hoy tendría que llegar un poco tarde al colegio, no tenía otro remedio. Abrió con la llave y subió corriendo a su cuarto, donde buscó la primera postal para Hilde debajo del pañuelo rojo de seda. 

Pues sí, también esta postal llevaba el matasellos de la de junio. ¡El día del cumpleaños de Sofía el día antes de la llegada de las vacaciones de verano! Pensaba intensamente mientras corría hacia el Centro comercial, donde se encontraría con Jorunn. 

¿Quién era Hilde? ¿Cómo era posible que el padre de esa chica diera más o menos por sentado que Sofía conocería a Hilde? En todo caso no parecía lógico que enviara las postales a Sofía, en lugar de enviarlas directamente a su hija. ¿Se trataba de una broma? ¿Quería sorprender a su hija en el día de su cumpleaños utilizando a una chica totalmente desconocida como detective y cartero? ¿Por eso le había dado un mes de ventaja? ¿La razón de utilizarla a ella como intermediaria podría ser que deseaba regalarle a su hija una nueva amiga? ¿Sería ése el regalo que "duraría toda la vida"? 

Si ese extraño hombre se encontraba de verdad en el Líbano, ¿como había podido localizar las señas de Sofía? Y había algo más: Sofía y Hilde tenían al menos dos cosas en común. Si también Hilde cumplía años el 15 de junio significaba que las dos habían nacido el mismo día, y las dos tenían un padre que viajaba por el mundo. 

Sofía se sintió transportada hacia un mundo mágico. Quizás debería uno creer en el destino a pesar de todo. Bueno, bueno, no debía sacar conclusiones así de rápidamente, todo podía tener una explicación natural.

Pero cómo podía Alberto Knox haber encontrado la cartera de Hilde cuando Hilde vivía en Lillesand, que estaba a más de 300 km de Oslo? Y por qué había encontrado esa postal en el suelo? ¿Se le habría caído al cartero justo antes de llegar al buzón de Sofía? ¿Pero por qué había perdido justamente esa postal?

–¡Estás loca! –exclamó Jorunn al ver a Sofía junto al Centro Comercial. 

–Lo siento. Jorunn la miró con severidad, como si fuera ella misma una profesora. 

El mundo de Sofía-Jostein GaarderDonde viven las historias. Descúbrelo ahora