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—Mhmmm, buenas noches Honnie. — canturreó Felix, estirando su cuerpo sobre el colchón cuál habían decidido compartir de nuevo. Gracias a HyunJin por llevarse a su amigo SeungMin de ahí.

MinHo le vio con ternura, arrimandóse a él rápidamente, de cucharita ambos se encontraban ya mientras que el mayor ajustaba su pequeña cintura en su mano derecha. Felix se sonrojó sonriente como siempre con sus mejillas iluminadas y aquel rubio cabello que le hacía ver aún más lindo caía sobre la almohada negra del mayor

—Dame mi beso de buenas noches y listo podrás dormir. — escuchó una carcajada por parte del australiano quién volteó la cara besandole los labios fugazmente, se volteó y encajó más su trasero en el regazo del pelinaranja.

Este no le tomó importancia, Felix tenía la maña de que sea mínima la distancia entre los dos cada que dormían juntos. MinHo aferró sus manos a los muslos del chico apretandolos con delicadeza, el menor se dejó hacer cerrando sus ojos y disfrutado las caricias que el contrario le brindaba.

Poco a poco iba quedándose dormido hasta que escuchó un gruñido del pelinaranja chocar contra su oído. Abrió los ojos expectante y curioso.

—Lixie, quiero probarte...— aquello dicho empezó aturdir el sistema nervioso del aludido y se demostró cuando sintió un dolor bajo su estómago.

—H-hyung...mgh~— habló cerrando sus ojos otra vez ya que, Lee Know había empezado un vaivén de fricciones de su creciente miembro sobre los lindos glúteos del pecoso.

—Perdón, eres irresistible. — con su mano derecha empujó el vientre de Felix consiguiendo que su trasero diese más directo contra su bulto.

—Hágalo, por favor...lo necesito dentro, muy...dentro. — suspiró gimiendo, su pecho empezaba a subir y a bajar constantemente.

—¿Sí pequeño? ¿Qué tanto?— preguntó meloso sobando el bultito del pequeño rubio por sobre la tela de su pijama.

Felix se retorció ante el toque en su erección tomando una bocanada de aire. MinHo sonrió victorioso.

—¡M-Mucho! mucho... Honnie follame como a una princesita. — ronroneó frotando su mejilla en la almohada ya algo desesperado.

El coreano se sonrojó ante el comportamiento sumiso del australiano, le había endurecido el escuchar decir aquellas palabrerías. Y sí, lucía tal y como una princesa pequeña necesitada.

MinHo guió dos de sus dígitos cuales anteriormente él mismo había lamido a la entradita del rubio, dibujando primero varios círculos alrededor de ella consiguiendo que Felix se estremeciera y aferrara a las sábanas del colchón.

Introdujo su dedo corazón con facilidad, había sido bastante rápido debido a la humedad que comenzaba a desprender el rubiecito.

Felix frunció su ceño al igual que Minho ante la sensación de estrechez rodeando su dedo.

—Estás tan apretadito. ¿Qué sí...?— empezó a repartir besos en el cuello del menor al igual que en sus mejillas rojas y calientes, otro dígito más participó en la estimulación de su cavidad anal.

—Mgh, hyung m-mete t-tu...— apenas y podía hablar, el placer de los dedos en tijera le estaba ahogando.

—¿Tu qué eh?— soltó un gruñido incluso más ronco y fuerte que el anterior, la lujuria estaba gobernandole de sobre manera y debido a eso empezó a penetrar al chiquillo con sus dedos.

—Tu pene...— articuló difícilmente cerrando los ojos y con la boquita entreabierta, estaba en las nubes.

—Lo que mi princesita pida. — sonrió con descaro, besando sus dulces labios.

Entonces fue cuando Lee mayor bajó su pantalón de pijama junto a sus boxers molestando la diltada entrada del menor adentrando su punta y sacandola al segundo. Felix gimió molesto con un puchero en sus labios cerezas, odiaba ese tipo de juegos.

—¡Hyung, hazlo o me enojaré!— amenazó berrinchudo.

Minho se inmutó a hablar y solo se adentró con profundidad, sin previo aviso en el agujero del rubiecito, roncos jadeos salieron de sus gargantas. El calor que abrazaba al pelinegro era fabuloso y sobretodo el cómo las dos paredes le succionaban por completo su palpitante falo.

Se sentía delicioso para ambos chicos, Felix sonrió dichoso y empezó como pudo a mover sus caderas en círculos sintiendo totalmente a su mayor.

Como estaban en posición de cucharita era más fácil sentir sus pieles rozando sin dejar centímetros de distancia alguna, el menor pasó su mano derecha  logrando pegar la frente de Minho en su nuca para así, poder escuchar los suspiros que este daba desesperado.

Lee mayor miraba hacía abajo deleitando su mirada al apreciar cómo salía y se metía entre ambas nalgas del rubio.

—Estás asfixiandolo... me gusta. — gruñó ahora contra su oído, teniendo entre dientes parte del lóbulo adverso mordiendolo después de pegarle una fuerte embestida al chiquillo.

Tomándolo por la cintura se acostó llevándose consigo al menor quien le daba la espalda sobre su pecho. Los dos veían hacía el techo, el pene del pelinegro ahora era más directo y llenador. El australiano lo único que pudo vocalizar fue un agudo gemido relamiendo sus labios comenzó a masturbarse precipitadamente. Quería correrse de una jodida vez y su mayor estaba provocándole a decir pura basura pervertida en ese instante.

—Papi...mgh.— se arrepentiría en un tiempo no ahora.

—¿Sí? ¿Quieres dejarme vacío?— al transcurso de cada estocada el ritmo del pelinegro aumentaba.

—S-sí...eres muy grande, Lixie lo necesita.—

Los sonidos de sus pieles chocantes les hacían estar inconscientes de algún modo, borrachos. Felix terminó corriendose a bastante cantidad, como logro sus paredes empezaron a contraerse en lo que dejaba salir toda su esencia.

Temblores en su cuerpo no tardaron en aparecer, estos solo hacían presencia en respuesta a que había tenido una gran experiencia.

—Por favor...deme para comer con mis galletitas.— pidió sentándose y saltando con el mayor dentro suyo.

—¡M-Mierda!— casi pudo rasgarse la garganta por tremendo grito que había dado, pero le importó poco se sentó abrazando la pequeña cintura de Felix y regó la cavidad anal del chico con su semen, mordiendole su hombro sin tener en cuenta el dolor que le causaba al rubio.

Permanecieron así por unos minutos, Minho percibió que los glúteos del menor ya chorreaban su líquido a lo que salió permitiendo que la misma sustancia corriera con más fluidez.

Tomó una toallita y limpió a Felix, este con las mejillas sonrojadas sonrío tímido.

—Te amo hyung. — besó sus labios dulcemente cuando se acomodó bajo las cobijas.

—Te amo Lixie. — correspondió volviendole a besar con emoción.

este fue un plus ya que pude notar apoyo a este minific. se los agradezco mucho, no es muy bueno lo que les di, pero aquí esta.

habrán más historias así en mi otra cuenta @jhan_n gracias!

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