Jungkook y Taehyung se odian a muerte. Ambos viven juntos hace un año ya que ninguno puede costear un departamento solo así que se convierten en compañeros de cuarto. Desde el primer día que se vieron se generó una rivalidad tonta y sin fundamentos...
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Luego de su emotiva cena habían vuelto al departamento, el sueño había vencido a los más pequeños por lo que era el momento justo de volver. Esa noche volvió a dormir con Jungkook y los dos niños más pequeños, mientras Soobin disfrutaba de una habitación para él solo.
Raramente ese día despertó antes que todos los demás, debido a que él era la persona más perezosa de la casa, este hecho le sorprendió. Se giró para asegurarse del estado de sus compañeros de habitación y se encontró con una hermosa imagen. Jungkook tenía sobre su pecho a Jimin, quien dormía con su boquita abierta, y con uno de sus brazos lo mantenía seguro sobre él. Wooyoung se encontraba aferrado al brazo sobrante, el niño parecía un bebe koala que se aferraba a su madre. La escena lo llenó de ternura por lo que no pudo evitar tomarles una fotografía con el fin de guardar ese momento para siempre.
Aprovechó ese momento en el que los tres se encontraban profundamente dormidos para observarlos con más detalle. Le gustaba la nariz respingada de Jimin, sin duda era el bebé más precioso de todo el mundo. Después miró a Wooyoung, él era la definición de alegría, siempre hablando y riendo de cualquier cosa, sin duda el niño tenía un alma llena de luz. Y por último estaba Jungkook, si dejaba de lado lo irritable que podía ser, llegaba admitir que era el hombre más atractivo que sus ojos habían visto. Él había rechazado muchos hombres y mujeres, no porque no los considerará dignos, sino porque simplemente no le causaban una mínima emoción. La única persona en la tierra que había podido mover el suelo bajo sus pies era Jungkook, solo él. No solo por el atractivo físico del chico, sino porque lo admiraba enormemente. Él nunca podría haber hecho todo lo que el rubio había logrado sin el apoyo de sus padres, Jungkook luchaba contra la adversidad solo, mientras que él siempre había necesitado que sus padres lo respaldaran de alguna forma.
Además, el rubio era una caja llena de sorpresa, por lo que siempre había algo nuevo en el que lograba cautivarlo. Su nueva faceta de padre lo tenía totalmente embobado. Le encantaba verlo jugar con Wooyoung, él como siempre dejaba que la imaginación del niño guiará sus aventuras sin cuestionarlas. También le gustaba la delicadeza con la cual le hablaba y tocaba a Jimin, el niño seguía siendo asustadizo, pero Wooyoung encontraba las formas de acercarse a él y que éste confiara. En cuanto a Soobin, Jungkook no era ni delicado ni juguetón, era simplemente él. Para llegar al adolescente solo debía actuar como comúnmente lo hacía, ya que, al parecer, el sentido de humor del chico era igual al del adulto, por lo que solían hablarse todo el tiempo con sarcasmo.
Suponía que los niños estaban sacando todo lo bueno de ellos, también se encontraba muy orgulloso por sus avances. Cuando Taehyung les había dicho lo que tenía planeado inmediatamente aceptaron, aunque él había hecho las gestiones mayores, los niños habían sido las mentes maestras detrás de las pulseras y el dibujo. Además, se las habían arreglado para mantener el secreto y no parecer sospechosos frente a Jungkook. Se veían tan ilusionados mientras preparaban todo que se cuestionó si habían tenido la oportunidad de vivir un momento así junto a sus padres biológicos, el preparar una sorpresa o vivir la adrenalina de guardar un secreto. Para el dolor de su corazón, sabía que los niños habían sido privados de esas emociones, todo parecía ser nuevo para ellos. Quiso llorar por eso.