Jason pone un brazo sobre mis hombros y me abraza con fuerza cuando me ve temblar. La barca de Caronte se desliza con suavidad sobre el río estigio mientras las demás almas susurran a nuestras espaldas.
- Hades os espera - nos dice Caronte cuando la barca se detiene - Pasad los campos asfodeos hasta el final, al lado de los campos de castigo; ahí está.
Todos asentimos y echamos a andar hacia el palacio de Hades.
- Este sitio me de mala espina - murmura Reyna.
Nick la da la mano y la regala una sonrisa de apoyo.
Miro a Jason y sonrio con tristeza. Echo demasiado de menos a Nico.
- No te tortures - me dice - Le vas a ver ahora.
Asiento y acelero el ritmo, no puedo esperar para verle de nuevo.
Pasamos los campos asfodeos, en donde las almas cuchichean entre ellas cuando pasamos y al llegar a los campos de castigo, nos dirigimos hacía el gran castillo negro que corona la llanura.
Jason me estrecha con mas fuerza cuando comienzo a temblar al oír los gritos de agonía de las almas.
- ¿Preparados? - pregunta Reyna cuando estamos antes las puertas.
Pero no nos da tiempo de contestar porque estas se abren solas, invitandonos a entrar.
Camino con cuidado dentro de la sala, en donde hay un gran trono de hierro negro forjado; y encima, un hombre. Aunque hombre puede no ser la palara correcta: sentado en el gran trono hay un dios.
Esta es la primera vez que veo al padre de Nico, y he de admitir que no me lo imaginaba así. Es el primer dios, aparte de Thanatos, que estando en una posición tan mundana destile tanto poder.
Hades tiene el pelo negro y los ojos tan oscuros como el inframundo. Su aura de poder te obliga a arrodillarte ante él y servirle para siempre.
Cualquier persona, por idiota que fuese, se daría cuenta de que el dios en cuya presencia está no es uno cualquiera; si no uno de los tres grandes.
Y es más que obvio que el porque.
- Semidioses - nos llama Hades - supongo que habréis venido por la misión.
- Supones bien - contesta Jason.
- Romano - murmura con desaprobación - ¿Que haces aquí? Esta era una misión para los semidioses griegos.
- Pero Plutón... - empieza Reyna.
- ¡Hades! - grita el dios.
- Hades - rectifica Reyna - Los semidioses ya estamos en paz...
- ¿Y a mi que? - Hades se levanta furioso del trono - ¿Crees que siendo griego, me gusta ver en mi propia casa a una romana? - escupe con desprecio.
Reyna frunce los labios pero no dice nada.
- Padre - llama una voz desde el pasillo a Hades - ¿Que son esos gritos? Aún es muy temprano para que andes tan enfadado.
Mi respiración se entrecorta y mis ojos se llenan de lágrimas cuando le veo.
Su cara está más blanca y su cabello negro es más largo y desordenado. Las ojeras de debajo de sus ojos son visibles desde aquí, y para mi que está más delgado.
Pero sigue siendo él.
Nico. Mi Nico.
Sonrio como una tonta al verlo, pero el no parece reparar en mi.
- ¿Quienes son? - pregunta sin mirarnos.
- Oh venga, dí Angelo - se burla Jason - ¿Tan pronto te has olvidado de nosotros?
Nico se gira sorprendido y mira a Jason fijamente. Su mirada se desvía a Reyna y sus ojos se mueven freneticamente, hasta que me encuentran.
- ¿Daisy? - jadea horrorizado.
Frunzo el ceño decepcionada. De las mil posibilidades que había pensado que podría ocurrir al volver a verle, esta ni me la había imaginado.
- Creí que te alegrarias de verme - susurro.
- Dios, Daisy - gime Nico - claro que me alegro de verte, pero no deberías haber venido.
- ¿Porque no? - replico.
- Es demasiado peligroso.
- No soy la misma chica que dejaste en el campamento hace un mes, Nico.
Nico esboza una sonrisa lentamente y se acerca a mi con paso lento.
- ¿Ah no? - susurra con su boca a escasos centímetros de la mía.
- No - respondo.
Nico agranda su sonrisa y se inclina hacia mí, pero retrocedo con una sonrisa de suficiencia.
- Oh - dice divertido.
Da un paso hacía mi y yo no me aparto. Sus labios rozan los míos, pero sin llegar a hacer ninguna presión. Sonrío de nuevo y arqueo las cejas con diversión.
- No te imaginas cuanto de menos te he hechado - susurra antes de juntar sus labios con los mios con una intensidad abrumadora.
Le devuelvo el beso instantáneamente y me deleito con su contacto. Nunca había anhelado tanto un beso como hace cinco segundos.
- Te quiero - jadeo.
- Y yo a ti - me dice cuando se separa - Te lo aseguro.
Me pongo roja al darme cuenta del espectáculo que acabamos de montar y bajo la cabeza. Nico se ríe y me pega a su costado con satisfacción.
- La hija de Poseidón, supongo - dice Hades mirandome.
Nico asiente con una sonrisa y me da un beso en la frente.
- ¡Esta bien! - exclama el dios poniendo los ojos en blanco - ¡Lo he entendido, hijo!
Nico se rie y nos conduce fuera del palacio de su padre.
- Lo más probable es que nos deje una semana para prepararnos - nos comunica - Hades no es tan malo como lo pintan. Bueno, la mayoría de las veces.
- ¿A donde vamos? - le pregunto a Nico cuando veo que nos dirige hacia los campos de castigo.
- A ver a James - responde.
- ¡¿James está en los Campos de Castigo?! - grito.
- No - Nico ríe - Detrás de los Campos de Castigo están Los Campos Elíseos, y allí está el palacio de Thanatos.
- Ahhh - susurro aliviada.
Caminamos el trecho que nos separa hasta llegar a un espléndido palacio negro y blanco.
- Vamos - me indica Nico.
Jason llama a la puerta e, instantaneamente, la puerta se abre dejándonos ver a Thanatos.
- Semidioses - nos saluda.
- Hemos venido a ver a James, Señor - dice Reyna mirandolo maravillada.
Thanatos sonríe y se hace a un lado para dejarnos pasar.
- Lo más probable es que esté en el salón - nos comunica - Seguid este pasillo recto hasta el final, no hay pérdida.
- Gracias - dice Reyna.
El pasillo esta hecho de piedras blancas y negras pulidas, dándole un aspecto de frialdad similar al de los hospitales.
Cuando llegamos al final, abrimos la última puerta y nos asomamos dentro en silencio.
Es una habitación amplia, decorada con colores vivos; muy diferente del resto del palacio. Está repleta de muebles mundanos y, en un lateral, hay un gran ventanal que deja ver el precioso y esperanzador paisaje de los Campos Elíseos.
Y, sentado en uno de los sillones, se encuentra James abrazando a una chica. Los dos están tumbados mientras hablan animadamente. James está recostado sobre el sillón y ella está apoyada sobre él mientras ambos sonrien.
- ¿James? - le llamo extrañada.
- ¿Bianca? - pregunta Nico.
La joven levanta la vista sorprendida y se separa de James con cuidado.
Sus ojos son negros, pero no tan oscuros como los de Reyna, y su cabello es castaño casi negro con ligeras ondulaciones. La chica no tendrá mas de 12 años.
- Tu debes de ser Daisy - me sonríe - Yo soy Bianca di Angelo, la hermana mayor de Nico.
- ¿Mayor? - jadeo.
- Si, por dos años - contesta con una sonrisa.
- Pero si tienes 12 años - insisto.
- La edad con la que mori.
Y de repente la realidad me golpea. Ella es Bianca, la hermana de Nico que se unió a las cazadoras y luego murió. La razón de que Nico cambiara tanto. Su muerte por culpa de Percy.
Pero ella no parece muerta. Sus ojos brillan de esperanza y su gran sonrisa destila felicidad. Nadie pensaria que lleva muerta cuatro años.
- Oh, lo siento - me disculpo.
- No pasa nada - Bianca sonríe - Me alegro de conocerte. James y Nico me han hablado mucho de ti. Además, eres la hermana del gran Percy Jackson.
- Por desgracia.
- Oh, venga ya. Es imposible odiar a Percy.
- Es infantil como el solo.
Bianca ríe y mira a Nico.
- Si hubieras visto a Nico con 10 años…
- ¡Ya! - grita él - No es necesario, Bianca.
Ella ríe y le intenta revolver el pelo, pero su mano le traspasa.
- Nico - James se acerca - Mira lo que hemos averiguado.
James coge la mano de Bianca entre las suyas y la estrecha.
- Eso es imposible - susurra.
- Parece que no - grita ella abrazando a James.
Le sonríe y se estrecha contra él mientras James la rodea con un brazo protectoramente.
Lo cierto es que si yo fuera un fantasma y andara siempre atravesando a la gente, en cuanto encontrara una persona a la que poder tocar; me pasaría el día abrazandolo.
James se ríe y se acerca a mi.
- ¿Que haces aquí? - me pregunta.
- Parece como si no quisieras que estuviera aquí - refunfuño.
- Eso es porque no quiero que estés aquí.
Le miro indignada y hago una mueca de desprecio hacia el.
- No soy un niña pequeña incapaz de defenderme - espeto.
- Eso es cierto - me apoya Jason - Un hijo de Atenea se ha encargado de entrenarla. No es la misma chica que dejasteis en el Campamento hace un mes.
- Lo dudo - responde James.
Fulmino a Nico y a James con la mirada. Me giro y comienzo a correr por el pasillo con las lágrimas ardiendome en los ojos. Realmente no me esperaba esto.
No esperaba que fueran tan crueles.
Bonito reencuentro ¿verdad? :3