Prólogo.

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"El amor es una maravillosa flor, pero es necesario tener el valor de ir a buscarla al borde de un horrible precipicio."
-Stendhal.

Experimentar el amor es algo que todos experimentamos apenas nacemos, nacemos amando a mamá, y no sabemos el motivo, no sabemos qué es lo que hizo ella, pero su voz, su calor, tiene el poder de hacernos sonreír, nos sentimos a salvo en su abrazo, y sin saber qué estamos sintiendo, sabemos que ella es nuestro hogar, que con ella estamos seguros.

Crecemos y no todos tenemos la dicha de sentir un amor puro, honesto y sin prejuicios ni ataduras, sin condiciones, un amor como el que Lauren sentía por Camila, o como el que Camila sentía por Lauren. Un amor en el que ambas sabían que sin importar nada, absolutamente nada, eran capaces de dar su vida por la otra, capaces de recorrer el mundo con tal de poder escuchar esa voz ronca y gastada que tenía Lauren, o esa voz dulce y suave que tenía Camila. Pero a veces no somos capaces de saber que haríamos por algo, o por alguien, hasta que nos vemos sumidos en una oscuridad por la ausencia de ese "algo" o de ese "alguien".

"Quizá el perderte me hizo darme cuenta que era capaz de darle la vuelta a el mundo, de que tus brazos eran más que mi orgullo, perdóname Camila, por favor, perdóname"

Ramé Where stories live. Discover now