42.- Estúpida gaveta

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Después de subir como una maniática las escaleras al fin llegue a casa.

—Hola Val —me saludó Emma. No le deseo el mal, pero ojala se quede atorada en el inodoro en un terremoto.

—Emma —gruñí. Tenía tantas ganas de gritarle traidora, pero Dan parecía querer matarme con la mirada.

—Val, a la cocina. —sentenció el mencionado. Ni que fuera mi jefe. —Ahora.

Me estremecí con su voz autoritaria, solo la usaba cuando en serio estaba molesto, pero yo no había hecho nada… Joder, de seguro Emma ya se lo conto.

—Yo se lo impedí, ya sé que tú me lo dijiste y todo eso... —antes de seguir hablando callé al ver su cara de confusión —espera, ¿para qué me llamaste?

—No sé qué tienes Val, creí que Emma te caía bien. Si es que no te cae, quiero que sepas que no es razón para tratarla así, al menos compórtate.

Y yo que ya estaba a punto de meter la pata hasta el fondo. No le podía decir “Estoy molesta con ella porque me dejó con tu puto mejor amigo, el cual me hizo llorar porque ando muy sensible y no, no estoy en mis días…”

—Así que yo haré equipo con Derek y tú con ella… ¿Entendido?

—Ah… sí — ¿De qué estaba hablando?

—Bien, entonces en un rato te llamo para empezar —Genial, ¿empezar a qué? ¿Por qué siempre tengo que andar tan distraída?

Me quede unos segundos más pensando en lo que sea que me haya dicho Dan, tal vez dijo que empezaríamos a ver televisión, comprar un cachorro, visitar a la abuela. ¿Quién sabe?

Unos pasos acercándose a la cocina me regresaron a la realidad, me habría quedado parada ahí si es que esos pasos no hubieran estado acompañados con esa ronca voz tarareando “Blame”. No tenía tiempo de salir de la cocina sin cruzármelo así que hice lo que suele funcionar en todas las películas. Me metí a una de las gavetas.

—Derek, ¿Val está aquí? —ahora era la voz de Emma.

—No la he visto, creí que estaba en su habitación.

—No, Dan dice que no está ahí y ya vamos a empezar a jugar.

— ¿Por qué rayos se le dio por jugar eso? Tú estás afectando su pequeño cerebro. — ¿Jugar qué? ¿Pequeño? Si él ni tiene.

— ¿Y cómo te fue con Val?

—Me debiste decir que estaba con ese tal Tyler para llevar mi bate de béisbol.

—Creo que lo mejor será llamarla, ¿Dónde se puede haber metido?

Mierda, intente moverme sin hacer nada de ruido, pero me fue inútil. ¿A quién se le ocurre hacer una gaveta tan pequeña? Ni podía meter mi mano en el bolsillo en busca de mi celular. Y por primera vez este si tenía batería.

— ¿Escuchas eso? —este era el fin.

— ¿Val, estas aquí? —al fin alcancé el celular, pero mi suerte es tan estupenda que en lugar de colgar conteste.

—Debe estar por aquí —Derek abrió la gaveta y yo no tenía otra opción que hacerme la dormida — ¿Val? ¿Qué haces aquí?

—Solo tomaba una siesta.

— ¿En las gavetas de la cocina?

—No me juzguen.

— ¿A caso estabas espiando? —genial, ahora creen que soy una chismosa.

—Claro que no, yo estaba aquí antes de que ustedes llegaran.

—Bueno… Dan dice que vayamos a la sala de una vez.

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