Era un atardecer frío en la ciudad de Busan, el paisaje estaba cubierto por nubes grisáceas que anunciaban la proximidad de la lluvia. Dentro del majestuoso auditorio de la ciudad habitaba la calma y el silencio, dado que había muy pocas personas en el edificio. No era día de ensayo para la orquesta y tampoco había programado ningún espectáculo para la noche. Jimin caminaba por aquellos pasillos con la soltura de quien anda por su casa. Al fin y al cabo, el auditorio era su segundo hogar y los miembros de la orquesta, su segunda familia. Con tranquilidad se dirigía a la sala de practica, ya que sabía casi con certeza que estaría desocupada. Aquel lugar era todo lo que el joven de cabellos rubios necesitaba; un ambiente silencioso donde la calma era la dueña de todo el lugar, en el cual serían solo él y su instrumento: el violín. Desde muy pequeño fue criado entre piezas clásicas y la melodía de los instrumentos de cuerda, creció entre partituras y las manos de su abuela tocando el violín. Aprendió de la mujer mas importante de su vida a sentir la música clásica entre sus venas, a conectar con cada compositor. Entrar en la orquesta nacional era su mayor orgullo, su primer meta lograda, la primera de muchas por alcanzar. El siguiente paso era conseguir el lugar de primer violín, el cual sabía que tenía muchas posibilidades de obtener. Tenía todo para ganar, talento, simpatía y el cariño de sus colegas. Su único problema era él. Jeon Jungkook, el mas joven del grupo, un violinista exquisito pero arrogante e infantil a los ojos de Jimin. Su sola presencia lograba ponerlo de malhumor, escucharlo hablar lo irritaba de una forma inexplicable. Había algo en el menor que lo sacaba de quicio, pero no quería pensar demasiado que le ocurría con él. Solo tenía claro desde el día en que lo conoció que lo quería a años luz de distancia, lo mas lejos posible. Aunque no siempre podía evitar verlo.
A medida que se iba acercando a la sala, podía oír una suave melodía que incrementaba en cada paso que daba. Aquellas notas tan armoniosamente tocadas lo sumergían en el paraíso, la música no solo era su pasión, era su perdición. Porque solo conocía a alguien capaz de tocar el violín con tanta delicadeza y a su vez transmitir tanta pasión y locura. Sabía muy bien quien era y lo odiaba por completo. ¿Acaso nunca se libraría de este sujeto?
-¿Que mierda haces acá Jeon?- pronunció Jimin con furia en su voz al ingresar a la sala y llevarse tal sorpresa.
-Hola Park-respondió el menor sin despegar su vista del instrumento.
El recién llegado lo observó de arriba a bajo un momento. Jungkook llevaba un pantalón cargo, un buzo oversize y unos borcegos, todo en color negro, al igual que su cabello. Sus manos estaban tatuadas y la uña del dedo pequeño pintada de negro. Cualquiera que lo viese jamas creería que este joven de aspecto desalineado podía formar parte de la Orquesta Nacional de Corea del Sur, mucho menos pensar que era uno de los mejores violinistas del grupo. En cambio Jimin tenía un aspecto un poco mas prolijo, llevaba un sweater de cuello alto color beige, un jean negro y unos zapatos charolados del mismo color. Eran opuestos en todo lo que se imaginaran, ni el sol y la luna eran tan distintos entre si como estos dos jóvenes. El mayor levantó su mirada, cruzándose con los ojos castaños de quien tenía enfrente. Su mirada tenía un brillo particular, una mezcla entre picardía, inocencia y maldad. El pelinegro no pudo sostenerle la mirada por mucho tiempo, ya que comenzó a reírse con timidez, bajando su mirada al suelo. Jimin puso los ojos en blanco y un pequeño suspiro de resignación se escapó de sus labios. Jeon era un sujeto bastante infantil, y esa era una de las características que mas odiaba de él.
-No entiendo que es lo que te causa tanta risa Jeon.-pronunció el mayor, tomando una silla y sentándose frente a él. Buscó en su mochila la partitura y la apoyó en el suelo. Desenfundó su instrumento con sumo cuidado, mientras un curioso niño lo miraba expectante, pensando de que forma podría irritarlo mas.
-¿Vas a ensayar conmigo?-preguntó con una sonrisa llena de maldad en su rostro.
-No, vos te vas a ir, ya es tarde para que los nenes estén fuera de su hogar.-respondió el mayor, en su tono de voz podía leerse la irritación y la impaciencia de querer estar solo. Sin esperar ni un minuto mas, comenzó a tocar las primeras notas de su partitura. Jeon lo miró atónito, no esperaba tal respuesta, mucho menos que se pusiera a tocar sin importarle que él estuviera allí.
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BEGIN [JIKOOK]
FanfictionJimin y Jungkook son los mejores violinistas de la orquesta nacional y se odian desde el día que se conocieron. Ambos están dispuestos a lo que sea con tal de tener el lugar como primer violín, pero tanta tensión y resentimiento acumulado les dará...
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