- Vamos Yuri, cambia esa cara. Te aseguro que este cambio es para mejor- Le decía una mujer de mediana edad a su hija mientras terminaban de guardar las últimas cosas de la casa en unas cajas con destino a Seúl.
- No entiendo qué tiene de mejor cambiar de ciudad y de colegio justo en mi último año- Le respondía la menor de pelo castaño, haciendo una mueca de tristeza con sus labios.
- La capital es la mejor opción para mi trabajo y para tus estudios. Se que no es fácil tu situación, pero créeme que será lo mejor.-
La señora Jo trabajaba como asesora financiera en una empresa automotriz en Busan y recientemente la habían ascendido y trasladado a Seúl, lo que significaba un gran avance profesional y económico. No negaba que cuando le comunicaron la noticia pensó de inmediato en su única hija, pues no era una decisión fácil el alejarla de sus amistades escolares justo en el año de su graduación. Sin embargo, luego de mucho meditarlo, pensó en que estando en la capital iba a ser mucho más fácil para Yuri el postular y quedar en una prestigiosa universidad.
- Te lo recompensaré hija, en serio- Terminó por decir la madre antes de cerrar la última caja para despachar a su nuevo hogar.
La menor no muy convencida aún, anunciaba que iba despedirse de sus amigas. Su madre asintió y antes de que se fuera le dio un beso en la frente y le acarició el hombro derecho.
Aunque Busan era grande, Seúl lo era mucho más. Era una ciudad muy cosmopolita, con muchas personas caminando de un lado a otro absortos en sus celulares, con una gran cantidad de ruido y de autos por todas partes.
Yuri había ido a retirar su nuevo uniforme y mientras se devolvía a casa, decidió detenerse en una pequeña plaza, para descansar del agobio de su nueva ciudad. En realidad ella no tenía muchas opciones de negarse a venir a la capital. Entendía las razones de su madre y aunque pensó al principio en pedirle quedarse en Busan, pronto desistió porque sabía lo sobreprotectora que era su progenitora. Lo que iba a significar que la iba a dejar bajo el cuidado de su padre. Un padre que no quería ver...
La menor comenzó a ver el atardecer desde el columpio en que se balanceaba, le parecía una vista tan hermosa que la conmovía y de repente el sol se iba y comenzaba a encenderse las luces de los distintos edificios de la ciudad, lo que le pareció más hermoso aún. Sin darse cuenta comenzó a cantar, era una canción en inglés que le gustaba mucho. Estaba terminando el coro cuando una voz ronca la interrumpió.
- Wooooooooooow cantas hermoso!! No entendí lo que decía pero la melodía era preciosa también!!! Sigue cantando por favor!! Sigue sigue!-
Yuri la miró asustada, era una chica de pelo oscuro y labios como pato que se mantenía gritando emocionada parada arriba del columpio de al lado. Estaba tan concentrada cantando que no notó cuando esa muchacha extraña había llegado a su lado.
-Oye oye!! Dime cómo se llama la canción. Podrías cantarla de nuevo?-
-Eeehhmm Lo siento!! Tengo que irme a casa, me esperan para la cena!- Yuri se alejó rápidamente de la plaza, muy avergonzada por la situación.
En los días siguientes, la chica de labios de pato continuó yendo a la plaza con la esperanza de volver a encontrarse con esa voz hermosa, pero la niña de Busan no volvió.
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- Te digo que suena así!- La niña ronca comenzó a tararear una melodía.
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Casualty of Love
RomanceJo Yuri y Choi Yena tienen un sueño en común, sin embargo la forma en que cada una entiende la vida no coincide. Yena intentará llamar la atención de Yuri a través de una apuesta . Sin embargo, esto será el inicio de una compleja historia de amor.
