Siempre se preguntó por qué las cosas sucedieron así. Por qué, por algún capricho del destino cruel y retorcido, su vida, aquella que tanto disfrutaba quedó reducida a la miseria. Pero sería injusto de su parte culpar a algo tan casual como el destino de su desgracia. Él sabe que es el único culpable, él lo sabe pero no lo quiere ver, es más fácil mirar para otro lado, como muchas veces lo hizo en el pasado, como lo hizo aquella vez, como lo hace hoy, incapaz de mirar hacia delante. No quiere mirar y aunque pudiera, el nombre en la lápida solo causaría más dolor, como un cuchillo retorciéndose en la herida profunda y eterna de su corazón. Sin palabras, solo lágrimas, una vida vacía por delante, si es que la hubiere, y dolor. Nada más hay presente ese día aparte de su alma solitaria. Pero aún así, como cada domingo después de despertar, levantarse y mirar fijamente el espacio vacío en la cama durante una hora, ducharse y coger los tulipanes rojos que compra siempre el día anterior y los mantiene en agua hasta salir, camina hasta el mismo lugar sin importar las tres horas que le toma llegar. Nada era suficiente y él lo sabía. No era como si ese castigo lo hiciese sentir mejor. Nada lo haría, pero por lo menos podía desviar temporalmente el dolor a algo físico. Al llegar, solo colocaba los tulipanes a un lado de la piedra, siempre sin mirar su nombre. Nunca más. No más. Pero él lo sabe muy bien. Lo tiene grabado con fuego y sangre en su mente. En las noches viene con el susurro del viento, como una canción melancólica que no tiene fin. Solo cuando el llanto se acumula como un nudo en su garganta y tiene que tomar algo para dormir, cada vez más, cada ves más fuerte, puede por fin cerrar los ojos, más no descansar.
Entre semana su vida se reduce a la monotonía, pero siempre intenta estar lo más ocupado posible para no llegar a casa. No quiere ver a su alrededor y recordar cómo era su vida hace tres años. No quiere pensar en qué podría haber hecho diferente. Solo quiere llegar lo suficientemente tarde para acostarse, sufrir hasta sangrar por dentro y dormir. Aún así, irónicamente, espera los domingos como una promesa hacia sí mismo. Aunque sea el día más difícil de la semana.
La lluvia empieza a hacer presencia esa mañana. Suspira. Un dolor inefable que no terminará jamás. Su mayor castigo es vivir con la culpa, el fin de su sufrimiento sólo vendría tras su muerte. Pero él no merece semejante piedad. Da media vuelta y se marcha con la mañana hacia un ciclo sin fin, hasta el próximo domingo.
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Limerence [KOOKMIN]
FanfictionLimerencia es un estado mental involuntario, el cual es resultado de una atracción romántica por parte de una persona hacia otra, combinada con una necesidad imperante y obsesiva de ser correspondido de la misma forma. Historia original. No copias n...
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