Capítulo Especial [3]

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Justo en el capítulo 2 (Gastón)

—Iré por un batido—le dijo uno de sus compañeros—. Nos vemos en la siguiente clase—chocaron los puños y el chico se alejó.

Gastón terminó de guardar sus cosas en su mochila para guindársela en la espalda y salir del aula. La clase de filosofía le gustaba pero solía tener enfrentamientos con su profesor por la mayoría de ideas retrógradas que éste tenía. Sacó de su bolsillo trasero su teléfono y sus audífonos para poder escuchar música mientras caminaba y que así nadie pusiese molestarlo, pero se vio interrumpido cuando una chica lo detuvo en medio del pasillo.

—Hola—lo saludó, él la examinó. Alta, de cabello oscuro, un par de pecas en las mejillas y una mirada un tanto avergonzada—. ¿Qué haces si una chica que no consideras bonita se acerca a ti y te invita a salir? —Gastón frunció el ceño y sin nada de disimulo la analizó, ¿se estaba refiriendo a ella? 

Mmm...mala forma de ligar.

Acomodó su chaqueta y la miró serio.

—Si estas intentando ligar conmigo de una te digo que no pareces mi tipo—respondió él, ella lo miró y él no supo descifrarla.

—Estoy haciendo un experimento para mi clase—él sonrió.

No era la primera voz que alguna chica fingía hacer algún tipo de encuesta sólo para ir y hablar con él. Le cansaba un poco, para él era mucho más fácil que se acercaran en plan de coqueteo, se ahorraba tener que responder unas preguntas que no le servirían a ambos de nada.

—Pues lástima, porque no quiero ayudarte—y él siempre respondía de la misma manera.

Sí, Gastón no tenía mucho tacto con las personas. Se dio la vuelta y siguió caminando hacia su próxima clase que, a pesar de que faltara un par de minutos, a él siempre le gustaba llegar temprano. 

La chica se colocó frente a él deteniéndolo nuevamente.

— ¿Prefieres que la chica tome la iniciativa o prefieres hacerlo tú? —si eso era tomar la iniciativa, prefería mil veces hacerlo él.

—Te dije que no eres mi tipo, cariño.—le respondió, caminó un poco pero ella hacía todo lo posible para impedir su paso.

Gastón se detuvo y se tranquilizó, no quería responder mal, pero ella no intentaba ni un poco ayudarlo.

— ¿Si respondo a esta pregunta me dejarás en paz? —ella asintió—. Prefiero hacerlo yo, ella puede hacerme entender algo, pero prefiero que sea yo quien haga todo.

— ¿Quién debería dar el primer beso?

Santa virgen de los intensos.

— ¿No es que ibas a dejarme en paz? —alzó una ceja y la castaña se encogió de hombros—. El hombre debería, es más romántico. Ahora me iré—se alejó de ella una vez más pero la castaña volvió a detenerlo—. ¿Ahora qué quieres?

— ¿Cómo te llamas?—él frunció el ceño. ¿Lo había prácticamente obligado a hablar y ni siquiera se sabía su nombre? Já, entonces se quedaría así.

—No necesitas saber mi nombre, cariño—le guiñó el ojo y esta vez, gracias a Zeus y a todos los dioses, se alejó de ella.

Se colocó sus audífonos y puso la música alta para no escuchar a nadie y caminó hasta su clase. Ahí ya se encontraba  su compañero esperándolo.

—Te tardaste—le dijo, Gastón lanzó su bolso en la silla del puesto y se sentó cerca de él.

—Estaba hablando con una chica.

—¿Estaba guapa?

—Sí—sonrió—, pero lo que tiene de guapa lo tiene de intensa—añadió—. Probablemente no la vuelva a ver.

—O quizás sí.

—Oh no, espero que no, demasiada intensidad a mi vida. Así estoy bien—rio—. Aunque le diré a Stuart que me averigüe su nombre, tengo curiosidad por quién es.

—¿No te sabes su nombre?

—Todavía, pero no tardar{e mucho en saberlo—su compañero asintió y se acomodó en su silla al ver al profesor entrar.

Gastón sacó su libreta pero una sonrisa apareció en su rostro al recordar lo que acaba de suceder con esa chica. Estaba loca, definitivamente, pero no le vendría mal un poco de locura  a su vida.




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