Capítulo Especial

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—Si me acerco a ti y te beso de sorpresa, ¿te molestarías?—le preguntó Keyla al pelinegro mientras ambos estaban sentados en una de las mesas del campus universitario.

—Obvio Keyla, no sabes lo muy enojado que estaría si mi novia llega de la nada a besarme—respondió sarcástico—. Estaría tan molesto que tendría que darte otro beso para recompensar mi rabia—sonrió pícaro para luego acercarse a ella y darle un beso en la mejilla—. Eres tan torpe, me encantas.

Keyla se sonrojó por ello y luego rió nerviosa. Le gustaba como estaba con Gastón, ya llevaban seis meses juntos y a pesar de los besos, las caricias y todo lo sexual que implicaba ser una pareja, su forma de ser y actuar junto al otro no había cambiado. Su confianza era mucho mayor y a su lado ella podía sentirse segura.

Gastón también lo estaba, podía decirle a todo el mundo que Keyla era su chica y que nada iba a separarlos porque él no veía a nadie más como la veía a ella. Tan tierna, tan linda, tan Keyla que nada ni nadie lograba hacerlo sentir como ella lo hacía. Quizás ambos eran el uno para el otro, o quizás juntos se volvían uno solo.

— ¿Siempre serás así de sarcástico?—preguntó, Gastón asintió.

—Es mi esencia, Keyla, nada me hará cambiarla—sacó un libro de su mochila—. Empecé a leer esta saga hace dos días, ¿me creerías si ya voy por el cuarto?

—Sí, siempre lo haces—se encogió de hombros—. Dentro de un mes será San Valentín, ¿no te emociona poder compartirlo con alguien?

—San Valentín es un día con tan poca importancia para mí—rodó los ojos en desacuerdo—. Es más una festividad para gastar dinero de forma innecesaria pero sí quieres que lo haga, entonces podemos ir ese día a comer a algún lado.

— ¿Usarías un traje?

—Ni lo pienses

Keyla sólo rió y se dispuso a observarlo. Gastón era tan guapo, tan fuera de lo común que ella se sorprendía al saber cada día que él pudiese amarla. Ella nunca se había sentido segura de sí misma hasta que lo conoció y todo fue tomando sentido; empezó a valorarse como chica y como persona e inició a darse el amor que necesitaba de ella misma.

Por eso ellos tenían una relación bastante sana, porque se ayudaban mutuamente, se inspiraban siempre a ser mejores personas y gracias a que se habían conocido, cada uno pudo notar que su vida estaría incompleta sin el otro.

— ¿Qué tanto me miras? —le preguntó el pelinegro, Keyla se sonrojó y negó varias veces ese hecho —. Por dios Keyla, eres tan obvia. Sé que me estabas mirando, bonita —le sonrió.

—Muchas chicas piensan que yo no debería salir contigo porque no soy lo suficientemente bonita para ti.

— ¿Qué importa lo que piense un par de envidiosas? Tú eres la única persona que quiero en mi vida y la única que de verdad me importa —confesó y observó hacia los lados para ver a un grupo de cuatro chicas observándolos indiscretas. Él sólo se acercó a Keyla y la besó en los labios.

No fue un beso corto, no fue un beso discreto. Gastón estaba besando a Keyla para que esas chicas se diesen cuenta de que él sólo quería estar con ella. La besó como debía ser besada para luego separarse y darle otro beso en la mejilla. Sonrió con autosuficiencia al ver que esas chicas habían volteado la mirada y estaban ahora pendiente de otra cosa.

—Sabes que si ella te molestan, debes decírmelo. Yo me encargaré de todo.

—No quiero que trates mal a las chicas.

— ¿Pero ellas si pueden tratarte mal a ti? Ni hablar —cerró su libro y lo guardó en su mochila para luego levantarse —. Ven, te acompaño a tu clase —ella tomó su mano y juntos empezaron a caminar por los pasillos.

—Puedes irte si quieres a casa, yo salgo en dos horas más —él negó.

—Quiero estar cerca de ti, entraré a tu clase —contestó y siguió caminando.

Keyla sonrió nuevamente. Le gustaba tener a Gastón en su vida, le gustaba mucho.

Lo Que Quieren Los ChicosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora