Nota de autora: ¡Hola! Antes de nada quería comentar que este es mi primer fanfic OnKey, así como mi primer fanfic sobre SHINee. Como podréis comprobar al leerlo, la temática principal es la guerra. Debo anticipar que mis conocimientos en este campo son realmente escasos, por eso, cualquier recomendación o consejo serán siempre bienvenidos. Estaré encantada de conocer vuestras impresiones sobre la historia, así como de responder cualquier pregunta que tengáis sobre la misma. Esta idea se me ocurrió un día repentinamente y tras haberle dado un poco de forma decidí intentarlo. Espero que podáis disfrutar de la historia.
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Recorrió las estrechas y descuidadas calles del pueblo con urgencia, incapaz de digerir lo que estaba sucediendo. ¿Cómo era posible que una de sus peores pesadillas estuviera a punto de volverse realidad? Las sirenas no dejaban de resonar por cada rincón, incluso las casas más alejadas del centro debían estar al tanto de los nuevos y desagradables acontecimientos. Los numerosos panfletos que se amontonaban a sus pies no eran más que un recordatorio de que no estaba soñando. Por tanto, tampoco encontraría la manera de evitar lo que le aguardaba.
Kibum se detuvo en medio de una pequeña plaza abarrotada de pueblerinos desconcertados y asustados. Al parecer no era el único impactado por la noticia. Se aferraron sin contemplación a la esperanza, aguardando pacientemente la calma en sus hogares. Una paz efímera e ilusoria en la que no debieron confiar desde un primer momento. Una vez que esos cimientos tambaleantes peligraban todo se volvía un caos. Nadie esperaba que estos finalmente acabarían sucumbiendo a la gravedad, arrastrándolos al desenlace del que tanto habían intentado escapar, el peor de todos; uno sangriento que solo traería desgracia, dolor y pérdidas consigo.
Respiró con dificultad, tratando de recuperar el aliento mientras recogía uno de los papeles que, claramente, había sido escrito apresuradamente. Tuvo que leer varias veces el contenido hasta que su cerebro lograra asimilarlo por completo. Aunque una parte de él ya conocía de antemano el significado.
-No es posible, no tenía que terminar así.
Susurró para sí mismo notando cómo unas terribles ganas de exteriorizar su frustración se adueñaban de su maltrecho cuerpo. ¿De qué había servido entonces construir tantos motores de aviones y barcos si al final eso no lo iba a librar de alistarse al ejército? Las primeras personas en las que pensó fueron su madre, su abuela y su hermana menor. ¿Cómo diablos se marcharía tranquilo dejándolas solas en tiempos tan difíciles?
Estaba harto. Cansado de apenas pegar ojo por las noches temiendo que alguien pudiera colarse en su hogar y hacer daño a su familia con tal de robar un poco de arroz. Fatigado de trabajar sin descanso en fábricas en las que sus pulmones sufrían y su cuerpo era maltratado para conseguir un pedrusco de pan con el que poder alimentar a sus seres queridos. Exhausto por no lograr descansar adecuadamente. Destrozado al escuchar los sollozos silenciosos de su madre cuando todos dormían, convencida de que nadie más la oía. Y roto cada vez que su mente imaginaba los peores escenarios posibles cuando la alarma que anunciaba un nuevo ataque sorpresa sobre su pueblo resonaba por los alrededores.
Arrugó el pedazo de papel entre sus dedos ennegrecidos y repletos de ampollas, rompiéndolo en pedazos antes de que una lágrima aterrizara sobre sus zapatillas desgastadas.
Derrotado, apretó con fuerza su mandíbula y abandonó el lugar antes de que los lamentos ajenos empeoraran todavía más el estado lamentable en el que se encontraba. En su interior abundaban la ira, la decepción y el miedo. Enfado ante los gobernantes que no habían logrado dejar a un lado sus diferencias con el país enemigo para firmar la paz. Desilusión por ser lo suficientemente tonto como para creerse las falsas esperanzas que se habían encargado de avivar. Por confiar en las promesas que jamás verían la luz porque, claramente, el bienestar del país no era una prioridad. Pavor ante lo que le esperaría en las filas del ejército, ante la alta probabilidad de perder la vida y de que su familia desapareciera durante uno de los ataques sin que él pudiera estar presente para intentar evitarlo.
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Cartas a Jinki
RandomLas esperanzas de Kibum son pisoteadas a pesar de sus esfuerzos por sobrevivir a la complicada situación en la que se encuentra su país. Los nuevos compañeros con los que se encuentra durante su estancia no sólo se convertirán en un importante apoyo...
