SeokJin.

338 26 2
                                        

Jungkook acababa de llegar de una agotadora sesión de entrenamiento cuando al abrir la puerta de su casa le llegó hasta sus fosas nasales de tucán un delicioso aroma a comida.

Jungkook amaba la comida.

Amaba la comida y aún más si la preparaba su hyung.

¿Kookie eres tú? —oh, el inconfundible sonido de la voz de su querido hyung Jinnie desde la cocina.

—¡Hyung! —. Corrió hasta allí para abrazar por la espalda al mayor y demostrarle que lo había extrañado a pesar de que horas antes lo había visto.

A quien engañaba, también había extrañado su deliciosa comida, de sólo olerla ya se le estaba haciendo agua la boca.

SeokJin soltó una leve risita mientras seguía revolviendo con una cuchara de madera lo que estaba en la olla.

—Yo también te extrañé Kookie — dijo con una sonrisa.

—Ah hyung, huele delicioso ¿qué es?—, preguntó observando la olla por encima de su hombro.

—Comida —, respondió éste, a lo que el pequeño conejito apoyó su mentón sobre el hombro de su mayor y lo miró con un puchero.

—Kookie, no me mires así—. El aludido hizo más pronunciado su puchero. —Lo sabrás cuando esté listo, niño malcriado.

—Sé que sea lo que sea, estará delicioso —. JungKook elogió a su mayor y apretó el abrazo.

SeokJin se ruborizó y asintió apretando los labios, sin dirigirle una mirada al menor.

JungKook quería más atención de su hyung, es decir, ¡él en verdad lo había extrañado!.

La comida (aunque sabía que era un verdadero manjar) podía esperar.

—Hyuuung —dijo alargando la palabra, mientras cerraba los ojos y restregaba su nariz contra el cuello de SeokJin, demandando su atención.

Sí, tal vez era un poco, ligeramente, malcriado.

SeokJin dio un pequeño respingo y se ruborizó más.

—Yah, mocoso —. Intentó sonar seguro, pero su tono trastabilló un poco.

En respuesta el menor mordió un poco su remera, jalándola.

—¡Hyung!

—Está bien, ven aquí, pequeño escuincle.

El mayor dio media vuelta, quedando de espaldas a la comida que estaba preparando, para responder el abrazo a su dongsaeng favorito.

El pequeño se sentía extasiado entre sus brazos, escondió el rostro en su cuello y aspiró su aroma.

Dios, amaba a su hyung.

SeokJin sabía que el pequeño cara de rata no se conformaría sólo con eso, así que tomó entre sus manos el rostro de su pequeño para darle tiernos y suaves besos por todo su rostro; empezando por su nariz, subiendo hasta su frente, un beso en cada mejilla, bajando hacia su mentón y, de nuevo, en la punta de la nariz.

La expresión de nuestro pequeño tucán era de pura felicidad.

¿Ya había dicho que amaba a su hyung?

Se regodeó nuevamente en sus brazos.

Lamió sus labios resecos para decir a continuación:

—Hyung, quiero besito aquí —dijo señalando sus labios, con un mohín mostrándose en ellos.

SeokJin sólo sonrió, besó cortamente sus labios y se dio vuelta para seguir cocinando.

No hacía falta decir por quién era malcriado nuestro JungKookie.

Twil [JK-BTS]Stories to obsess over. Discover now