Capítulo 9

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Cass seguía en su rincón de la casa. El reloj marcaba las cinco de la mañana y se le cerraban un poco los ojos. Se los frotaba y seguía mirando a la gente o tal vez esquivándola. Desde que estaba allí parado se le había acercado todo tipo de gente. Sabía que para los ojos curiosos era todo un caramelo pero estaba harto de estar allí parado sin ver a nadie de su grupo. Tenía muchas ganas de irse, de hecho empezaba a barajar irse andando por su cuenta. Pero no conocía aquel barrio ni cómo llegar a su casa desde allí. Se notaba que había menos gente en la casa y menos movimiento, pero había gente borracha y eso le molestaba bastante.

Dean había bebido, se había obligado a sí mismo en que esa noche, en esa fiesta debía beber mucho a causa de los pensamientos de unas horas atrás. Beber para olvidar había sido el lema de esa noche. Bailaba, cantaba y hablaba con las chicas, no se lo pasaba mal. Había perdido la cuenta de los vasos hacía un par de horas y no le importaba. Prefería una noche loca antes que una noche amargándose de su situación. Bailaba con las pocas chicas que quedaban pero de vez en cuando, aunque fuera insconsciente de ello, se asomaba un poco para ver al malhumorado Castiel, pero siempre que él no lo viera. Así toda la noche. No sabía ni la hora que era, tampoco le molestaba.

En uno de sus bailes con la chicas, lanzó una mirada a Cass y vio algo que no le gustó nada. Delante de Castiel había un chico que no conocía de nada, no podía ser de su instituto. Aquel chaval hablaba con Cass y según la cara de su amigo, disfrutaba de poder hablar con alguien. A Dean no le gustó eso absolutamente nada, se cabreo. Dejó de bailar con las chicas para atender mejor a la escena, las chicas le tiraban del hombro para que siguiera con ellas, pero Dean no hacía ningún caso. Había bebido sí, pero el tenía mucho soporte y no se emborrachaba fácilmente, pero notaba que la lengua no estaba en su mejor estado y menos con el estado de cabreo circulando por todo su cuerpo. Siguió observándolos.

La bomba detonante fue ver que el desconocido ponerle una mano en el hombro a Castiel e invitarle a una copa. Dean había captado las intenciones y hecho andar hacía ellos empujando cabreado a la poca gente que estaba en su camino. Aquel cabrón se iba a enterar:

- ¡ Hey capullo !

Cas y el gilipollas de turno se giraron advertidos, al pequeño de los Novak se le iluminó la cara después de estar toda la noche buscándolo. El musculitos miró a Dean:

- Perdona tío ¿ pero quién coño eres ? ¿ Y de vas llamándome así ?

A Dean le fluía la furia por todo el cuerpo ¿ cómo se atrevía a tocar a Castiel estando él presente ? Apretaba sus puños:

- Te he llamado capullo. Ah y encantado de conocerte soy Dean.

Cargó su puño y en un moviendo rápido golpeó al desconocido. Cass se asustó y miro a Dean alarmado. El chaval quedo aturdido por un segundo pero al poco lanzó un puñetazo a Dean en la mejilla izquierda tirando a Dean contra una mesa. La gente empezó a gritar y a salir de la sala pidiendo ayuda.  Aturdido y apontocado en la mesa miró al musculitos. Ahora Castiel estaba gritando enojado al desconocido, según la cara del otro chico, no tardaría mucho en darle un puñetazo a Cass. A Dean le subió la furia más intensamente:

- ¡ Hijo de puta es a mí a quien buscas !

El musculitos miró a Dean justo cuando este le tiraba a la cara un vaso lleno de alcohol. El chico gritó llevándose las manos a los ojos, se lo merecía. Dean rió de ver a su adversario así, pero se dio cuenta de que sangraba por la oreja izquierda y que le dolía la parte del golpe.

Todavía apontocado en la mesa vio como Castiel se acercaba a él y tiraba de él hacía la salida, le cogió la mano para ir más rápido. Eso hizo que Dean notará la mano cálida de su acompañante y volviera loco de nuevo al latido de su pecho.
Corrieron un largo rato, hasta llegar a un descampado solitario donde habían dejado el coche. Ambos chicos se pararon en el capó del coche a respirar. A Dean le ardía el lado de la cara golpeado y Cass tenía las mejillas rojas de tanto correr:

- ¿ A qué ha venido eso ?

Dean lo miró con la mano en la mejilla:

- ¿ Es en serio ?

Le iba a gritar de que era un tonto pero Castiel le tendió una bolsa de hielo:

- Toma, la he cogido antes de salir.

Dean lo miró a los ojos, mal error. Los ojos de Cass brillaban por la luna nueva que había esa noche y junto las mejillas coloradas lo hacía más atractivo. Tomó la bolsa y miró a otro lado:

- ¿ No te has dado cuenta ? Si no hubiera golpeado a ese tipo a saber dónde estarías ahora.- Se apretó la bolsa en la mejilla.-Tal vez en una habitación vacía en una cama llorando por tu culo.

Castiel abrió muchos los ojos sorprendido:

- ¿ Qué ?

- Oye ¿ acaso eres tonto ? Se le veía la intención desde la otra punta de la casa.

Cass se quedó en silencio mirándolo:

- Espera, ¿ nos vistes desde el principio ?

Y ahí estaba de nuevo la sería mirada de Castiel. Dean se dio cuenta de que la había cagado:

- ¿ No me digas que llevas toda la noche viéndome solo y ni si quiera te has acercado a preguntar ?

Cómo Dean estaba callado y miraba a otro lado, Cass optó eso como un sí:

- No me lo puedo creer…

¿ Y ahora Castiel se enfada con él ? Dean apretó más la bolsa del hielo, estaba siendo injusto:

- Te creía mejor persona Dean Winchester.

Cass había encendido la bomba. Cabreado tiró la bolsa al suelo y se giró hacia Castiel que lo miraba serio y un poco alarmado:

- ¿ Quieres saber por que Cass?  ¿ De verdad quieres saberlo ?

- Me gustaría escucharlo.

Dean se mordió el labio mirándolo. Dio un paso hacía delante y se quedó a poco centímetros de Castiel:

- Es por esto idiota.

Cogió a Cass del pelo de atrás y lo atrajo a su boca dándole un fuerte beso. Lo apretaba contra él, metiéndole la lengua para que pudiera gozar del beso. Dean Winchester era un besador exquisito.


Young Love In The 80s { Destiel • Sabriel }¡Lee esta historia GRATIS!