Capítulo 10

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Cuando Gabriel bajo el brazo miró a los ojos de Sam, parpadeaban rápidamente:

-Lo siento.

Antes de que a Sam se le ocurriera decir algo ante la semejante escena se empezaron a escuchar gritos dentro de la casa. Los dos se volvieron alarmados cuando vieron entrar a gente en el jardín pidiendo ayuda. Se separaron y empezaron a salir por separado de la piscina. Estaban empapados y hacía frío a las cinco de la mañana, se iban a poner enfermos si no se secaban.

Sam estaba en shock, intentaba comprender que acababa de pasar entre las aguas de la piscina. Miraba la piscina con aspecto serio recopilando los actos anteriores hasta llegar a aquel beso. Verlo así destrozó a Gabe. Tenía que irse de allí de alguna manera, no aguantaría si Sam lo miraba con esa expresión seria y enfadada. Había sido idiota, acababa de cortar la relación de amistad por un maldito impulso llevado por el alcohol y el amor escondido que llevaba dentro. Miró desesperado a los alrededores. Bingo, había una puerta pequeña camuflada por algunas plantas del jardín. Empezó a andar hacia ella, casi corriendo. Una vez llegó a ella se giró para ver la escena, Sam mirando el vacío. Exacto, ahora había un vacío enorme entre ellos. Se le empezaron a asomar las primeras lágrimas mientras atravesaba la puerta.

Sammy tardó en responder, tardó unos cuantos minutos. Empezó a buscar a Gabriel con su mirada o algún indicio de él, nada, había desaparecido. Se dio cuenta de la gente de su alrededor que lo miraban preocupados:

-¿ Qué pasa ?

-Tú hermano Dean está metido en una pelea dentro.

A Sam le faltaron piernas para entrar en la casa y buscar la sala de la pelea. No tardó mucho en encontrarla por la gente que había mirando curiosamente. Se hizo paso entre las personas para ver a un chico gritar con las manos en los ojos y sangre en la nariz. Gritaba todo tipo de cosas, pero sobre todo que iba a matar a Dean. Sammy se alejó de la escena buscando a su hermano o a Cass, pero ninguno estaba en la casa. Era hora de irse de allí e ir al Impala.

A Castiel se le hincharon un poco los labios del beso bruto que le había dado Dean. Se llevó las yemas de los dedos para tocárselos, más bien para verificar que realmente había sido un beso. Pero se encontró con un poca de sangre en el labio inferior, Dean le había mordido, lo había marcado.
Dean lo observaba tocarse los labios y quitarse la poca sangre.  ¿ Qué acababa de hacer ? Ah sí, cagarla con Cass. Había salido su fiera encerrada y había marcado a su presa. Todavía estaba impresionado por lo ocurrido, por no parar su rabia y su impulso:

-Cass… Yo…yo….

No pudo continuar porque Castiel lo miró con esos ojos azules. Lucía confuso ante la acción de Dean, mientras se quitaba la gota de sangre del labio. Podía olvidarse ya de Castiel Novak, hasta seguramente de los hermanos Novak en sí. La había cagado, pero la había cagado de verdad. Por parte se había cargado la relación con los Novak y también había abierto una puerta sobre un gran deseo, y es que quería seguir besando y tocar a Cass. Se dio miedo de no conocerse a sí mismo:

-Cass lo siento mucho.

Fue lo último que dijo  antes de empezar a correr, dejando atrás al confuso Castiel y al Impala. Tenía que hacer algo, algo rápido para olvidar esa escena. Pero sobre todo olvidar a Cass y en lo que con llevaba amar a otro hombre. Estaba tan centrado en huir y pensar que hacer que no se dio cuenta o no quiso volver hacia atrás, porque Castiel le gritaba por su nombre para que volviera.

Ver a Dean huir hizo que Cass se apretara el labio herido sin darse cuenta, era una manía suya cuando no quería dejar salir las lágrimas. Se quedó observando el lugar que había ocupado Dean antes de besarlo. Maldita sea, le había robado su primer beso y había huido con el. Pensó que eran hombres cobardes, que no se merecían el uno al otro. Que esa escena y la relación de ¿ amistad ? Quedaría olvidada en el pasado como algo que nunca debió ocurrir. En los libros que había leído Castiel, los finales no eran así. Se llevó la mano a su corazón, latía fuerte y dolorosamente, estaba contaminado de tristeza. Apretó sus mandíbulas, tenía que tranquilizarse o se vendría abajo:

-¿ Cass ?

Una voz lo sacó de sus pensamientos, era Sam que había ido a recoger el Impala:

-¿ Cass qué haces aquí solo ? ¿ Sabes dónde está Dean ? Creo que se ha metido en una pelea y tal vez esté herido.

Castiel miró al pequeño de los Winchester, estaba algo mojado:

-Dean se ha ido Sam, no sé a dónde pero se ha ido. Tranquilo se ha puesto un poco de hielo en las heridas.

Fue la única explicación que pudo darle, apenas le salían las palabras. Sam lo miró extrañado, Cass estaba muy raro, entonces se dio cuenta. La herida de su boca y los labios hinchados, eso era obra de su hermano. Lo conocía lo suficiente para saber que su hermano marcaba así a las chicas que le gustaban. Algunas vez había visto alguna por los pasillos. Instantáneamente se llevó sus manos a sus labios para saber si estaban hinchados por el beso de Gabriel, pero no. Se le coloreo la cara al recordarlo y miró a Castiel:

-Hay una cabina telefónica cerca, tal vez Dean lleve su teléfono raro.

Cass no tenía ganas de buscarlo ni verlo por esa noche:

-¿ Dónde está Gabriel ?

Pilló por sorpresa a Sam:

-Creo que ha vuelto a tu casa, al menos eso creo.

El pequeño Novak asintió y se metió dentro del Impala seguido por Sam quien se sentó al volante. Condujeron un rato hasta llegar a la cabina, se bajaron ambos del coche. Sammy marcó rápidamente al teléfono de su hermano, Castiel esperaba al lado. Hasta el último pitido de aviso Dean no cogió el teléfono:

-¡ Dean !  Soy Sam, ¿ dónde estás ?

Tardó en responder:

-Sammy he hecho una cosa muy mala.

A Cass se le tensó más todavía el cuerpo:

-Escúchame Sammy, esta noche no volveré a casa. Volveré por la mañana temprano, te lo prometo. Pero esta noche tengo que ir a ver strippers y follarme a unas cuantas. Lo siento Sam.

Y colgó. Dejó a Sammy con el teléfono todavía pegado a la oreja, miró a Cas. Parecía que iba a llorar, tenía los ojos húmedos:

-¿ Cass, te encuentras…?

-Sam ¿ tienes dinero para coger un taxi ?

-Si…

-Pues dámelo por favor, el lunes te lo devuelvo.

-Te puedo llevar a casa Cas…

-No, no hace falta.

Con eso cortó la conversación y dio a entender que quería estar solo. Sam le dio el dinero y juntos llamaron a un vehículo para que recogiera a Castiel. Se dieron un seco adiós y Sam vio como el taxi se alejaba por la calle. Echo la cabeza hacía atrás y suspiro pesadamente, menuda noche habían pasado.

Young Love In The 80s { Destiel • Sabriel }¡Lee esta historia GRATIS!