➵ Capítulo único

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Quiere verlo, realmente quiere verlo. Cada segundo que pasa no puede parar de pensar en él y en su agradable presencia. Trata de retroceder el tiempo, rememorando cada uno de los recuerdos a solas junto a él, deseando que vuelvan a estar juntos y poder sentir su calor. La distancia le hacía tan mal, pero era necesaria.

Dos semanas habían pasado y su intento por resistirse ante la tentación de verlo se le hacía cada vez más difícil. La abstinencia a él era lo difícil, a tocarlo, a sólo sentirlo junto a él. ¿Tan dependiente de su presencia era? Eso definitivamente no era bueno.

Todos esos días tratando de aguantarse las ganas de volver a pedirle nuevamente que formalicen su relación van haciendo que su ánimo vaya de mal en peor. Y, de todas formas, ¿de qué serviría? Le había insinuado y pedido directamente ser su novio tantas veces que ya no tenía sentido hacerlo de nuevo. Sólo lograría sentirse como un idiota nuevamente al rogarle.

Todavía sentía las ganas de insistir, seguir tercamente pidiéndole que lo acepte. No obstante, sabe que está muy mal presionarlo a algo más porque sabe que es unilateral y equívoco querer confirmar lo que tenían. Las relaciones se hacen de a dos, y él se encontraba tan frustrado por estar bailando solo el vals...

Recuerda la impotencia que sintió al sentirse rechazado, al fallar su cometido, tratando de autoconvencerse que lo mejor para sí mismo era seguir esperando que él lo buscara. Pero a veces nuestro corazón no le hace caso a la razón, por lo que la tentación lo seduce y termina tomando su teléfono para luego buscar su chat. Le envía un corto y directo mensaje, invitándolo a pasar la tarde con él. Ya sabe la respuesta, su mayor nunca ha dudado en hacerle una visita después de todo.

Se apoya en la fría pared de su habitación, en ningún momento evitando pensar en él, aunque realmente quisiera poder hacerlo. Él no quería sentirse así respecto al rubio. Jungkook no quería quedarse embobado frente a él pero su belleza era simplemente hipnotizante, tanto interior como exteriormente.

Seokjin era como una caja de sorpresas que lo volvía loco, en un buen sentido. A veces serio, a veces infantil. Nunca podrías saber con qué nueva ocurrencia podía salir y eso era precisamente cautivante para Jungkook. Embelesaba todo su ser con sólo una sonrisa.

Se podía decir que el menor era semi correspondido. En términos de sentimientos Seokjin sentía exactamente lo mismo que él, la diferencia era que no quería formalizar.

¿Por qué? ¿Tenía miedo de que su "amistad" se viera afectada? ¿No lo quería lo suficiente? ¿O estaba jugando con él?

No, él no sería capaz, de eso estaba seguro.

El castaño parecía estar perdido en el abismo más hondo de su mente cuando se trataba de él. ¿Se podía caer más bajo? Pues sí. Cualquier cosa que Seokjin hiciera lo podía hacer caer aún más profundo. Porque aunque tuviera miles de defectos, el menor no podría verle el lado malo al perfecto Kim Seokjin.

Pasan los minutos y aún no le contesta. Empieza a desesperarse lentamente, sintiendo la ansiedad carcomiéndole de a poco.

—Di que sí, Seokjin—Rogó para sí mismo en un murmuro—Necesito pasar tiempo contigo, necesito escuchar tu voz, te necesito. Dime que sí.

Y como si lo estuvieran escuchando, su celular sonó en ese instante, sobresaltándolo y haciendo que se abalanzara sobre el éste. Sonrió y soltó un chillido, tal vez demasiado agudo para su usual tono de voz, al recibir la respuesta de confirmación por parte de su hyung.

Se levantó de su cama para ir a buscar rápidamente ropa decente para usar y darse una ducha rápida; quería darle una buena impresión.

Su corazón latiendo a una velocidad anormal a medida que pasaba el tiempo. Sale del baño, ya listo, pero se sorprende al darse cuenta de la presencia del chico en su habitación, sentado sobre la blanca cobertura de su cama.

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