La subida al Monte Lanakila era de por sí fría, solitaria y silenciosa la mayoría de las veces, salvo por uno que otro Pokémon pululando por la zona. Era un lugar que le traía recuerdos de la vez que luchó ahí contra cierta entrenadora que, al final, terminó convirtiéndose en la campeona de la región.
Si Gladio en ese momento emprendía la larga caminata hacia la cima, era por ella, pero no por iniciativa propia.
Había ciertas cosas que le costaba pasar por alto y entre ellas figuraban las peticiones que pudiera hacerle Tilo. A pesar de todo, lo consideraba tan buen compañero como buen entrenador, pero su gran defecto, en su opinión, era que en ocasiones se volvía insistente hasta el punto de simplemente dejar en claro que no se tragaría una negativa. Y bien, lo que más rápido se le agotaba era la paciencia.
Horas atrás, Cero fue el primero en mostrar discordancia cuando supo que se encaminaban hacia la Liga Pokémon. El muchacho lo comprendió dado que tan solo días atrás mencionó que no pisarían las salas del Alto Mando hasta tener una estrategia sólida con la cual lidiar con los Pokémon de Luna. Si bien era cierto que estaba incompleta, no iría a retarla formalmente; pelearían, pero esta vez no con la magnitud propia de una revancha por el título que ya varios han intentado alcanzar sin éxito. Aunque, si se lo preguntaban, no le interesaba ser campeón, sino que su rival se mantuviera constante. Además, su verdadero propósito en esa oportunidad era otro.
Sostuvo en su mano izquierda la Pokeball de Silvally y suspiró. Si el Pokémon pudiera hablar, seguramente le preguntaría si existía algún motivo en especial y, claro, no se lo había dicho.
—Aparentemente somos los únicos que pueden hacer esto, Cero —dijo despacio—; dependo de ti y del equipo para llevarnos la victoria... y a la campeona, si no opone mucha resistencia.
La criatura artificial trató de camuflar su consternación sin mucho resultado. Gladio imaginaba que sonó raro viniendo de él, pero básicamente era eso: privar a Luna de su palco por, siquiera, unas horas.
Cuando estuvieron a las afueras del terreno dominado por los Pokémon salvajes y fue visible el Centro Pokémon, el joven se dirigió al mismo a tomarse un descanso y comprar lo necesario antes de continuar. No era estúpido, ninguno de la élite lo dejaría ir directamente a la última sala; era la normativa, tenía que ganarles y hacerse digno del pase, aun cuando era su costumbre debido a sus habituales visitas. Por ello, valiéndose de la fuerza de sus compañeros, entró dispuesto a abrirse paso, pero le sorprendió ocupar menos tiempo del usual. Y es que los mayores le preguntaron por qué regresó tan pronto y al explicarles sus razones, quedaron en la condición de que, si no venía por el reto tradicional, bastaría vencer a medio equipo de cada uno.
Fue muy, pero muy práctico.
Mientras subía las escaleras, volvió a sacar la Pokeball de Silvally. El Pokémon se sabía la carta de triunfo, pues en ningún momento su entrenador lo llamó a la batalla. Esta sería la primera vez que pelearía en esa particular travesía.
Gladio dejó el último peldaño a sus espaldas y se vio rodeado por el exterior, del cual era protegido por la gran cúpula de grueso cristal que delimitaba la Sala del Campeón. Buena parte de Alola era apreciable desde esa altura de vértigo del Monte Lanakila, aunque pronto no sería del todo posible: anochecía y la oscuridad se encargaría de hacer lo suyo.
Miró al frente y en el palco encontró a su último oponente haciendo algo que, por insinuación de Tilo, supuso que pasaría: dormir. La campeona Luna estaba durmiendo. Era muy temprano, pero no cuestionó. Carraspeó, a ver si así conseguía llamar su atención, pero fue infructífero: estaba, en su totalidad, sumergida en el mundo de los sueños. Giró hacia el atardecer y luego hacia la muchacha. Imaginando la carga que debía suponer ser la mejor entrenadora de Alola, sería tedioso despertarla, pero tenía qué; con un poco de suerte, todos saldrían ganando. Así que avanzó y a medida que lo hacía, reparó en su rostro sereno; no entendía cómo podía descansar con el frío tan palpable, aunque también era cierto que la calefacción hacía un buen trabajo.
KAMU SEDANG MEMBACA
UE-06 DEPREDADOR
Fiksi PenggemarMultichapter | Lonashipping | Galdio / Gladion & Luna / Moon | Pokémon. La presencia de una nueva campeona en Alola traía a sus habitantes alegría y alivio por representar un símbolo de paz tras el desequilibrio generado por los Ultraentes. Han pasa...
