Era un día como todos los anteriores, sin ningún tipo de novedad. Había servido unos cuantos cafés y ahora simplemente esperaba a la hora de cerrar para poder irse a casa y ponerse a estudiar el exámen que tenía en unas semanas. Saerin estaba apoyada en el mostrador con la cabeza apoyada pesadamente sobre su mano. Estaba atardeciendo, la cafetería estaba completamente iluminada por esa luz anaranjada que surge cuando el sol se esconde en el horizonte. El ambiente resultaba acogedor, pero experimentar aquel momento día tras día, mes tras mes, hacia que perdiera su encanto. Saerin decidió ponerse a fregar las tazas que los últimos clientes habían dejado, al fin y al cabo nadie iba a ir a tomarse un café a esas horas.
Se encontraba en la trastienda, luchando contra una dichosa mancha de café que había decidido no querer irse, cuando escuchó la campana de la puerta de entrada. Saerin soltó un suspiro frustrada. Le molestaban mucho aquellos clientes de última hora. ¿acaso no tenían ningún tipo de consideración con la pobre camarera que estaba deseos de volver a su casa? Salió poniendo su mejor sonrisa y limpiándose las manos en el delantal. En el mostrador había un hombre sentado absorto en la pantalla de su teléfono móvil. Ni si quiera levantó la mirada hacia ella cuando dijo:
- Ponme un café para llevar, rápido.
Saerin quedó perpleja por un momento. El hombre llevaba una mascarilla cubriéndole la mayor parte de su rostro y apenas se le entendía a la hora de hablar.
- Perdona, ¿que ha dicho?- dijo Saerin avergonzada.
El hombre se quitó la máscara exasperado, apartó la mirada de móvil y repitió:
- Un café...
La miró un instante y sus ojos se abrieron repentinamente. Se quedó mirando la fijamente sin ningún tipo de pudor ni vergüenza. Saerin se sentía incómoda ante su fija mirada, pero tenía que admitir que el que le había parecido un hombre adulto, era un joven, y se trataba de un joven realmente atractivo. Saerin se obligó a apartar la mirada, dió media vuelta y se puso a preparar el café que le había pedido. Capuchino, Latte Macchiati, Café solo... Eso realmente le daba igual, en ese momento solo quería apartar la mirada de aquel chico que como suponía, seguía observándola, pues sentía su punzante mirada en su espalda.
Cuando hubo terminado lo puso en un vaso de plástico y lo colocó sobre la barra sin apenas levantar la mirada. Él lo cogió y cuando llegó a la puerta simplemente miró hacia ella y se mordió el labio inferior.
Saerin sin darse cuenta había estado conteniendo la respiración. En cuanto aquel chico salió de la tienda por fin puedo respirar adecuadamente, pero lo que no podía quitarse de la cabeza era lo favorecedora que había sido aquella luz anaranjada que hasta hacía unos minutos le había parecido anodina. Dudaba que pudiera olvidar el rostro de aquel joven fácilmente.
Ya se había cambiado de ropa, aquel dichoso uniforme no resultaba muy favorecedor. Con su bandolera llena de libros colgada al hombro, se dispuso a cerrar la tienda. Era una cafetería pequeña a la que apenas entraba gente, pero al fin y al cabo era como su segunda casa. Saerin respiró hondo solo de recordar la noche en vela que le esperaba por delante. Sin perder un solo segundo se dirigió hacia su casa, ignorando al joven que la observaba desde la esquina con su mascarilla puesta y una mirada juguetona en sus ojos.
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El momento que decidí |Kim Taehyung
FanfictionSiempre había temido no saber lo que era el amor. Ninguna persona antes había provocado algún sentimiento en ella. ¿Acaso no sabía cómo actuar y por eso no sabía sentirlo? Esos pensamientos terminaron pronto. En cuanto lo conoció a él, fue el moment...
