Capítulo 39

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Los ojos de Alya estaban bien abiertos, y las palabras estaban atoradas en su garganta. Escuchó como la mujer anotaba el nombre de Nino y lentamente se giró a verla.

-Bueno, pueden tomar asiento. Enseguida los van a llamar. Y voy a pedirle que se tome esta botella de agua.- le dijo amable. Nino asintió y tomó la mano de Alya para sacarla de allí, ya que parecía que ella no iba a moverse por si sola. Se sentaron a esperar el llamado. Alya se giró a verlo.

-¿Acaso estas loco?- le preguntó.

-No, ¿por qué?- dijo él.

-¿Cómo vas a decir que eres el padre? ¡No eres el padre, Nino!

-Sí, lo soy.- dijo y la miró- Voy a serlo.

-¿Qué quieres decir?

-Quiero  hacerme cargo de ese bebé.- otra vez la morena se quedó sin habla. Sus ojos se llenaron de lágrimas que no tardaron mucho en salir. Nino se acercó a ella y la abrazó dulcemente- No vas a estar sola en esto, no voy a dejarte.- le dijo despacio sin dejar de soltarla.

-No.- dijo ella y se alejó para secar sus lágrimas- Yo no voy a dejar que arruines tu vida.

-¿Arruinar mi vida?

-Sí, Nino, arruinar tu vida. ¿Acaso te pusiste a pensar en lo mucho que va a cambiar mi vida cuando este bebé nazca? No creo que quieras eso para ti.

-Alya, tener un hijo es lo más hermoso del mundo...

-Sí, pero tengo 17 años, yo no...

-No querías tener hijos tan joven. Pero bueno, lo tendrás y es increíble. Y yo quiero y yo debo hacerme cargo de ese niño o niña.

-No, no tienes porqué hacerte cargo. No es tu deber. Ese es el deber de... de... de ese infeliz y de nadie más.

-Alya, todos sabemos que eso no va a pasar.

-Bueno, entonces lo haré sola. Tengo a mi madre, y a mi padre. Y a... muchas personas más pero no puedo permitir que te hagas cargo.

-¿Por qué no?

-Por que no es correcto.

-Voy a hacerme cargo quieras o no.- sentenció él- Y ahora tómate toda el agua.- la morena asintió y así lo hizo.

Luego de unos minutos ambos escucharon el nombre de Alya por el alto parlante y se pusieron de pie. Caminaron por un largo pasillo, hasta llegar a la puerta. Entraron y una mujer de blanco los esperaba cerca de la camilla, mientras terminaba de encender todos los aparatos.

-Por aquí.- le dijo.

Hizo que Alya se acercara a la camilla. Nino se acercó a ella y tomó su mano. La morena sintió como su corazón de aceleraba ante aquel gesto de su amigo. Las cosas que él le había dicho afuera daban vueltas en su cabeza. Sus pensamientos se dispersaron al sentir un gel frío sobre su vientre. Alya miró a la pantalla que estaba frente a ella.

-¿Eres el padre?- le preguntó la mujer de blanco a Nino.

-N...

-Sí.- dijo él antes de que Alya hablara.

-Que bueno que estés aquí, por lo general es raro ver a los padres jóvenes aceptando su responsabilidad.

-Yo lo hice, yo tengo que hacerme cargo.- dijo él. Alya lo miró sin poder creerlo, y sus mejillas tomaron un color rojizo. Nino sonrió divertido y le hizo un gesto para que mirara la pantalla.

-Bueno, a ver dónde está este bebé*dijo la doctora mientras apoyaba el aparato sobre el estómago de Alya. Lo movió un poco, hasta que encontró lo que estaba buscando. Ambos jóvenes escucharon un pequeño sonido que salía de la pantalla- Ahí esta.- señaló a la pantalla. Nino sonrió emocionado al ver una pequeña cosa latir con fuerza en la pantalla color blanco y negro.

El primer amor siempre duele -MLB AU-Donde viven las historias. Descúbrelo ahora