Capitulo 2.

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Habían pasado las horas. Luna había tomado sus lecciones, y había echo su que hacer.

Se había robado un pastelillo de la cocina para el forastero, necesitaba energías y algo dulce le ayudaría. Luna sirvió agua en un vaso y tomó el mismo pan desabrido,para dirigirse a la sala de juntas.

—Perdón por la demora, mi madre es muy estricta cuando se trata de mi clase de música...— miró la sala de un lado a otro, estaba completamente vacía. Luna tomó la charola con fuerza, la esencia de sus hermanos aun inundaba la habitación, la dejó caer al suelo y salir de la habitación—¡PADRE!— gritó eufórica una vez que lo localizó, abriendo las puertas de golpe – Padre, tus parásitos me han cometido traición, el forastero no esta, ¡ellos se lo han llevado!

El líder de la manada tomaba café tranquilamente en la sala de estar.

—Ellos solo se están divirtiendo con el forastero. Nada de que preocuparse, no hay traición — dijo su padre, sin inmutarse de la violenta entrada—. Después de todo, dentro de dos días y medio él estará muerto.

La madre de la chica, que estaba sentada al lado del hombre la vio con pena.

—Si tanto te importa, están dándole "un paseo" al forastero por el bosque— comento su padre, indiferente a la chica.

Tensó la mandíbula.

–Estoy harta de que tus bestias siempre se estén metiendo en mis asuntos – Luna tomó el arco flechas de plata que se encontraban colgadas en la sala como un triste recuerdo, de un encuentro que el abuelo había tenido con los cazadores y se dirigió a la puerta en busca de sus hermanos.

—Detente ahora mismo— ordenó su padre, con voz grave y autoritaria—. ¿Porque te empeñas en defender a ese perro callejero,eh? No es mas que un lobo perdido, ¿porque lo defiendes tanto?— se levanto de su lugar, tomando firmemente a Luna del brazo , deteniéndola— ¿Vas a sacrificar a tu manda por un forastero? ¿Eso quieres? — en un movimiento rápido le arrebató las fechas— Tu prometido esta en camino hacia aquí, quiere conocerte antes de que sea el día de la boda. Déjate de tonterías, ya no eres una niñita.



En el bosque, Kyle cayó rendido de rodillas, mientras que los hermanos de Luna lanzaron un aullido de diversión al cielo.

—Vamos, forastero— se burló uno— . No me digas que ya no puedes seguir.

—Oí a mi padre decir que este perro esta enamorado de nuestra hermana— dijo el mayor, riéndose—. El forastero Kyle enamorado de Luna. Realmente es una broma.

Las risas estridentes de los chicos le taladraron los oídos a Kyle. Estaba lleno de rabia, furioso. Deseaba levantarse y romperles el cuello a todos esos estúpidos licántropos. Si tan solo hubiera tenido un poco mas de fuerza para levantarse lo haría, pero solo podía apretar la mandíbula mientras sentía como la sangre corría por sus muñecas, donde las cadenas ya habían hecho herida. Los cabellos negros le caían a la frente mojada por el sudor. Sus ojos azules tenían la mirada llena de enojo. Maldita sea, deseaba poder romperles la cara.


Las puertas de la sala se abrieron, por ellas entraron los hermanos de Luna, trayendo a Kyle jalado por el collar de perro para trineo. El ruido de las risas se fue apagando al percatarse de la presencia de su padre.

—¿Ocurre algo, padre?— preguntó el mayor.

—A su hermana no le agrada la forma en que tratan al forastero— contestó, firme.

Cielo y Fuego 1 "Ella"Donde viven las historias. Descúbrelo ahora